Agenda Ciudadana | Días pródigos hasta la costa

en Plumas

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 06 de mayo de 2019. (Letra Fría) “No voy a fallarles en esa lucha”, afirmó el gobernador Enrique Alfaro, por La Huerta, al referir una lucha de años y vidas en defensa de las bahías y playas de Jalisco como propiedad pública. Lo dijo así: “No solamente vengo a informarles lo que vamos a hacer el términos de obras y proyectos, sino también a refrendar un compromiso con una lucha muy larga, muy dura, porque las playas de Jalisco sean de todos”.

Los días recientes fueron pródigos para la Costa Sur. El gobernador del estado inició acciones de obras hidráulicas, hospitalarias, educativas, turísticas, carreteras y de equipamiento para el campo. Son obras y acciones muy necesarias, luego de que el gobierno estatal anterior privilegiara la simulación y la impunidad por estas tierras.

La defensa de tierras y playas no es asunto desconocido para el gobernador y su principal compañero en estas lides, Juan Enrique Ibarra Pedroza. Al escucharle hablar de “recuperar el significado de playa pública y de acceso libre para todos”, recordé al querido Salvador Magaña, apoyado desde hace décadas por el licenciado Ibarra en tal defensa y lucha popular, comunitaria. Las playas, por cierto, no son sólo de quienes las gozan turísticamente, sino de quienes las trabajan; cuando son indebida e ilegalmente privatizadas también se afecta a pescadores y prestadores de servicios.

Las playas requieren de inversiones y proyectos, ya sea para conservarlas o para intervenirlas socialmente. La inversión que el gobernador ha anunciado, para el malecón de Punta Pérula, como proyecto de participación social que involucra a habitantes y comerciantes, es un modelo que puede protege el estatus público de las playas y su desarrollo como unidades productivas.

El proyecto incluye rehabilitar la planta de tratamiento, pavimentar ingresos, dotar de créditos a comerciantes, espacios de embarcadero para pescadores, baños y regaderas, etcétera. Como se ve, es un modelo que pudiera ser replicado por todo Jalisco, en playas, y si todos los involucrados cumplen con su función y protección del lugar, bien podría ser visto como una microutopía social y productiva.

El asunto, me parece, es que la propiedad social de las playas no debe ser obstáculo para su desarrollo económico, agropecuario, pesquero, comercial, turístico, de manera sustentable. Pero ello requiere de trabajo en equipo y amor al terruño. Si la propiedad social se mantiene improductiva, acotada en la mezquindad individualista, se debilita, se vuelve vulnerable ante los capitales y las ambiciones foráneas, nacionales y extranjeras.

El gobernador Alfaro, lo dijo así: “Tenemos que encontrar un modelo de convivencia, no están peleadas las dos cosas, puede haber desarrollo, pero sin abusos, puede haber inversión, pero sin agandallar lo que es de todos, eso es lo que vamos a hacer. Yo tengo una ventaja, no tengo intereses de por medio, yo no quiero hacerme rico lucrando con las playas de Jalisco, yo no quiero hacerle la chamba a los empresarios, yo quiero ayudar a mi tierra, a mi estado”.    

La Huerta, con el mayor litoral, tiene las mejores playas de Jalisco. 94 kilómetros y dos bahías enormes: Tenacatita y Chamela. Tiene 37 playas, muchas con paso impedido. No es casual que las salvadas de la privatización son las poblaciones, como Punta Pérula, La Manzanilla y Arroyo Seco.

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