Con sorpresa hemos visto el nuevo color que “luce” el Templo de las Montañas, que algunas fuentes históricas señalan que su primera instalación dataría de 1533, con el arribo de la orden de los franciscanos que fueron los que iniciaron el proceso de evangelización en esta región.
Ellos ya traían sus instrucciones las cuales se habían acordado entre la corona española y el Vaticano en relación a la también llamada “conquista espiritual”. Un hospital, un templo, un camposanto, huertos, enseñanza del castellano, talleres de música, teatro, eran parte de la misión de estos primeros evangelizadores que tenían un pie en el pensamiento medieval y otro en el renacimiento. Incluyendo la separación de la iglesia anglicana y todo el movimiento de geopolítica que en su momento generó la Reforma.
Entonces estamos hablando de un sitio patrimonial de acuerdo a la actual legislación. Es cierto que la construcción no es la original del siglo XVI (madera y techo de paja) pero su esencia y permanencia es real.
Para la orden Franciscana la humildad, la pobreza evangélica y la sencillez eran y siguen siendo fundamentales. En la arquitectura, esos ideales pueden expresarse mediante la sobriedad ornamental, la claridad de los espacios y el uso honesto de los materiales.
La pregunta adecuada es si la intervención respeta la historia y el carácter del edificio o si transforma el templo en un objeto de impacto visual, subordinando su memoria a una preferencia estética actual.
Los criterios técnicos del INAH publicados en 2024 establecen que la selección del color debe fundamentarse en una investigación histórica y en calas estratigráficas pictóricas, es decir, el análisis de las capas sucesivas de pintura y acabado. También señalan que deben respetarse los materiales y la unidad formal del inmueble. (normateca.inah.gob.mx)
Conservación INAH
Por tanto, la pregunta no es solamente quién eligió el turquesa. En qué estudio justificó esa elección y qué autorización amparó los trabajos.
El turquesa intenso y los contrastes oscuros parecen alterar la percepción tradicional de un templo histórico.


Esto también es patrimonio, es un bien público, no es propiedad privada por favor.

Otra perspectiva. Foto: internet.
Hay que respetar las leyes, por algo existen. No es correcto que se ignore el sentido litúrgico de un templo. Existen muchos símbolos que tienen mensajes, los colores son importantes.





