Encuentros | Hacia un nuevo municipalismo jalisciense

en Plumas

Cuando hablamos de Jalisco pensamos únicamente en Guadalajara y la Zona Metropolitana. El centralismo también asfixia a los estados. Esto nos ata a la lógica de creer que el municipio no puede hacer otra cosa más allá de poner domos en las escuelas y parchar con chapopote las calles.  ¿Por qué seguir pretendiendo que el gobernador es quien se sabe de cabo a rabo los problemas municipales y tiene una solución para todos?

Por: Oswi Ramos

San Gabriel, Jalisco; 23 de julio de 2019. (Letra Fría) .- Hablar de Jalisco es hablar de una riqueza y pluralidad inmensa que reside en el interior del Estado, esas partes que le dan impulso a toda la entidad, sin embargo, cuando hablamos de Jalisco pensamos únicamente en Guadalajara y la Zona Metropolitana.

El centralismo nos asfixia no solo a nivel nacional, también en los Estados se vive bajo el yugo de la capital y toda la atención que se versa sobre ella, opacando las problemáticas regionales y debilitando institucionalmente al municipio.

La apuesta por el municipalismo desata debates que inmediatamente se silencian, quizá por el desinterés mediático que genera, pero vivir ignorando la necesidad de reforzar la estructura institucional del municipio para dotarlo de capacidad operativa es sentenciarnos directamente a seguir padeciendo las problemáticas cotidianas sin posibilidad de darle resolución en lo inmediato, nos ata a la lógica de creer que el municipio no puede hacer otra cosa más allá de poner domos en las escuelas y parchar con chapopote las calles. Dejar de lado el centralismo es una tarea titánica que se plantea siempre en mesas de trabajo y construcción de agendas, pero al ver el reto que representa se opta por dejar ese asunto de lado.

Es urgente comenzar a plantearnos la necesidad de una reforma municipalista que apueste por dotar de autonomía a las alcaldías para cortar de tajo la dinámica centralista dictada desde el Ejecutivo Estatal, poner las prioridades locales en la mesa para que sean resueltas sin la necesidad de esperar a los periodos electorales para que el gobernador volteé a ver a las regiones y trate de resolverlos en ocho meses.

Al dotar de capacidad operativa a las alcaldías también se debe crear una serie de candados institucionales para evitar que el factor político genere retrasos en el desarrollo del municipio por los cambios tan constantes de cabildo, eficientando así al servicio público.

Sabemos que todos los municipios se trabajan con dinámicas distintas, ninguno es igual ni viven al mismo ritmo, son ellos quienes conocen sus problemáticas y saben cómo darles solución ¿por qué seguir pretendiendo que el gobernador es quien se sabe de cabo a rabo los problemas municipales y tiene una solución para todos?

Solamente quien carga el costal sabe lo que pesa.

MA/MA

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