Agenda ciudadana | TikTok de un reloj acelerado

En su columna semanal, David Chávez habla sobre el crecimiento que ha tenido #TikTok durante la pandemia y su impacto en la política digital.

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 07 de septiembre de 2020. (Letra Fría) TikTok es una red social de origen chino que ha crecido durante el tiempo de la pandemia y del aislamiento, como un “refugio” de coreografías individuales y en pareja, breves, doblajes y humor facilón, especialmente entre los más jóvenes, con videos de 15 segundos que pueden ser ligados.

Esta red ya llegó a los dos mil millones de descargas y a 500 millones de usuarios activos.

Cuando esta red social emergía, fue motivo de burlas por la frivolidad y superficialidad de sus contenidos, y por la edad de sus usuarios mayoritariamente adolescentes. Sin embargo, TikTok ha registrado un giro en los contenidos que generan ciertos usuarios, lo que la ha convertido en un instrumento político temible, ya que tiene la ventaja de la facilidad tecnológica con la que cualquier persona puede grabarse y exhibirse.

Lo anterior tiene agregado un aspecto del espectro político e ideológico. Los militantes o simpatizantes de derecha suelen ser más conocedores y hábiles en materia tecnológica. Los de izquierda, en cambio, suelen ser más reacios y/o simplemente llegan más tarde a este recurso, el de la tecnología, por causas económicas. Esta es una generalización, pero las evidencias son suficientes para no dejarla pasar inadvertida. La derecha, incluso la extrema derecha, aprovecha mejor esta red social.

TikTok como empresa tiene una dificultad en Occidente, su origen chino que incomoda a Donald Trump. Sin embargo, se ha masificado y es apetecible. Cambiará de propietarios, es de suponer, pero no desaparecerá o tendrá su símil por este lado del mundo. Así que llegan tarde a ella quienes no han intentado siquiera aprovecharla desde los partidos políticos, desde las instituciones y desde las organizaciones de la sociedad civil.

En realidad, la forma de expresión a través de TikTok no es del todo novedosa, tiene como antecedente la degradación del debate público y político a los spots de radio y televisión, la publicidad y la propaganda que conocemos desde hace décadas. Esta degradación del debate público a través del spot o anuncio, apareció por la reducción del habla a 30 o 20 segundos, de una manera unilateral, de monólogo, y de manipulación.

Pero he aquí lo temible. Lo novedoso es que cualquier persona puede ahora producir y publicar sus spots, ya sea para hacer el ridículo con un baile o accidente provocado, o para sumarse y potenciar causas sociales o de moda. Ello fue lo que terminó incomodando a Donald Trump con el movimiento #BlackLivesMatter, antirracista, que se viralizó y amplió enormemente a través de TikTok y del Hashtag.

Una o un joven que levanta el puño y personifica una consigna, que se viraliza, es temible como símbolo. Es aún más temible si es replicado millones de veces por otros jóvenes. Tenemos así, ahora, símbolos de generación espontánea e inmediata, sin gran costo. Así se crean ahora causas, signos o himnos con mucha facilidad.

Cuando ganó la elección a presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pronunció aquella frase de “benditas redes sociales”, pero habría que ver si aún piensa lo mismo. Quizá sí, quizá no. En tiempo de elecciones tal vez descubra el carácter instrumental de las redes, que unos u otros pueden utilizar a su favor.

MA/JE

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