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Habitantes de Tierras Blancas denuncian bloqueo al manantial de la comunidad

Habitantes de la comunidad de Tierras Blancas, en el municipio de Cuautla, Jalisco denuncian que un particular intenta bloquear el acceso al manantial que es de la comunidad y el Gobierno Municipal les ha dado la espalda. Este manantial es de suma importancia para la gente porque es su única fuente segura de abastecimiento. De ahí toman agua para sus cultivos, sus animales y para uso doméstico. En Tierras Blancas esperan que el presidente municipal rectifique su postura y se coloque del lado de la comunidad, que olvide cualquier interés particular que pudiera tener, y recuerde que son muchas las familias que dependen del agua del manantial para vivir.

Por: Ángeles Claustro y Darinka Rodríguez

Autlán de Navarro, Jalisco. Miércoles 22 de junio de 2022. (Letra Fría) Parecía una mañana como cualquier otra, sin embargo, cuando el señor Eusebio se dirigía rumbo al ojo de agua del que se abastece cotidianamente la comunidad de Tierras Blancas, municipio de Cuautla, Jalisco, encontró que justo en la entrada a la brecha que conduce al manantial (conocida por los pobladores como «callejón sin nombre), habían colocado dos palos de madera para comenzar a levantar un falsete; una especie de alambrada para bloquear el acceso.

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Al señor Eusebio (a quién llamaremos así para proteger su identidad) dicha situación lo alertó, más no lo tomó completamente por sorpresa, pues de acuerdo con el habitante de Tierras Blancas, la brecha al manantial ya se ha intentado bloquear en otras ocasiones; se trata de un problema que lleva más de 15 años vigente.

«Las propietarias del terreno que colinda con el ojo de agua siempre han intentado apropiarse de la brecha de acceso. El dueño de ese terreno era originalmente su marido, un señor que se llamaba Ricardo De la Cruz Castellón, en paz descanse. Cuando él murió hace veinte años, toda la tierra pasó a ser de la señora y su hija. La cosa es que cuando el señor todavía vivía, él aclaró que la brecha de acceso al ojo de agua estaba fuera de los límites de su terreno, pero lo hizo así de palabra, nunca dejó nada por escrito y eso fue lo malo», señala Don Eusebio, habitante de la comunidad, cuyo predio también colinda con el callejón que conduce al ojo de agua.

De acuerdo con lo relatado por los pobladores de Tierras Blancas, las ahora dueñas del terreno, la mujer viuda y su hija, son personas externas al municipio de Cuautla, y no habitan cotidianamente su propiedad, sino que únicamente la visitan de manera ocasional.

En administraciones anteriores, el Gobierno de Cuautla siempre intervino y frenó sus intentos por cercar el acceso al ojo de agua, respaldado en el Código Civil, el cual establece en un apartado que las y los ciudadanos tienen el derecho a pasar por un terreno privado, si posteriormente hay una propiedad común y no existe otra vía para acceder a ella. La Ley de Aguas Federales establece que en dado caso que un manantial se encontrara dentro de los límites de la propiedad privada, aún así sería un bien público, es decir, que no puede pertenecer a nadie en particular. Lo que significa que este manantial puede y debe ser de toda la comunidad de Tierras Blancas, dado que el agua se considera un bien nacional.

«Un particular no puede de ninguna manera bloquear un acceso o un camino del cual hace uso la comunidad. Se trataría entonces de un delito con consecuencias legales, hablaríamos propiamente de un despojo. Absolutamente todos los pobladores de Tierras Blancas tienen derecho a disfrutar del ojo de agua y aprovecharlo«, explicó el abogado que ha acompañado y orientado a la comunidad a lo largo de la situación.

