Encuentros | Depredadores

en Plumas

“Los políticos tradicionales a los que nos enfrentamos son depredadores en todo el sentido de la palabra, porque además de consumir a través de sus actos la ilusión de las personas, acaban con la legitimidad de las instituciones que nos pertenecen a todos, y por lo tanto, también se ve afectado nuestro entorno”.

Por: Oswaldo Ramos López

Autlán de Navarro, Jalisco. 24 de septiembre de 2019 (Letra Fría) Hace dos años me involucré directamente en la dinámica política. Recuerdo que el panorama no era prometedor para desarrollar las condiciones mínimas de una sociedad activa y pujante en temas de participación social, pues la desilusión sobre lo público era, al igual que hoy, una constante.

El horizonte no era el propicio para que un grupo de jóvenes pudiéramos incidir en el entorno político-electoral, pero a sabiendas de eso decidimos intentarlo dentro de una región sumida en problemáticas ambientales, económicas y con altos índices de inseguridad. Al finalizar el proceso, analizamos todos los factores que repercutieron a nuestro alrededor y resumimos que la desilusión de las personas se debe a la falta de ofertas legítimas en la representación de lo público y al esquema de participación social que se encuentra cooptado y condicionado.

Dentro de ese análisis también concluimos que los políticos tradicionales a los que nos enfrentamos son depredadores en todo el sentido de la palabra, porque además de consumir a través de sus actos la ilusión de las personas, acaban con la legitimidad de las instituciones que nos pertenecen a todos, y por lo tanto, también se ve afectado nuestro entorno.

Hablar de depredación en términos políticos resulta preocupante por las implicaciones que esto tiene; no solo se aprovechan de las estructuras institucionales para tomar ventajosamente todo lo que puedan, sino que lo hacen a conciencia de las afectaciones que se producirán posteriormente a un número mayor de personas.

A esta fauna política la vemos todos los días; son los que toman por asalto los sistemas públicos de salud, transporte o educación para hacer su negocio particular; son los que a diario talan los bosques e incendian nuestros cerros; son esos mismos que construyen torres para empresarios donde antes vivían familias que fueron desplazadas. Son esos mismos depredadores que nos hablan de crecimiento económico a costa del bienestar colectivo, los que nos venden la idea de desarrollo social a través de asistencialismo electorero o esos que empeñaron nuestro futuro destruyendo el ambiente y refundiéndonos en el desastre climático que actualmente nos aqueja.

La crisis en que nos han metido los depredadores ahora exige que cambiemos en todos nuestros entornos el tono de nuestros discursos, porque no solo basta hablar de crecimiento económico; lo que importa ahora es crecer y abastecer el consumo humano de manera sustentable, procurando la autonomía de nuestros pueblos. Hoy más que nunca es importante educar para preservar.

LL/LL

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