Realidad alterna | La Ley Bonilla versus el Estado de derecho

[Imagen: Letra Fría]

Este miércoles, Lourdes Cano habla sobre la Ley Bonilla y las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia.

Por: Lourdes Cano Vázquez

Autlán de Navarro, Jalisco. 13 de mayo de 2020. (Letra Fría) Las elecciones son el evento culminante de una democracia, por medio de éstas se logra un cambio de gobierno sin la necesidad de violencia y con reglas preestablecidas, con las que todos los que participan están de acuerdo y les son bien conocidas. Cuando un ciudadano va a votar sabe, por lo menos, que elegirá a su próximo presidente por un periodo de 6 años.

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Las reglas del juego no se cambian una vez que inició, no es justo; pretender que se juega según lo acordado para después cambiar los términos en favor de alguien es, por decir lo menos, tramposo, no solo con los contrincantes sino con los ciudadanos que participaron en un escenario establecido.

Cuando Jaime Bonilla fue electo Gobernador de Baja California, lo fue para un mandato de dos años, así que el intento de extender su gobierno hasta 2024 es jugar sucio, violentar la ley y una deshonra para los principios democráticos. Un día es un gobernador que extiende más del doble el tiempo de su gestión, y después puede ser un presidente el que intente hacer lo mismo una vez ganada la elección.

Este lunes, la Suprema Corte de Justicia de la Nación discutió el proyecto sobre la «Ley Bonilla» y su violación a la Constitución, y fue un ejercicio muy enriquecedor sobre la constitucionalidad y la división de poderes en un Estado democrático. La exposición de cada uno de los Ministros fue alentadora para creer que en México hay instituciones inquebrantables que son resultado de largos años de esfuerzo, que no todo es corrompible y que no puede llegar cualquiera a intentar jugar con sus condiciones.

Así como la Suprema Corte defendió los principios constitucionales, hay otras instituciones que robustecen nuestro tejido democrático y por las que vale la pena luchar y defender, el camino está trazado, hay que encontrar a quienes quieran trabajar para terminarlo. Enhorabuena por la determinación de la Suprema Corte, dando la muestra de cómo un estado democrático trabaja como una máquina bien aceitada pero que siempre hay que cuidar y mantener.

LL/LL

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