Agenda ciudadana | Corrupción y disculpas inaceptables

Este lunes, David Chávez Camacho hace una dura crítica al gobierno de Autlán, a propósito del polémico caso del secretario general y el irregular manejo de recursos públicos.

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 9 de marzo de 2020. (Letra Fría) Parece que sí hay corrupción en el gobierno municipal de Autlán, y parece que la lucha contra tal corrupción se basa en disculpas, es decir, que no hay tal lucha o es sólo simulación.

Afirmar la presunción anterior es de lógica elemental, luego de la nerviosa, torpe y risible explicación que dio el presidente municipal, Miguel Íñiguez Brambila, tras saberse de la totalmente irregular recepción y guarda de 750 mil pesos (de un millón 250 mil) por parte del secretario general del Ayuntamiento, dinero que entregaron vecinos de la colonia Marcelino García Barragán (Azucarera) sección II, para poder contar con servicio de agua potable.

¿Sabe el lector a qué área de la administración municipal debe ingresar y ser registrado todo recurso recibido?  A la TESORERÍA, por supuesto. Sin embargo, tal dinero quedó en los cajones de la Secretaría General porque, según la incomprensible explicación del presidente municipal, así se acordó con el sindicato azucarero. Otra irregularidad, pues la ley y los reglamentos no pueden ser negociables.

Si la defensa cantinflesca que Íñiguez Brambila hace de su secretario general es aceptada así sin más, al calificar de simpe confusión lo que fue una grave irregularidad que debe investigarse para ver si configura un delito, si tal explicación burda es aceptada, entonces la transparencia y la rendición de cuentas en el gobierno municipal de Autlán es de tragicomedia.

Tal falta de respeto a la población tiene, además, la cereza en el pastelito, pues al presidente municipal no le interesa dar las explicaciones justas y actuar legalmente en consecuencia, sino “aclarar el tema porque afecta la imagen de los funcionarios”. Hubo un error, dice, pero fue con buena intención. Así de simplón, así de despreciable le parece la honestidad y el respeto a la ley.

Dice el presidente municipal con enorme frivolidad y pésimo manejo del lenguaje:

“Ver que no se den estas malas confusiones, porque a final de cuentas terminan afectándonos a nosotros, a mí en la calidad de presidente, pues lógicamente tengo que ver que mi gabinete esté funcionando perfecta y correctamente y tomar las decisiones en su momento que se tengan que tomar”.

Bien se dice que las y los ciudadanos siempre son más inteligentes que los gobernantes, pero Miguel Íñiguez Brambila cree equivocadamente que somos tontos. No podemos imaginar una “confusión” de 750 mil pesos (un millón 250 mil) durante más de tres meses. ¿Y qué tanto dinero público guarda en su escritorio el secretario general y no en las cajas de la Tesorería Municipal?

Esto no puede quedar así, si hay por lo menos un poco de sentido de respeto a la población. Es de esperar que las y los regidores del Ayuntamiento de Autlán intervengan con mucho más que solicitudes de explicaciones y disculpas inaceptables.

¿Lo harán, ejercerán sus facultades, o la población autlense se quedará con esta enorme falta de respeto?

LL/LL

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