[Imagen: Letra Fría]

Realidad alterna | El hombre del siglo XXI

en Plumas

En su columna de hoy, Lulú Cano reflexiona a propósito del Día Internacional del Hombre y su papel en la sociedad contemporánea en la búsqueda de la equidad.

Por: Lourdes Cano Vázquez

Autlán de Navarro, Jalisco. 20 de noviembre de 2019. (Letra Fría) Este 19 de noviembre, en conmemoración del día internacional del hombre, es bueno exaltar el cambio que nuestra sociedad ha sufrido con el paso del tiempo y nos ha enseñado el caminar del género masculino desde inicios del siglo XX a la fecha; el hombre de 1900 no era igual al de 1950 y éste no es para nada igual al hombre de los años dos mil.

Estamos en una compleja transición social que busca la equidad de género y defiende como nunca la protección a los derechos humanos universales. Para que esto sea una realidad, es indispensable que los hombres transformen su raíz a la de nuevos patrones basados en el respeto y la igualdad.

Qué bueno que cada vez existen menos hombres chapados a la antigua, esos que se casaban con el propósito de tener mujer y sirvienta, que relegaban a las mujeres al rol pasivo de encargarse solamente de los hijos y la casa, como si de su obligación moral se tratara; sé que aún existen los hombres así, incluso en nuestros tiempos, que será difícil cortar este problema de raíz, pero el cambio se está forjando a partir de acciones pequeñas, pero significativas.

El hombre de la actualidad sabe que no hay ninguna mujer detrás de él para forjar el éxito, es un hombre que reconoce abiertamente su sexualidad y ama a mujeres o a hombres, que no tiene vergüenza de demostrar sus sentimientos, que ya no se dice a sí mismo que los hombres no lloran ni que no tienen permitido mostrar debilidad.

Es importante el papel del hombre en la gran labor de transformar nuestra sociedad, desde el respeto a las niñas en la etapa escolar hasta luchar codo a codo con las mujeres para detener la violencia de género.

Que el término hombre sea sinónimo de fortaleza y no de fuerza, que sea ejemplo y no el patrón a romper, que sea virtud y no vicio.

Ojalá que el hombre de nuestro tiempo camine al lado nuestro y nosotras al de ellos, como una verdadera sociedad; cada rol que nosotros juguemos, sin importar el género, que no sea forzado, que el propósito ahora sea el del de construir y trabajar como equipo.

LL/LL                                                                                                                         

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