Asamblea Nacional en 2018. La Ciénega, El Limón (Foto: Evangelina Robles).

Red en Defensa del Maíz, a casi 20 años de resistir contra los transgénicos

en Campo y Costa/Investigaciones Especiales

Durante estos casi 20 años, la Red en Defensa del Maíz ha sido una voz constante, junto con otras organizaciones, que han enfrentado y frenado la siembra legal de maíz transgénico en México. Eva explica que hasta la fecha México, es de los pocos países de Latinoamérica que no tienen autorización para hacerlo.

Por: Mayra Vargas

Autlán de Navarro, Jalisco. 8 de febrero de 2020. (Letra Fría) Evangelina Robles es abogada. Forma parte del Colectivo por la Autonomía y Saberes Locales A.C. con sede en El Grullo, Jalisco. Esta asociación, junto con al menos otras 1300 organizaciones más, integran la Red en Defensa del Maíz que desde hace casi 20 años resiste contra los transgénicos y lucha por preservar las semillas nativas en regiones de todo México.

En febrero de 2001 surgió la red. Evangelina, quien también es fundadora, lo describe como un “espacio nacional”, diverso, en el que se congregan organizaciones indígenas y campesinas, comunidades, ejidos, gente del campo y la ciudad, investigadores, académicos, agricultores urbanos de todo el país.

Un foro nacional dio origen a la organización. En ese encuentro el objetivo fue entender qué son los transgénicos en términos biológicos, cuáles son sus efectos y también entender, en términos legales, el impacto que tendría el uso de las semillas. De acuerdo con Eva, se trata de semillas corporativas:

“Es una tecnología que han impulsado empresas trasnacionales, Monsanto principalmente que ahora es parte de Bayer, pero Monsanto es quien ha impulsado esta investigación transgénica. Nosotros decimos que son semillas corporativas porque surgen del interés de las corporaciones, de las empresas trasnacionales, no es una investigación científica libre. El tema es que son semillas corporativas, que están creadas para un negocio y para el interés de esta corporación, el interés de la empresa pues es vender más”.

La organización tiene encuentros cada año. Desde el surgimiento, de acuerdo con Eva, al menos dos veces se reúnen en distintas partes de México, para compartir, diagnosticar, analizar y proponer soluciones ante situaciones que preocupan a cada región:

“Hacemos entre todos un diagnóstico de lo que está pasando en las regiones, platicamos desde problemas con el clima, si hay sequía, si les fue bien o no en el cultivo, se habla de los programas de gobierno que apoyan o entorpecen la posibilidad de seguir sembrando semillas criollas, se habla del tema de la tierra porque una de las conclusiones a las que hemos llegado es que el maíz no se puede defender solito…las semillas se defienden sembrando”.

México es el centro de origen del maíz. Aquí se concentra, muy probablemente, la mayor diversidad de maíz del mundo y aquí han evolucionado y viven sus parientes silvestres, los teocintles, y otro conjunto de gramíneas relacionadas, especies del género Tripsacum (maicillos), de acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).

Eva señala que si en México comienza a sembrarse maíz transgénico se pone en riesgo el centro de la diversidad biológica y genética del maíz, eso en términos biológicos, sin embargo, también está la parte cultural y la nutricional:

“Está la parte nutricional, hay argumentos de las empresas que dicen ‘bueno es que en Estados Unidos tenemos 40 años produciendo maíz transgénico y la gente ahí está’, pero hay que recalcar algo: en Estados Unidos la gente no come maíz como en México, el 90% del maíz que producen es transgénico pero la gente no se lo come, en México sí lo comemos, entonces en términos de salud no puede ser un punto de comparación la población de Estados Unidos con la mexicana”.

Luchas en regiones de Jalisco

Durante los últimos años, en la Red Defensa del Maíz han participado alrededor de 22 organizaciones de Jalisco, entre ellas de comunidades indígenas y ejidos que están en la defensa de su territorio, como los huicholes o wixaritari, quienes consideran que, para defender el territorio, también hay que defender el maíz, pues hay familias que tienen semillas que han trascendido por generaciones.

