/

Con el dolor por Torreón

Carlos Efrén Rangel comparte una reflexión a raíz de la violencia que volvió a irrumpir en una escuela y dejó una herida profunda en la comunidad educativa. El pasado 1 de octubre, en la secundaria “Justo Sierra”, del ejido La Unión, en Torreón, la subdirectora Nedy Edith Nevárez perdió la vida tras un ataque con armas blancas. Dos profesores y dos estudiantes también resultaron heridos.

Imagen: Freepik

Quien aspira a sanar lo que duele necesita darle un espacio en su vida: es necesario reconocer el dolor, ponerle nombre y asociarlo con claridad a otras sensaciones; por ejemplo, dolor y miedo caminan de la mano. La segunda parte de este procedimiento consiste en los cuidados, el tratamiento con calma, las acciones que compensan e imaginan un futuro con la causa del daño resuelta.

Hoy la piel está en carne viva porque el primer día de octubre, en la secundaria “Justo Sierra” del ejido La Unión, en Torreón, un nuevo ataque violento con armas blancas acabó con la vida de una de las nuestras, la subdirectora Nedy Edith Nevárez, y dos profesores resultaron heridos, igual que dos estudiantes.

El 24 de marzo de este mismo año, otro ataque, esta vez en la preparatoria Antón Makárenko de Lázaro Cárdenas, Michoacán, terminó con la vida de dos maestras. No hay que olvidarlas: se llamaban Tatiana Madrigal y María del Rosario Sagrero. Tatis y More todavía duelen.

Con este nuevo episodio de violencia letal en las escuelas mexicanas, se suele regresar a explicaciones que se repiten a lo largo de los años: muchachos solos y deprimidos, con acceso a armas; alumnos o exalumnos de los planteles que no encontraron en ellos ni la amistad ni el cariño que demanda toda alma en formación; machismo y cultura incel; imitación de otros asesinos, con Columbine de 1999 como gran referente; y videojuegos. También aparecen llamados a una mayor regulación, que han llegado al extremo de pedir profesores armados, y un sinfín de respuestas.

Quisiera agregar un par de nortes más que, aunque de origen dispar, tienen ideas en común. La primera idea es del pedagogo Henry Giroux (2022), quien, sobre los actos de violencia en las escuelas, refirió: “La violencia es el oxígeno del autoritarismo. Es el caldo de cultivo simbólico y visceral del miedo, la ignorancia, la codicia y la crueldad”. La otra idea tiene su origen en la sierra Tarahumara, adonde fue Diego Osorno (2021) para escuchar el diagnóstico de un médico tradicional, que se resume en la frase que da título a su libro: “Mundo enfermo”.

En estas dos visiones encuentro una conexión: la violencia es la expresión dolorosa de un daño mayor. Ambas expresan que las condiciones que sostienen la vida han dejado de funcionar: en la sierra son la lluvia y el maíz; en las relaciones humanas, esas condiciones son lo contrario del miedo, la ignorancia, la codicia y la crueldad.

Con el dolor de Torreón hay que vivir el proceso de duelo: nombrarlo, reconocerlo y cuidarnos desde las condiciones que sostienen la vida: la colaboración, la paz, la cultura y la civilidad. Hay que sentir el dolor de Torreón como algo ya propio: estos ataques ya no son exclusivos de los colegios estadounidenses, también ocurren en los propios; ya no son solo supremacistas blancos, son también los morros mexicanos que han crecido en un ambiente de guerra y sin espacio para que su vida se sostenga.

Pero hay que hacerlo con calma, construyendo un futuro en el que no solo desaparezca el síntoma de la violencia, sino que también podamos controlar al virus que mantiene al mundo enfermo.

Torreón

Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Educación Básica.

Actualmente es profesor de español en secundaria y de Maestría en la Unidad 143 de la UPN. Desde los 17 años ejerció como reportero y comunicador en radiodifusoras y periódicos locales en Autlán. Aficionado práctico de la literatura, la crónica taurina y las columnas de opinión.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

MEDIOS AMIGOS

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad