Agenda ciudadana | Año Nuevo, misma pandemia

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 07 de enero del 2021. (Letra Fría).- En términos astronómicos, un año es el tiempo durante el cual la Tierra da una vuelta completa alrededor del Sol. En términos de calendario, un año es la sucesión de los días durante tal órbita, señalados como efemérides civiles, religiosas, culturales.

El tiempo es un concepto muy complejo, hay teorías físicas difíciles de entender para quien carece de formación científica, como es el caso. Los divulgadores de la ciencia han sugerido que el tiempo no existe, por lo menos no como se le concibe comúnmente.

Cuando se escucha eso, se puede explorar tales ideas en un diálogo complejo o mirar el reloj de pulsera y decir que uno tiene que hacer algo, para despedirse o platicar con otra persona, acaso de fútbol o de cualquier simpleza. Ocurre así porque cuando alguien desmantela las ideas comunes, se siente incomodidad.

La idea común del tiempo es la de una existencia que comienza un día y se desarrolla paulatinamente para concluir y recomenzar de nuevo. La idea incluye una finalidad extraordinaria, lo que puede ser ir al Cielo, alcanzar una democracia plena o una era de tecnología con todas las comodidades.

Entendido así, el tiempo es progreso, una existencia que se desarrolla, avanza y mejora progresivamente. Es claro, que los registros históricos y las experiencias personales nos revelan, si no lo contario, sí que existe una gran probabilidad de terminar decepcionados.

La idea de progreso, así como la idea de historia, de relato que avanza y se despliega hacia una culminación pletórica, con recomienzos que dan respiros y renovados impulsos, tiene algo de religiosa, o mucho. Pero ya se sabe que la esperanza es una alegría insegura, aunque psicológicamente se tiene resistencia a aceptarlo.

En cierta forma, tales recomienzos sí existen, pero en términos psicológicos. El cambio, el renovado impulso no necesariamente incluye a la realidad objetiva que existe afuera de nuestra mente.

¿Por qué esta reflexión? Porque es necesario advertir que terminó el año 2020, pero no la pandemia de COVID19. No es que el virus pueda pensar que ya pasó su año y decida entonces dejar de existir.

De hecho, con vacunas o sin ellas, ya en 2021 estamos en el peor momento de la pandemia, con nuevos contagios y mutaciones del virus. La advertencia no tiene el objetivo de provocar a pánico, pero sí de exhortar a toda la población a cuidarse.

La solución al problema involucra a los distintos gobiernos, pues en ellos de deciden y aplican políticas de salud. Eso incluye a los gobiernos locales, que parecieran hacerse de la vista gorda. Sin embargo, la población debe ya reconocer que nadie llegará a protegerle y que cada persona debe prevenir enfermarse y enfermar a otros.

En ese tiempo que convenimos en llamar año 2020, que por cierto fue imaginado décadas antes como promisorio –habrá de recordarse  que los programas a futuro eran denominados como 2020-, ocurrieron hechos muy lamentables que no debemos ni podremos olvidar.

Ya que nos imaginamos como partes de una historia en la que podemos influir, es obvio que necesitamos convivir de manera distinta y mejor con nosotros y con el planeta. No sé si sirva de algo decirlo. Espero que sí.

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