Agenda Ciudadana | Por favor, volvamos a la educación

en Plumas

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco, 09 de septiembre de 2019 (Letra Fría). La educación es, debe ser, el gran factor de mejora en Jalisco y en todo México. Esta idea, en la que generalmente coinciden diversas posturas, es de vital importancia en crisis sociales y culturales como la que vivimos en la actualidad. Los grandes logros de las naciones del mundo han tenido como preámbulo o acción paralela el impulso a educación.

A propósito de ello, no hay que dejar pasar una fecha conmemorable. El 04 de septiembre, el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado (CECYTEJ) de El Grullo cumplió 19 años de elevar el nivel y la excelencia en la educación media superior de la región. Por supuesto, es meritorio reconocer de manera especial a sus fundadores y a quienes han hecho posible la instauración del plantel.

Los ejemplos CECYTEJ son diversos. Destaca también el esfuerzo de los alumnos, docentes y autoridades municipales del aula externa de Tonaya, Jalisco, quienes se han esforzado para elevar la calidad y la eficiencia en beneficio de los jóvenes estudiantes, egresados técnicos y profesionistas notables, emprendedores inmersos en la planta productiva de la región.

Nuestro país tiene entre sus héroes —ya que los héroes no son sólo aquellos involucrados en acciones bélicas— a grandes educadores: Justo Sierra, José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet, por mencionar algunos. Basta un poco de curiosidad para consultar la información disponible en cada uno de los municipios del país y se verá que la lista de personajes destacados siempre incluye a profesoras y profesores.

Es digno de mención que, en la cercanía municipal, los docentes son ampliamente valorados y se les aprecia por trabajo. No es para menos; y es que además de difundir conocimientos técnicos, los maestros son fuente de principios y valores que enriquecen moral y éticamente a las comunidades a las que pertenecen.

Tal integración o pertenencia es muy importante, pues el educador aporta conocimientos, pero también los recibe. No se trata de un extraño que llega a dictar maneras de ser o de hacer a quienes ya son y ya hacen. Su iniciativa de incorporar a las comunidades no es solo para que estas perciban el mundo, sino también para que ese mundo las reconozca y les permita expresarse, existir.

Me he permitido hablar de CECYTEJ en esta columna porque esta institución contribuye con los dos aspectos referidos: la integración a las comunidades o regiones y la formación de actitudes morales. CECYTEJ destaca la formación basada en valores con una visión de gestión pública, que privilegia el diálogo y la vinculación positiva con los partícipes de las comunidades donde se asientan sus planteles.

De tal manera, CECYTEJ ofrece alternativas de desarrollo mediante una oferta educativa pertinente, un servicio social provechoso y la comunicación constante con el sector productivo y social, con diversas opciones de acompañamiento a padres de familia y una orientación educativa continua y profesional.

Cuando el lector de esta columna vea a una o un joven con uniforme del CECYTEJ, en Bachillerato Tecnológico, sepa que ve a un ciudadano honrado, comprometido con la comunidad y consciente del valor que representa la cultura del esfuerzo.

En un país en riesgo de acostumbrarse al cinismo y a la nota roja, hay que recetar esta cura: por favor, volvamos a la educación; la cultura del esfuerzo implica el progreso cultural.

LL/MA

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