Tramo del «Callejón sin nombre» donde se comenzó a levantar un falsete improvisado para bloquear el paso al manantial de Tierras Blancas

Tierras Blancas; la comunidad a la deriva por la negligencia de las autoridades municipales

Al igual que en otras ocasiones, en el momento en que comenzó nuevamente el conflicto, los pobladores de Tierras Blancas solicitaron el apoyo del Gobierno de Cuautla para resolver la situación. Una de las vecinas del poblado inclusive le escribió directamente al actual presidente municipal, el Ing. Juan Manuel Torres Arreola, para contarle que se estaba levantando una cerca en la entrada del callejón que conduce al ojo de agua. El mandatario respondió que se trasladaría de inmediato a Tierras Blancas para frenar aquella acción, pues por ningún motivo se permite bloquear el paso a una propiedad común.

Sin embargo, cuando el presidente municipal de Cuautla llegó a la entrada del «Callejón sin nombre», donde ya se encontraban algunos vecinos de Tierras Blancas, incluida la propietaria responsable de levantar el falsete, y se dispuso a hablar con los involucrados para resolver el conflicto, varios miembros de la comunidad fueron testigos del cambio de postura del mandatario.

«Al principio el presidente estaba del lado de la comunidad, dijo que no se iba a levantar ningún falsete en el callejón. Sin embargo, de repente la viuda y su hija lo jalaron para su casa, estuvieron un rato ahí adentro, y cuando salió de ahí el presidente ya había cambiado de opinión. Comentó que el falsete estaba ahí por motivos de seguridad, pero que quien quisiera pasar podía abrirlo y cerrarlo sin problema. También dijo que iba a mandar a gente del Ayuntamiento a medir los terrenos de las propiedades colindantes con el ojo de agua, con base en las escrituras de los dueños«, comparte una joven a quien para proteger su identidad llamaremos María del Carmen, habitante de Tierras Blancas, que presenció la escena.

Después de que el presidente, Juan Manuel Torres Arreola, dictara aquellas instrucciones, personal de la Dirección de Obras Públicas comenzó con la medición de los terrenos alrededor del ojo de agua y su vía de acceso. Sin embargo, Don Eusebio expone que las personas midieron de manera que favorecieron a la involucrada con metros que no estaban en su escritura, ya que en los planos catastrales que les habían sido entregados en la presidencia municipal, se les adjudicaba más terreno del que habían adquirido cuando compraron sus tierras.

«Nosotros adquirimos nuestro terreno antes que ellos llegaran a Tierras Blancas, siempre hemos sido vecinos, y desde ese entonces no estaba en venta el callejón porque era el paso para la gente al ojo de agua. En su escritura, la viuda tiene 2 mil 226 mts, pero en los planos que le dieron en catastro tiene 2 mil 700 mts, y así le hicieron la medición», relata Don Eusebio.

Planos proporcionados por Catastro Municipal de Cuautla, donde se muestran las dimensiones territoriales de las propiedades colindantes con el «Callejón sin nombre», acceso al ojo de agua de Tierras Blancas

Ante esta situación el señor Eusebio decidió acudir a la cabecera municipal de Cuautla a buscar al presidente, para denunciar las irregularidades que estaba teniendo el procedimiento de la medición de los terrenos. Pero lo único que encontró fue un mandatario reacio al diálogo:

«Nosotros hicimos nuestras propias mediciones con apoyo de ingenieros y abogados para demostrar que el acceso al manantial no forma parte de la propiedad de la viuda y su hija. Sin embargo, ellas invalidaron de inmediato nuestro cálculos y dijeron que iban a cercar a como diera lugar. Fue cuando yo acudí con el presidente municipal y le dije que no íbamos a permitir eso, y fue cuando él me respondió que me aconsejaba que mejor le bajara porque podía haber problemas, y que si le seguíamos buscando nos iban a callar. También me acusó de ser el único habitante de Tierras Blancas que estaba dando problemas, por ser el vecino más cercano a la propiedad de la señora», externa indignado Don Eusebio.

