Cultura volátil | El silencio de María Izquierdo

en Plumas

Alan Arenas hace un recorrido por la vida y obra de la artista mexicana María Izquierdo, cuyas pinturas comienzan a ganar el merecido reconocimiento que les fue negado.

Por: Alan Arenas

Autlán de Navarro, Jalisco. 14 de octubre de 2019. (Letra Fría) A mí me encanta la pintura, tal vez porque no tengo la habilidad para realizarla,  pero admiro el trabajo de quienes la realizan. Confieso que soy un neófito del tema; podrían decir, como esa expresión taurina, que “soy un villamelón”. Sin embargo, mi apreciación y mis opiniones las ejerzo desde mi licencia de espectador.

Durante mi búsqueda por aprender más sobre este tipo de arte me encontré a una mujer cuyo trabajo me pareció espectacular y que además es orgullosamente jalisciense[1]. Me refiero a María Izquierdo.

La pintura de Izquierdo es impactante, llena de color, de mexicanismo, y además incorpora a la mujer como parte fundamental de su obra. Aunque su trabajo en la actualidad ha sido “rescatado” y se le ha dado cierto valor, aún no es suficiente. Sigue opacada por el marketing de la sobrevalorada pintura de Frida Kahlo.

Cuando hablamos de María Izquierdo (María Cenobia Izquierdo Gutiérrez) es hablar de lucha, de expresión y de búsqueda de una interiorización metafórica del feminismo y la mujer  de la época; pero sobre todo de la identidad mexicana. Para darse una idea, cuando el poeta Antonin Artaud visitó México se refirió a la obra de Izquierdo en los siguientes términos: “incuestionablemente María Izquierdo está en comunicación con las verdaderas fuerzas del alma india”.

A pesar de estar en cercanía con los intelectuales de su época a principios del siglo XX, entre ellos Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, y de ser alabada por sus obras, cuando se le encomendó la realización de algunos  murales en Palacio de Gobierno del Distrito Federal, los mismos que la alagaron le dieron la espalda e incluso la boicotearon con la intención de descalificar su trabajo.

La justificación fue “la falta de experiencia en el tema del muralismo”. Aunque María Izquierdo ya había firmado el contrato para pintar 154.86 metros cuadrados con el entonces jefe del Departamento del Distrito Federal, Javier Rojo Gómez, debido a esta campaña fue cancelado dejando el trabajo a los muralistas de influencia en ese momento.

No obstante, de los nueve bocetos que componían el proyecto, María pinta sólo dos tableros transportables: La música (2.50 x 1.73) y La tragedia (2.40 x 1.70). ”Hice estos muros para demostrar que soy capaz de pintar al fresco y con proporciones monumentales, y que se me trató injustamente al rescindir mi contrato”, declaró María a la prensa. Dichos tableros fueron guardados por mucho tiempo, y después de un peregrinar de espacios, en la actualidad se pueden apreciar en la Sala de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Este tropiezo en su carrera no la detuvo para ser la primera mujer mexicana en exponer en Nueva York en el Arts Center Gallery, en 1930, lugar donde mostró todo el nivel que tenía, su preparación en Bellas Artes y el aprendizaje directo o indirecto de su pareja sentimental Alfaro Siqueiros. En ese mismo año, la American Federation of Arts  presentó, en el Metropolitan Museum of Art, una exposición de arte popular y pintura mexicana que incluyó obras de Rufino Tamayo, María Izquierdo, Diego Rivera y Agustín Lazo, entre otros.

En el ámbito social, ella siempre lucho por la igualdad de las mujeres en el mundo artístico; incluso formó parte de un grupo contra fascista y coordinó Carteles Revolucionarios Femeninos para Bellas Artes. En sus pinturas muestra los silencios, la melancolía y la lucha de las mujeres, como se aprecia en la obra Heroínas. Meses antes de morir, declaró: “es un delito ser mujer y tener talento”.

María Izquierdo sufre una grave enfermedad en 1948 que le provoca  la parálisis parcial de su cuerpo y pérdida del habla. Debido a esta misma enfermedad, falleció en 1955. Sin embargo, su lucha sigue en pie y después de muchos años se le da valor a su gran trabajo artístico.

Es interesante darse un recorrido por las pinturas de María Izquierdo, en ellas encontraremos la voz femenina de la época posrevolucionaria y las voces que fueron silenciadas.

LL/LL

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[1] Nació en San Juan de los Lagos, Jalisco, el 30 de octubre de 1902.

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