Encuentros | Lo que hay detrás de un “quédate en casa”

en Plumas

Este martes, Oswi Ramos habla de las complicaciones económicas que implican un estado de cuarentena para las familias mexicanas, especialmente de los municipios del interior del país y del estado.

Por: Oswaldo Ramos López

Autlán de Navarro, Jalisco. 7 de abril de 2020. (Letra Fría) Hace unos días compartía algunas reflexiones de las que considero vale la pena seguir hablando. Soy de San Gabriel, Jalisco y ahí estos días de pandemia se viven diferente. Desde hace 6 años que no estaba tanto tiempo sin salir de mi pueblo, pero entre tanto, aprovecho sus noches tan silenciosas, su cielo lleno de estrellas y el ladrido de unos cuantos perros por la madrugada, pues esos detalles se pasaban por alto en la cotidianidad.

De por sí la dinámica en San Gabriel no se compara ni un poquito a la de una ciudad media, imaginen el nivel de tranquilidad que tenemos estos días. De vez en cuando pasa un coche y el perifoneo del señor que vende tortillas es lo que nos llama a la mesa. En realidad me preocupa mucho lo que sucede, porque para ser honestos, un pueblito como el mío no tiene la capacidad para hacer frente al nuevo coronavirus, pero no es problema del actual gobierno, sino del sistema tan desigual que históricamente nos ha tenido de la jodida.

Mientras tanto, siempre espero que el reloj marque las 19:00 horas para escuchar al doctor Hugo López-Gatell. Accedo a la conferencia con optimismo y con el pensamiento de que esto ya podría mejorar, pero no, al contrario, los casos siguen avanzando y para colmo los niveles de gobierno parecen tener ideas cruzadas. En Jalisco la apuesta va por unas pruebas rápidas en las que no hay credibilidad alguna, más que la del gobernador que las defiende con una gran cerrazón. Por otra parte, el domingo 5 de abril, el gobierno federal tuvo, en voz del presidente de la república, la oportunidad de presentar una estrategia integral que diera certezas sobre cómo enfrentaremos lo que viene, pero en su mensaje “al pueblo de México” escuchamos poco más de 50 minutos de nada, el asistencialismo y las buenas intenciones se quedan cortas ante este fenómeno de grandes dimensiones.

Pasan los días y la intranquilidad se apropia de los pequeños comerciantes que se ven obligados a cerrar. Yo solo digo: pobre de mi pueblito y su gente, hace 10 meses el río nos inundó y ahora este virus que aunque no lo conocemos nos llena de miedo. Qué alguien nos cuide. Hay días muy largos, la gente no sabe si hacer caso a las cadenas de WhatsApp, que de verdad, para algunos es la única fuente de información. ¿Se imaginan como andamos? Pues pa’ que les cuento.

Hemos leído sobre el impacto económico a causa del coronavirus, pero dentro de este tema se habla muy poco del el impacto negativo que tendrá la economía respecto al comportamiento de las remesas, es decir, el dinero que mandan los paisanos que radican en USA. Van algunos datos: Tan solo de enero a marzo de 2019, Jalisco recibió remesas por una cantidad de 726 millones 272 mil dólares, su nivel más alto desde 2003. A nivel nacional, las remesas ascendieron a siete mil 699 millones de dólares en esta misma fecha. Lo anterior significó mucho para la economía.

Esto indica que nuestros paisanos envían en promedio 6 mil pesos a sus familias. La mayoría de las personas que perciben este ingreso dependen del mismo para todos sus gastos. Es importante mencionar que el mayor porcentaje de remesas se dirigen a zonas rurales y populares. Estados Unidos es uno de los países que más estragos ha sufrido con esta pandemia, por lo tanto, millones de paisanos han dejado de trabajar, por lo que dejarán de enviar dinero a sus familias, y esto en sí en un gran problema para la economía popular principalmente en municipios del interior.

Las regiones Norte, Sierra de Amula y La Ciénega son las principales receptoras de remesas. Municipios como Huejúcar, Unión de Tula, Cuatla, Concepción de Buenos Aires, han recibido los últimos años la cantidad de 8 mil dólares per cápita según lo señala el INEGI en su informe 2015.

Según una proyección del BBVA las remesas podrían caer en un 17%. Esto significa que muchas familias no la pasaran bien. Acciones concretas para ayudar a los sectores productivos y lo más importante, inclinar la balanza para que no se agrave la situación con los más vulnerables.

Quedarse en casa es razonable, entendible y necesario. El desafío está en quedarse en casa, pero también quedarse sin empleo y sin fuentes alternas de ingreso para el gasto familiar.

LL/LL

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