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Lengua de señas; un puente hacia la inclusión

A pesar de los esfuerzos por lograr el pleno reconocimiento de la lengua de señas, por parte de la comunidad mexicana aún existe poca información y sensibilización respecto al derecho de las personas sordas a comunicarse en esta lengua.

La Lengua de Señas Mexicana, es «la lengua del corazón de las personas sordas», y desde junio de 2005, es reconocida oficialmente como lengua nacional.  Sin embargo a pesar de los esfuerzos por lograr el pleno reconocimiento de la lengua de señas, por parte de la comunidad mexicana aún existe poca información y sensibilización respecto al derecho de las personas sordas a comunicarse en esta lengua. 

Por: Darinka Rodríguez

Autlán de Navarro, Jalisco. 01 de diciembre de 2021.- (Letra Fría) Desde que nacemos, los seres humanos tenemos la necesidad de comunicarnos. El recién nacido llora y palmotea el aire buscando el seno de su madre para alimentarse, tu mejor amiga te cuenta un secreto al oído, una pareja de novios entrelaza tiernamente sus dedos mientras se besan, un manifestante con el rostro contraído por la rabia grita ¡Justicia! mientras marcha por la calle. Para poder relacionarnos los unos con los otros, las personas desarrollamos el lenguaje. Y curiosamente, aunque suele ser lo primero que pensamos cuando hablamos del lenguaje, esta capacidad de comunicación no se limita únicamente al habla. 

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La lengua es apenas uno de los engranajes del motor que es el lenguaje. Las personas oyentes adquirimos la lengua de manera gradual mientras nos desarrollamos porque estamos expuestos a ella a través de la vía auditiva. En México así es como la mayoría de nosotros aprende a hablar el idioma español, o algunas de las 68 lenguas indígenas que se hablan en nuestro país. 

Para las personas sordas o con hipoacusia, la principal herramienta para la comunicación es la lengua de señas, y es adquirida de la misma manera en que las personas oyentes aprenden a hablar. Al ser una lengua viso gestual, los bebés y niños con sordera asimilan la lengua siguiendo las mismas etapas que un bebé oyente, pero a través del sentido de la vista. 

La Lengua de Señas Mexicana (LSM) es la lengua de la comunidad de personas sordas en México. El Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de Personas con Discapacidad (CONADIS) la describe como “una serie de signos gestuales articulados con las manos y acompañados de expresiones faciales, mirada intencional y movimiento corporal, dotados de función lingüística”. La Lengua de Señas Mexicana forma parte del patrimonio lingüístico de nuestro país, y desde junio de 2005, es reconocida oficialmente como lengua nacional. 

Sin embargo a pesar de los esfuerzos por lograr el pleno reconocimiento de la lengua de señas, por parte de la comunidad mexicana aún existe poca información y sensibilización respecto al derecho de las personas sordas a comunicarse en esta lengua. 

“La lengua de señas es la lengua del corazón de los sordos; la lengua en la que articulan sus pensamientos, sueñan, se enamoran, aprenden y se desarrollan. Nosotros los oyentes al no reconocer la lengua de señas, nos convertimos en la barrera que limita su participación en la sociedad. Al igual que cualquier ser humano, las personas sordas en su vida diaria necesitan atención de salud, de realizar un trabajo, estudiar, ir al banco, etc. Entonces si su lengua es desconocida por la mayor parte de la comunidad fuera de su círculo más próximo ¿Cómo enfrentar esa necesidad de comunicación?”, expone Georgina Guadalupe Villa Martínez, licenciada en Educación Especial con enfoque en Audición y Lenguaje, quien es maestra en la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) El Grullo.

Ana es la protagonista de «Escucha mis manos», documental que retrata las diversas barreras y retos que rodean la vida cotidiana de las personas con discapacidad auditiva.*
Foto: MEDRAA Colectivo
Foto: MEDRAA colectivo

La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad establece que las lenguas de señas tienen el mismo estatus que las lenguas habladas y obliga a los estados partes a que faciliten el aprendizaje de las mismas. Sin embargo, en México el poder aprender lengua de señas es complicado, incluso para los mismos docentes que se dedican a la educación especial. 

“Las facilidades que se nos brindan a nosotros como docentes para adquirir el lenguaje de señas son muy limitadas, puesto que solo se elige a un número muy reducido dentro de la plantilla para tomar el curso-taller que actualmente se sigue ofertando. Para la población en general es mucho más difícil aprender Lengua de Señas Mexicana, puesto que no hay una institución como tal que brinde el servicio aquí en la región”, comenta Marlene Nohemí Barbosa Ancira, psicóloga y directora de la USAER El Grullo. 

A pesar de este panorama, Marlene Barbosa, reconoce que lo que sí es favorable es que actualmente se le está dando mucho auge al tema de la lengua de señas, y a reconocerlo como una necesidad inclusiva para las personas sordas. Además que con la llegada de los medios digitales surgieron muchos cursos e información respecto a cómo es correcto dirigirse a las personas sordas sin caer en actos de discriminación.  

