Vengo del surco sembrado, de la memoria y la tierra, donde la semilla encierra lo que el tiempo ha resguardado.
El pasado jueves, mientras millones de personas en distintos rincones del planeta dirigían su atención al partido inaugural del Mundial entre México y Corea, otro encuentro, silencioso y casi invisible para las cámaras, se disputaba lejos de los reflectores y del negocio
Hubo un tiempo en que los pueblos crecían con la geografía del territorio. Las calles seguían los cauces, los árboles eran hijos del clima, las plazas tenían sombra, agua y memoria. El suelo respiraba. La lluvia infiltraba. Los pájaros encontraban refugio. La