Para desmentir esta acusación, Don Eusebio regresó a Tierras Blancas para informar a la comunidad cómo el problema iba escalando en magnitud y buscar alguna estrategia para manifestar su preocupación e inconformidad por el posible bloqueo del acceso al ojo de agua. Entonces decidieron redactar un oficio dirigido al Ayuntamiento Municipal de Cuautla solicitando que se respete su ingreso al manantial, ya que es propiedad de toda la comunidad y las familias de Tierras Blancas dependen de el para su vida cotidiana.

«Con eso le demostramos que toda la comunidad está en desacuerdo con sus acciones, no solo una persona. Mucha gente no se anima a hablar, pero ninguna persona se negó a firmar el oficio. Logramos juntar poco más de 30 firmas, y eso que no fuimos con toda la comunidad, pero sí con las familias más aledañas al manantial. A mí me pusieron como presidente de comité de la comunidad. Hicimos llegar el oficio a presidencia, pero tanto el presidente como las demás autoridades del Gobierno de Cuautla se negaron a firmar que lo habían recibido», revela el poblador de Tierras Blancas.

Todas estas actitudes por parte del gobierno municipal han acrecentado el temor de los miembros de la comunidad por perder por completo el acceso al ojo de agua. A ello se suma que las propietarias han manifestado en más de una ocasión sus intenciones por vender su terreno.

«¿Cómo vas a poner un falsete en una calle? Ponte a pensar que es un lugar público, tú vas con tu camioneta y tiene que detenerte, bajarte para abrir y cerrar la cerca cuando ni siquiera es propiedad de ellas. La señora anda vendiendo el terreno, ya tiene una oferta, yo vi a la compradora, la conozco, y le dijo que si no es por el manantial no le compra. Entonces ella se quiere apropiar del manantial por eso, porque imagínate el billetón que va a valer su terreno. Nos van a mandar a la chingada a nosotros», expresa preocupado el representante de la comunidad.

El oasis de la comunidad

Ojo de agua de Tierras Blancas, municipio de Cuautla.
Fotografía cortesía de la comunidad.

El ojo de agua de Tierras Blancas es un pozo de alrededor de 2 metros de diámetro, lleno de agua fresca que no es lo suficientemente clara como para permitir calcular su profundidad. Como todo manantial, está rodeado de hierba fresca de un verde intenso que despide un fuerte olor tierra mojada. Este ojo de agua podría ser como cualquier otro en la región, sin embargo para los pobladores de este municipio de Cuautla, es su único acceso al agua que no les falla.

Toda la comunidad de Tierras Blancas se abastece del agua de este manantial ya sea para emplearla en sus cultivos, para sus animales o para uso doméstico. Y es que de acuerdo con los habitantes, el servicio de agua potable es realmente deficiente en este municipio de Cuautla.

«Y lo injusto es que nuestro servicio de agua lo pagamos igual que los de la cabecera municipal, pero nosotros en ocasiones duramos meses sin agua potable. Si tenemos suerte nos mandan una pipa con poquita agua ¿Tú crees? Estamos pague y pague el servicio del agua y no nos llega. Si tenemos tres meses al año con agua a diaria durante dos horas, tenemos mucha agua. Hay otro manantial un poco más abajo, y de estos dos manantiales se mantiene toda la comunidad. Si frente a esto agachamos las orejas, imagínate a dónde vamos a ir a dar», declara indignada la esposa de Don Eusebio.

Foto de un recibo del pago del servicio del agua potable de un habitante de Tierras Blancas, Cuautla

En Tierras Blancas esperan que el presidente municipal rectifique su postura y se coloque del lado de la comunidad, que olvide cualquier interés particular que pudiera tener, y recuerde que son muchas las familias que dependen del agua del manantial para vivir.

Edición: CAC

Queda prohibida la reproducción total o parcial. El contenido es propiedad de Letra Fría.

Egresada de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Colaboró como reportera para Radio Universidad de Guadalajara Ciudad Guzmán, y en el periódico mensual El Puente. Apasionada de las letras y la defensa de los Derechos Humanos.

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