Las personas sordas en cifras 

Un artículo publicado el 23 de septiembre de este año por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que según la Federación Mundial de Sordos, existen aproximadamente 70 millones de personas sordas en todo el mundo, quienes utilizan más de 300 diferentes lenguas de señas. 

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) estima que en México existen alrededor de 2.3 millones de personas con discapacidad auditiva, de las cuales el 43.4 % tienen edad entre los 30 y 59 años, y el 47.4 % son mayores de 60 años.

Respecto a las infancias con discapacidad auditiva en nuestro país, en 2020 el INEGI registró que el 11.3 % de la población de 5 a 17 años no escucha, incluso usando algún auxiliar auditivo. Es decir que hay un total de 65 mil niñas, niños y adolescentes sordos en todo el territorio nacional. 

En Jalisco las estadísticas están un poco desfasadas, pues la última información de personas con discapacidad por municipio proporcionada por el Instituto de Información, Estadística y Geografía (IIEG) data del 2010. De acuerdo con el censo realizado en aquel entonces, en nuestro estado había un total de 29 mil 960 con limitación para escuchar. De acuerdo con información de la misma base de datos, el municipio de Autlán registró 259 personas con discapacidad auditiva, y el vecino municipio de El Grullo, 170 personas. 

Infancias con discapacidad auditiva, limitadas en su derecho a la educación 

En México los orígenes institucionales de la educación de las personas sordas iniciaron con la creación de la Escuela de Sordomudos en junio de 1866. Un año más tarde, el entonces presidente de la república, Benito Juárez, promulgó la Ley Orgánica de Educación, la cual establece en su segundo capítulo que los alumnos de la Escuela de Sordomudos deberán aprender lengua española escrita expresada por medio del alfabeto manual. En ese mismo capítulo le otorga el carácter de nacional a la Escuela de Sordomudos.  

En los municipios de la región existen pocas escuelas que tengan docentes con las herramientas necesarias para enseñar a niñas y niños sordos. En el caso del municipio de El Grullo, la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) está integrada por una directora, una psicóloga, una maestra de comunicación experta en Lengua de Señas Mexicana y seis maestras de apoyo. 

La directora de la USAER El Grullo, Marlene Nohemí Barbosa Ancira, comparte que dentro de la unidad tienen tres estudiantes con sordera -uno de ellos con hipoacusia severa-, y otros tres que se sospecha padecen de algún problema auditivo. Agrega que desgraciadamente por cuestiones económicas y desconocimiento de los padres de familia no se ha podido llevar a cabo una valoración de sus padecimientos. 

El otro lugar donde se brindan servicios educativos a personas sordas en El Grullo, es el Centro de Atención Múltiple (CAM), en donde entre niños y jóvenes hay un total de siete estudiantes con algún grado de discapacidad auditiva. Ahí existe el registro de un estudiante que se dio de baja hace poco. 

“Se están haciendo grandes esfuerzos principalmente en la educación especial para que haya profesores preparados para atender a los niños sordos, para contribuir a su desarrollo escolar y social, y también en la formación de sus familias”, afirma la maestra Georgina Guadalupe Villa Martínez. 

La maestra María Robles de la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) El Grullo, comparte algunos verbos en Lengua de Señas Mexicana. 

La licenciada en Educación Especial, añade que así como la USAER en El Grullo, las autoridades educativas a nivel federal y estatal deben procurar transformar las escuelas en espacios incluyentes y bilingües que favorezcan el desarrollo integral de las niñas y niños sordos. Y aunque falta mucho por hacer para lograr esa meta, la maestra asegura que todo el cambio se puede detonar con un simple cambio de enfoque.

“Hay que cambiar la visión del sordo, dejemos de verlo desde la pérdida, y veámoslo desde el enfoque social, como una persona que necesita interactuar, desarrollarse y comunicarse como todos los seres humanos. Para ello no limitemos su posibilidades. Déjemos de ser una barrera por nuestra falta de conocimiento, aprendamos y promovamos la lengua de señas, enseñemos desde la lengua de señas. Si en nuestra región no hay comunidad sorda, entonces hagamos comunidad; seamos empáticos, inclusivos, y ¿Por qué no? seamos bilingües”.

*«Escucha mis manos» fue realizado en 2018 por estudiantes de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. El documental se puede ver de manera gratuita en Youtube a través del siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=PnwTsW_hHJI

DR/GM

Queda prohibida la reproducción total o parcial. El contenido es propiedad de Letra Fría.

Egresada de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Colaboró como reportera para Radio Universidad de Guadalajara Ciudad Guzmán, y en el periódico mensual El Puente. Apasionada de las letras y la defensa de los Derechos Humanos.

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