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Y retiemble en sus centros la tierra… ¿seguro?

No podemos dejar de hablar de la serie de eventos sísmicos que hemos padecido estos días, definitivamente muy en el inconsciente permanece ese temor a que se mueva la tierra, lo sabían los hombres de la prehistoria, lo mismo les sorprendía en una cueva que persiguiendo un animal o al borde de un río. Incluso dentro del mar… ¿Jamás les ha sorprendido un sismo estando dentro del mar haciendo el amor?

Por: Jesús D. Medina García | Simpatía por el débil

Autlán de Navarro, Jalisco. 25 de septiembre de 2022. (Letra Fría) No podemos dejar de hablar de la serie de eventos sísmicos que hemos padecido estos días, definitivamente muy en el inconsciente permanece ese temor a que se mueva la tierra, lo sabían los hombres de la prehistoria, lo mismo les sorprendía en una cueva que persiguiendo un animal o al borde de un río. Incluso dentro del mar… ¿Jamás les ha sorprendido un sismo estando dentro del mar haciendo el amor?

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La imagen más significativa que tengo es del sismo del 85, el terrible movimiento telúrico que castigó a varias partes del país, de la ciudad de México conservo algunas imágenes como la caída del Hotel Regis, del que milagrosamente se escapó de la destrucción el mural de Diego Rivera Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, donde hizo famosa a La Garbancera de Guadalupe Posadas, convirtiéndola en La Catrina.

 Meses después fue restaurado y movido de lugar por destacados restauradores comandados por el Maestro Eliseo Mijangos, al cual (años después) por medio del CUCSUR y el ayuntamiento de Autlán sostuvo una estancia de trabajo junto con tres de sus alumnos avanzados para restaurar el mural La Mexicanidad, del Maestro Monroy como es sabido, ubicado en el Centro Escolar Chapultepec.

También en esa ocasión falleció en su departamento el cantante rockero conocido como el Profeta del Nopal. Rockdrigo González, talentoso y mordaz. El papá de Amandatitita. Lo escuché por última vez en el tecnológico de la U de G en una memorable actuación. Poco después murió. Se fue de su natal Tamaulipas a buscar la vida en chilangolandia y encontró la muerte tan solo en un instante.

Rosalina Ríos Ochoa, una linda muchachita que en la secundaria fuimos una especie de novios, pero más bien amigos. Vivía en el famoso edificio Chihuahua de la Unidad Tlatelolco, el del 68, octavo piso departamento 804… ya nunca la volví a ver… quisiera pensar que a esa hora ya había salido a la calle, no sé. 

En la colonia Roma en esa época intenté aprender piano, era una clásica construcción porfirista descuidada, la maestra era una anciana que vivía con unos trece o más gatos, ya sabrán a lo que olía la casa, todos los muebles antiguos, atrapados en el tiempo pasado. No duré mucho, pues se necesita disciplina… días después fui a buscar a la maestra, pero la casa se había derrumbado, algunos gatos rondaban maullando famélicos por los escombros. 

Años después un temblor en el tercer piso del edificio P del CUCSUR, en clase con 25 alumnos, desde el quicio de la puerta observé a lo lejos algunos derrumbes, abandonamos el salón de manera más o menos ordenada pero algunas alumnas sí entraron un poco en shok.

Como un pequeño homenaje a la memoria de quienes han sucumbido o sufrido los estragos de un temblor, termino con una canción del inmortal Rockdrigo González. Es un gran poema… lo cantaba en forma de balada tristona.

Distante Instante

Si volviera el amor, si tuviera un hermano, un amigo
un sueño en la mano moriría ese dolor de buscar el calor
en el cruel laberinto de
este vaso de alcohol de estas calles sin sol

Si tuviera ilusiones si existieran razones
locuras, mentiras, pasiones
no habría necesidad de pasarme por horas
bebiendo clantinfloras de esta gris soledad
de esta eterna ansiedad

Si pudiera borrarme esos viejos recuerdos
que como viles cuervos arrancan ya mis ojos

Dejando mis despojos entre historias hirientes igual de
indiferentes al amor y a las gentes

Si te hubieras quedado si me hubieras pedido que quemara el sonido de
ese viejo pasado

no estuviera aquí metido ahogando
mis entrañas arañando el olvido inconfuso y perdido

Cuando tenga la suerte de encontrarme a la muerte
yo le voy a ofrecer todo el tiempo vivido y
este vaso henchido por un instante, instante de olvido

Si pudiera borrarme esos viejos recuerdos
que como viles cuervos arrancan ya mis ojos
dejando mis despojos entre historias hirientes igual
de indiferentes al amor y a las gentes

Si volviera el amor, si tuviera un hermano, un amigo
un sueño en la mano
moriría ese dolor de buscar el calor en el cruel laberinto de
este vaso de alcohol de estas calles sin sol.

CAC

Historiador y escritor. Ha publicado en diversas revistas, medios y modalidades. Es profesor investigador titular de la Universidad de Guadalajara.

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