Cannabinoides podrían reducir efectos secundarios de tratamiento de párkinson

En el laboratorio de neurofarmacología de la BUAP se realizan estudios con cannabinoides y con una parte de la terminal de la toxina tetánica para aminorar los efectos secundarios de medicamentos para tratar el párkinson, con buenos resultados en clínica y animales

Por Aranzazú Ayala Martínez | Lado B.

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El párkinson es una enfermedad del sistema nervioso que afecta a cerca de 50 personas por cada cien mil habitantes. Si bien hay tratamientos para controlarla, es un padecimiento que afecta la motricidad y paulatinamente puede llegar hasta impedir el caminar o masticar. 

El tratamiento universalmente usado para esta enfermedad es la Levodopa, sin embargo provoca efectos secundarios severos a largo plazo. Por ello, en la BUAP, un grupo de investigadores se ha dedicado a buscar cómo contrarrestar estos efectos a través de dos sustancias: los cannabinoides y un fragmento de la toxina tetánica.

Cannabinoides para ayudar con el párkinson

El Doctor en Ciencias Químico Biológicas, Daniel Limón Pérez de León, encargado del laboratorio de neurofarmacología de la BUAP, explicó a LADO B que la Levodopa ayuda a contrarrestar los síntomas del párkinson, que son temblores, rigidez muscular, dificultad para iniciar y terminar la marcha, masticar y agarrar cosas. 

No obstante, a los cinco o siete años de ingerir este medicamento muchas veces se presentan efectos secundarios que en ocasiones son más graves que la enfermedad inicial, como las discinesias (movimientos involuntarios anormales que se dan en mandíbula, tronco y/o extremidades).

En el laboratorio de neurofarmacología de la BUAP llevan al menos tres años trabajando en la investigación con cannabinoides (sustancias dentro de la planta de cannabis), específicamente para analizar cómo pueden ayudar a pacientes con párkinson y que presentan efectos secundarios por la Levodopa.

Así, el Doctor Daniel Limón explicó que su equipo propone que los cannabinoides, en bajas dosis, son útiles para mejorar las condiciones motoras, ya que pueden ser útiles para proteger las neuronas; otra hipótesis es que pueden ayudar a que no haya más daño neurotóxico, e incluso a regenerar neuronas.

Para el tratamiento del párkinson, dijo, se buscan fármacos que ayuden en la neurogénesis (la regeneración neuronal) y que disminuyan el estrés de las neuronas. “Hace unos años con estudiantes de doctorado estudiábamos la neurogénesis, y veíamos que con cannabidiol posiblemente se formaban nuevas neuronas”, dijo.Regulación de cannabis

Foto: CBD-Infos-com | Pixabay

Con las investigaciones que han hecho hasta ahora a nivel laboratorio han encontrado que el uso controlado de cannabinoides en cantidades específicas puede producir mejoras. “Con un grupo de alumnos se aplica un cannabinoide en modelos de investigación en laboratorio para el párkinson (…) Ahora estamos investigando si hay neurogénesis o no”.

Actualmente el laboratorio sigue investigando los alcances y beneficios de cannabinoides para contrarrestar las afectaciones del párkinson, y están a la espera de diseñar protocolos para que los experimentos pasen de modelos celulares a animales y humanos.

La toxina tetánica también podría aminorar los efectos secundarios

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Foto: www.buap.mx

Asimismo, desde hace algunos años, en conjunto con el Doctor José Aguilera, de la Universidad Autónoma de Barcelona, en la BUAP lograron identificar que la llamada cadena pesada de la toxina tetánica (la que produce tétanos, una infección al sistema nervioso que provoca espasmos musculares intensos), esto es, una parte de la toxina que no es dañina, tiene la capacidad de disminuir y regular la expresión de estos efectos secundarios.

La sustancia utilizada es el C (carbono) terminal de la toxina tetánica; el especialista explicó que son tres fracciones, de las cuales sólo cortan una, que es la que tiene efectos benéficos.

Si bien a nivel mundial se utilizan otros fármacos para disminuir las discinesias, como algunos ansiolíticos, los experimentos de laboratorio y en animales hechos con la cadena pesada (o HC, por sus siglas en inglés: High Chain) han demostrado buenos resultados; con ciertos mamíferos se ha visto que estos movimientos involuntarios pueden disminuir casi por completo.

El investigador de la BUAP dijo que ahora lo que sigue es poder probar esto en humanos. Ya que “los efectos secundarios negativos de la Levodopa disminuyen considerablemente (…) la propuesta que se hace [es] crear un protocolo experimental para seres humanos. Los modelos experimentales que utilizamos, desde el punto de vista conductual, nos han ayudado mucho a poder disminuir el daño tóxico que se ha llevado a cabo en estos modelos. Son evidencias que hemos obtenido y hemos propuesto a la comunidad científica en diferentes foros”, dijo.

Dentro del equipo, junto con el Doctor Daniel, trabajan la Doctora Aleidy Patricio Martínez, el Doctor José Aguilera Ávila, el candidato a Doctor Felipe Patricio Martínez, el QFB Alan Axel Morales Andrade, el biólogo Rodrigo Alto Cuate y el QFB Alejandro Andrade López.

*Foto de portada: www.buap.mx

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