Agenda ciudadana | Crimen y ecocidio

Este lunes, David Chávez Camacho denuncia la impunidad ante los crímenes ecológicos que contaminan los ríos, la tierra y el aire de Jalisco.

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 27 de enero de 2020. (Letra Fría) El Río Santiago y las poblaciones jaliscienses por las que pasa están muy contaminados de crimen e impunidad. Desde hace por lo menos 10  años se sabe de la gravedad del asunto, pero las autoridades federales y estatales nada han hecho al respecto, nada que resuelva el problema con la determinación que corresponde.

Se recordará la muerte del niño Miguel Ángel López Rocha, quien cayó por el año 2008 en un canal contaminado por el Río Santiago, y la respuesta fue prontísima de las autoridades estatales, no para investigar y resolver, sino para negar que la contaminación industrial del río fuese causa de tal muerte.

Gracias a un periodista, José Carlos Rodríguez, quien pidió vía Transparencia un estudio que la Comisión Estatal del Agua (CEA) solicitó en 2009 a investigadores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, —cuyos resultados fueron entregados a la dependencia en 2011—, hoy sabemos que desde el sexenio del panista Emilio González Márquez a las autoridades  estatales no les ha importado que El Salto sea “como un Chernobyl en cámara lenta”, según palabras de Enrique Enciso, poblador y activista del lugar, a The New York Times.

No es un problema sólo para El Salto, lo es también para Juanacatlán, La Cofradía o Puente Grande, la Colonia Jalisco Sección II y Jardines de la Barranca,  poblaciones y colonias donde la gente está expuesta a un río de cadmio, plomo, mercurio y arsénico con niveles de casi 100 por ciento. Eso lo supo la CEA en aquel entonces y lo derivó a la Secretaría de Salud. Era imposible que Emilio González Márquez no lo supiera.

Por supuesto, con características locales diferentes, la contaminación impune es un grave problema no sólo para aquellas poblaciones. En el valle sobre el que se asientan municipios como Autlán, El Grullo y El Limón, los plaguicidas echan a perder la tierra, el aire y el agua.

Recientemente, el doctor Felipe Lozano Kasten, investigador de la Universidad de Guadalajara, denunció la falta de voluntad política de las autoridades de todos los órdenes de gobierno y la irresponsabilidad impune del sector privado: “El director de la escuela que no sabe las políticas de sustentabilidad escolar, la Secretaría de Salud que permite eso, la secretaría de Agricultura que permite que se utilicen pesticidas de todo tipo por todos lados, las Cámaras de comercio que permiten que se venda lo que sea por todos lados… entonces tenemos un desorden que finalmente va a ocasionar problemas nuestro bienestar”.

La impresión de esta columna podría hacerse con tinta de ceniza, la que cubre al valle cuando la industria azucarera insiste en permanecer en siglos pasados con la quema de la caña y hacer caer una lluvia cenicienta de óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, metano, monóxido de carbono y otros gases y partículas, lo que afecta nuestro sistemas respiratorio, cardiovascular y neurológico, y causa lluvia ácida y calentamiento global.

La irresponsabilidad, la demagogia, el crimen y la impunidad, nos están ganando y matando.

LL/LL                                                                                                                                        

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