Existen luchas también en el norte y el sur de Jalisco. Eva apunta algunos casos como en los ejidos en San Gabriel, en El Limón, Mezcala, también en los municipios de la Sierra de Manantlán, donde hay grupos organizados que defienden su territorio.

De manera particular en esta región, la situación es difícil. Para Eva se trata de un reflejo de lo que ocurre en todo el país:

“Son pocas las personas que siguen sembrando semillas nativas, en esta región es evidente que aquí en el valle se siembra caña de azúcar y si volteamos hacia San Gabriel y Ciudad Guzmán pues se está llenando de invernaderos y aguacate. Quienes están haciendo la resistencia son los pequeños campesinos, los agricultores de temporal que aún resguardan sus semillas”.

Hay varias familias en el valle de Autlán y El Grullo que por gusto siguen sembrando maíz, sin embargo, en la región se están perdiendo muchas variedades de semilla, de acuerdo con Eva. A pesar de ello y de la presencia evidente de monocultivos en el valle, se tiene la esperanza de poder rescatar las variedades que aún existen.

La importancia de avanzar en red

Durante estos casi 20 años, la Red en Defensa del Maíz ha sido una voz constante, junto con otras organizaciones, que han enfrentado y frenado la siembra legal de maíz transgénico en México. Eva explica que hasta la fecha México uno de los pocos países de Latinoamérica que no tienen autorización para hacerlo.

“Dijimos, no; México es centro de origen, el protocolo de bioseguridad dice que en los centros de origen de cualquier semilla o animal, no puede haber transgénicos, entonces nosotros nos hemos apoyado en eso, pero en todos estos 20 años, nosotros junto con otras organizaciones del país, voces colectivas e individuales, que se han sumado a denunciar que en México no debe de haber transgénicos, hemos logrado que no se permita de manera legal”.

Hay diversas demandas contra campesinos e indígenas en toda Latinoamérica, pero México, junto con Ecuador y Venezuela son de los pocos países a quienes no han logrado imponerles los transgénicos. Eva relata que hace años se hizo siembra experimental y siembra piloto, pero éstas se encuentran suspendidas desde hace cinco años, mientras que la siembra comercial es ilegal. Lo que sí hay es contaminación:

“Contaminación hay porque el maíz no sabe de fronteras, estamos a un lado de Estados Unidos, donde el 95% de su maíz es transgénico, importamos maíz gringo, pero aún así está controlado, no sería lo mismo si se estuviera sembrando, entonces aunque haya contaminación, es más fácil contener esa contaminación si no se cultiva, entonces yo creo que esa es la importancia de la red, que entre todos hemos parado que le den permiso al maíz transgénico en México”.

La red ha generado diversos principios hacia las comunidades o herramientas para el cuidado del maíz y eso es muy importante, explica Eva. Las personas se sienten acompañadas, aprenden distintas maneras de denunciar, además todos se preocupan por estar informados. Uno de los aspectos más interesante es la diversidad de personas y perfiles, esa es la fuerza de la red que en estos casi 20 años, se ha dedicado a defender el bien común y a uno de los cuatro granos más importantes para alimentar a la humanidad, el maíz.

Egresada de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur, de la Universidad de Guadalajara. Ganó el Premio Especial James Rowe al Periodismo de Investigación 2015, en la categoría estudiantes universitarios, otorgado por el Foro de Periodismo Argentino, en Buenos Aires. Recibió mención honorífica en el 2do. Hackatón de Periodismo Científico e Innovación, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Guadalajara, Jalisco, también en 2015. Ha publicado trabajos en diversos medios como Aristegui Noticias, en la revista digital Votán MX y Zona Docs. Desde 2017 es miembro de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia (Red MPC), con sede en la Ciudad de México y es miembro activo del Capítulo Juvenil Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco (BSGEEJ) desde junio de 2018. Ganó el Premio Juventud 2019 en Autlán, Jalisco. Periodista en Letra Fría desde 2013.

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