(Foto: Unidad de Rescate de Fauna Silvestre de la Costa Sur)

Continúan agresiones a fauna silvestre en Sierra de Amula

en Medio Ambiente

La recomendación del responsable de la Unidad de Rescate de Fauna Silvestre es no agredir a los animales y en caso de encontrarse con alguno lastimado, llamar a la unidad de protección civil más cercana.

Por: Esther Armenta

Autlán de Navarro, Jalisco. 15 de julio de 2020 (Letra fría) El primer semestre de 2020 estuvo marcado en Sierra de Amula por las constantes agresiones a mamíferos, aves y reptiles silvestres, de los cuales 146 han sido atendidos por la Unidad de Rescate de Fauna Silvestre del Centro Universitario de la Costa Sur.

Al 15 de julio, más de 6 tlacuaches han llegado a manos del maestro Luis Eugenio Rivera Cervantes, responsable de dicha área, mismo que explicó a Letra Fría que durante los 12 años de existencia de la Unidad han detectado las agresiones físicas y envenenamiento de estos mamíferos.

En estos 12 años que tenemos de estar en el rescate en toda la región, nos damos cuenta que en el caso de los tlacuaches y zarigüeyas como también se les conoce, es por objeto contundente, es decir: agarran algún palo, tubo de metal y con eso agreden al animal. En segundo lugar está el envenenamiento y ya en caso esporádico están las agresiones con piedras o patadas. En algunos casos también porque les lanzan a los perros y recibimos animalitos mordidos”.

Sin explicación clara de qué motiva la agresión en contra de esta especie, encontrarse con las provocaciones de los habitantes representa el fin de su existencia.

“Saber por qué lo hacen sería algo muy interesante, habría que hacer toda una investigación o estudio para saber por qué ese rechazo con nuestro único marsupial que tenemos en América  y que no es exclusivo de la región, sino de América Latina y que en algunos lugares la zarigüeya está en peligro de extinción”, declaró Rivera Cervantes.

La historia de los tlacuaches en el mundo se remonta a 30 millones de años; desde entonces, estos omnívoros se han encargado de controlar plagas provocadas por insectos y otros animales. 

“La gente desconoce a este animal y no valora su importancia en los ecosistemas. Lo que habría que hacer es cambiar la forma de pensar (…) el hecho de que estos animales coman y consuman de noche porque su actividad es nocturna, ellos nos ayudan a mantener poblaciones de insectos controladas, de cucarachas, chinches, chapulines, nos están ayudando a evitar problemas de plagas en campos agrícolas o que pudieran ser dañinos a la salud como es el caso de la chinche, como es en esta región que hay tanta presencia de chinches que transmiten el chagas, entonces hay que respetar al tlacuache”.

De acuerdo con el académico, esta especie no es agresiva a menos que se encuentre en situaciones de amenaza total, como lo son las provocaciones humanas.

El escenario de riesgo no es exclusivo del único marsupial de América; de hecho, la preservación de  aves de rapiña y reptiles también es amedrentada por los seres humanos. En el caso de las aves, cuenta Luis Eugenio, la cultura popular se ha instalado como detractor de algunas aves consideradas como malignas.

“En pleno siglo XXI seguimos pensando y creyendo que las lechuzas, los tecolotes o los búhos son sinónimos de brujería, mala suerte y cosas de esas y estos pobres animalitos en cuanto aparecen los van a matar a pedradas, balazos (…) en este siglo, con tanta tecnología y que sigamos teniendo gente que piensa de esa manera, es muy triste”.

Tanto las lechuzas como el tecolotito pigmeo se encargan, a través de su alimentación, del control de animales que pueden convertirse en plagas, como lo son las ratas.

La recomendación del responsable de la Unidad de Rescate de Fauna Silvestre es no agredir a los animales y en caso de encontrarse con alguno lastimado, llamar a la unidad de protección civil más cercana.

LL/LL

*Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la fuente. Se prohíbe su reproducción si es con fines comerciales.

Periodista egresada de la Licenciatura en Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Tiene afinidad al periodismo narrativo. Colaboradora en Letra Fría desde 2017 y reportera a partir de mayo del 2019.

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