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Agenda Ciudadana | Pandemia y elecciones

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 10 de noviembre de 2020. (Letra Fría) La pandemia de COVID19 marca un antes y un después, también en la política. Quienes no lo entiendan harán sus propios ridículos y protagonizarán sus propios fracasos electorales.

Los antecedentes históricos con similar amplitud son las dos guerras mundiales en el siglo XX, especialmente la Primera Guerra Mundial, a partir de 1914. Pero también una pandemia, la conocida como Gripe Española, que habría acabado con la vida de más que 40 millones de personas entre 1918 y 1920, hace un siglo.

Hay quienes perciben periodos de un siglo entre la sucesión de hechos tan tremendos como los referidos. En México, por ejemplo, es inevitable pensar al respecto en la Guerra de Independencia, iniciada en 1810, y el inicio de la Revolución Mexicana, en 1910. Tal registro en los calendarios pareciera manifestar, en todo caso, una cierta coincidencia temporal en el agotamiento de las ideas dominantes y de sus efectos en la cultura general y en las instituciones.

Si volvemos, como antecedentes y ejemplos, a la Primera Guerra Mundial y a la Gripe Española –que, por cierto, no tuvo origen en España-, vale observar que son hechos sociales que destruyen o desmantelan las ideas dominantes y las formas políticas y económicas que derivan de ellas, lo que obviamente tiene impacto en la normalidad. Son periodos de shock, de estrés, como ocurre siempre que hay cambios. El pensamiento humano se basa en la memoria, por ello el cerebro no gusta del cambio y teme a la incertidumbre, es decir, a la carencia de certezas. Eso ocurre hoy, ¿quién puede definir con claridad lo que llamamos “nueva normalidad”?

No es que el ser humano prefiera ser siempre conservador, sino que preferimos la inventiva cuando se basa en la certidumbre, cuando el cambio es creativo, no destructivo. Sin embargo, los cambios traumáticos son los más significativos. Antes de la Primera Guerra Mundial y de la Gripe Española, en Europa ya había vientos de cambio y actitudes lúdicas especialmente en el arte. Los artistas son los primeros exploradores en el desmantelamiento de la cultura en agotamiento, se adelantan al pensamiento dominante en las sociedades. Por ello, a los artistas más adelantados se les ve como extravagantes o se les rechaza miedosamente como a locos.

Quien quiera curiosear por estos hechos artísticos puede buscar por Internet sobre Expresionismo Alemán y los sucesivos “ismos”: cubismo, futurismo, surrealismo, etcétera, que anunciaron y hasta decoraron a sus equivalentes en la política, el fascismo, por ejemplo, y que se replegaron durante y después de dos guerras desastrosas, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española. Quizá podríamos ilustrar este proceso de desmantelamiento a prudencia, si pensamos por un lado en el Dadaísmo y su arte de absurdos, y por otro en Chaplin y su burla moralista de Hitler.

Todo ello y más se manifiesta también en la política y la gobernación.

En tiempos de pandemia y en la “nueva normalidad”, creo que la sociedad requerirá de Estado fuerte –aunque esto implique peligros fascistoides- y de políticos “serios”, capaces de generar o sugerir certidumbre, es lo que Trump debió entender o quiso hacer para sus electores. Es lo que nuestros gobernantes, aspirantes y candidatos deberán entender. ¿Qué tipo de gobernante necesitarán y requerirán ahora los mexicanos?

MA/MA

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