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Día de la Educación | Cómo la pandemia llegó a modificar la educación de los niños de Autlán

Con la pandemia, el modelo educativo cambió por la fuerza y, todo indica, que es solo el inicio de un modelo de transición a una re significación de la escuela en México, Jalisco y Autlán.

Fotografía: Gobierno de Jalisco/Archivo

El 24 de enero es Día de la Educación. Con la pandemia, el modelo educativo cambió por la fuerza y, todo indica, que es solo el inicio de un modelo de transición a una re significación de la escuela en México, Jalisco y Autlán.

La escuela primaria Reforma, en Autlán de Navarro, tiene 400 niños en su matrícula. El lunes 17 de enero, solo regresó el 50 % de ellos a clases presenciales. Muchos fueron los factores que impidieron una presencialidad total.

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El director Emerenciano Barragán Barragán describió que la pandemia llegó a modificar los patrones de estudio y de enseñanza, a tal grado que aún sigue el proceso de prueba y error para conocer la fórmula mágica y que los niños obtengan el mejor provecho de sus profesores.

No estaba nadie listo para irse a estudiar a casa. Los padres, los niños y los docentes, tuvieron un proceso de adaptación que no termina y que, Barragán Barragán cree que finalizará cuando el modelo de enseñanza dé un giro radical al significado de escuela.

“La pandemia nos hace pensar en una nueva escuela. Ya no puede ser la misma escuela de antes, yo creo que ya no va a ser por las condiciones en las que estamos. Estamos en muchas cosas de ensayos de prueba y error con muchos mecanismos. Lo que sí estamos seguros es que no puede ser la misma escuela, la escuela que se cerraba en salón y se circunscribía dentro de esas cuatro paredes ya no va a ser. Tiene que ser una escuela que tenga otros mecanismos, que diversifique la forma de llegar con los niños, yo creo que ese es el reto”.

Ese es el futuro que, desde Autlán, ven en el modelo educativo. Deben adaptarse a las tecnologías y “planes b o c” para que los niños accedan a una educación de calidad. El modelo de transición, para nadie ha sido fácil.

WhatsApp como aula

El acceso a internet es limitado en Autlán y, el acceso a una computadora, también lo es. Por lo tanto, el tener clases a través de videoconferencia o por la plataforma Recrea, se complicó para un sector de la población. La falta de tecnología y recursos se combinó con la falta de conocimiento de muchos de los padres en el uso de estas herramientas. La alternativa inmediata fue WhatsApp.

Esta red social se convirtió de manera rápida en la nueva aula. Por ahí se tenía comunicación y se compartían los materiales a usar para las clases.

Pero el aprender o acondicionar WhatsApp para uso educativo, tampoco fue sencillo. Los docentes tuvieron que capacitarse y sacarle el mejor provecho a esta herramienta.

“La educación a distancia implicó enormes retos. Maestros que no tenían el dominio de los grupos de WhatsApp, de poder crear la infografía, diseñar o construir instrucciones para los padres de familia. No podemos llegar al niño sin el puente que es el padre de familia, nos enfrentamos a muchos retos de comunicación”.

Una vez se tenía contacto con los padres por esta vía, el nuevo reto era implementar un modelo comunicacional efectivo para que los papás pudieran transmitir los conocimientos a los niños.

Aún con el modelo actual híbrido en el que los padres tienen la última decisión en continuar con clases a distancia o enviar a sus hijos al salón, WhatsApp es la alternativa para las clases.

“Una práctica que hacen los maestros aquí es que la actividad que hacen presencial con los niños le toman una fotografía y la colocan en el grupo de WhatsApp de los papás. Entonces los niños hacen la misma actividad, pero en casa”.

Aunque WhatsApp es una de las principales alternativas para las clases, hay familias que no cuentan con acceso a internet, a un celular o a los recursos para comprar internet móvil. Por lo tanto, los profesores tuvieron que ser creativos y tratar de que la educación llegara a la totalidad o casi la totalidad del alumnado.

“El reto era (llegar) con los que no tenemos contacto. Con estos que no teníamos contacto ideamos una serie de mecanismos. Por ejemplo, hicimos visitas domiciliarias, personalmente me tocó acompañar a varios maestros a visitarlos en sus domicilios. Eso nos hace comprender más la complejidad de la situación, las condiciones en que muchas familias viven. No tienen dinero para ponerle una recarga (a su celular) para conocer la información de las tareas. Lo que se hizo fue diseñar cuadernillos impresos en la escuela los imprimimos, los engrapábamos y los llevábamos”.

Contexto desigual

El contexto en el que viven muchas de las familias dificulta un acceso de calidad a la educación y más cuando es a distancia. En sus hogares, con el encierro y las crisis sanitaria, económica, psicológica y las que se sumaron por la pandemia, una parte de los niños estuvo expuesta a violencia. Esto mermó su educación.

“La escuela está ubicada a las faldas de un cerro. Las familias que viven hacia arriba en los que les llaman las colonias del cerrito, viven situaciones familiares complejas. Tú te encuentras con casos de niños que ven violencia o ven situaciones graves en casa. Ese contexto para ellos se convierte en lo único que hay. Un niño que acude a la escuela, somos otra opción, somos otra posibilidad de decir ‘hay otra realidad’”.

Barragán Barragán describió que ante esta situación la escuela se convierte en una puerta de escape. Pero fue mucho tiempo de encierro y ahora los niños tienen afectaciones emocionales y psicológicas.

“Hay consecuencias muy marcadas, muy visibles en la parte académica. Pero también en la parte emocional, esa no es tan visible, pero es mucho más importante. Nosotros nos damos cuenta en términos de socialización, de compartir por ejemplo los niños, el socializarse con sus iguales les cuesta mucho. Ahora que regresamos vemos niños un tanto temerosos, no soy psicólogo, pero alcanzo a percibir algunas afectaciones”.

Esto sucede en la escuela Reforma. Pero el director precisó que el compartir experiencias con sus pares le ha permitido conocer que es una situación generalizada en las escuelas pública de educación básica en Autlán.

El reto en este ciclo escolar, es tratar de mejorar y perfeccionar un modelo híbrido de educación para que los niños tengan acceso a clases de calidad ya sea en el aula o fuera de ella.

“La expectativa debe ser alta. Desafortunadamente tenemos muchos casos de niños en los que el papá y mamá trabajan y hay poca atención o acompañamiento a los procesos educativos de sus hijos. En algunos casos no, sí tenemos papás que aunque estemos trabajando a distancia, el papá tiene los recursos tecnológicos, acceso a internet, ponen al niño o tienen la oportunidad de estar con ellos para estarlos orientando en actividades”.

LR/GM

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