La Grilla | Una consulta preocupante

Ilustración: Israel Aguilar

Elden Chávez analiza en “La Grilla» el actuar de MORENA en la promoción de la pasada consulta popular, los números obtenidos por el ejercicio frente a los resultados electorales de la oposición y lo que vendrá para México al introducir nuevos procesos democráticos.

Por: Elden Chávez

Guadalajara, Jalisco. 17 de agosto del 2021. (Letra Fría) Es importante precisar que la realización de la Consulta Popular era políticamente legítima, además de necesaria para la promoción de la democracia directa, la cual se encontraba en un naufragio al interior del sistema político y electoral. Lo que sucedió con la consulta demuestra que la ausencia de estos mecanismos exponen a un sistema político que sigue siendo lo suficientemente rígido como para que este tipo de procesos políticos resulten en un fracaso, por más positivo que sea el hecho de su importancia histórica, es preocupante la manera en la que serán introducidos nuevos procesos en caso de que todo termine en una nueva reforma. El fracaso de la consulta podría entenderse como uno que involucra el diseño institucional del sistema político y electoral, los cuales siguen siendo superados por fuerzas desmedidas de poder entre las figuras presidenciales y los partidos políticos.

Un ejemplo de la rigidez del sistema se puede observar en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que quedó expuesta por la solicitud del Ejecutivo, dando constitucionalidad al proceso pero modificando la pregunta de la consulta, que en lugar de representar una elección daba más la sensación a una encuesta de opinión. Por otra parte, MORENA logró coordinar la aprobación en el congreso, concluyendo en un problema para el INE que sobrellevo de una manera poco eficiente un proceso tan simbólico para la vida democrática del país, aunque la culpa no es total, esta se comparte con los eventos desarrollados previamente y se toma en cuenta la escasa o nula participación por parte de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) que en su gran mayoría tienen participaciones discretas en un día que debieron estar con el INE.

Todo este desgaste institucional nos deja en la antesala a una nueva reforma electoral.

Sobre el nivel de participación ciudadana, se tiene que considerar que la idea de enjuiciar a los presidentes era una oportunidad para rectificar o castigar al sistema político del periodo democrático más reciente en el país. Un juicio a los ex presidentes que han pertenecido a esta época, era el espíritu del proceso, el cual sufrió una modificación al replantear la pregunta que terminó por ser dirigida más a un problema del funcionamiento institucional de esos gobiernos, que a los líderes en sí. Este cambio fue menos alarmante que la razón original que nos conducía directamente a juzgar el sistema político casi en su totalidad.

A pesar de las dolencias del proceso, más de 7 millones salieron a participar, de ese número el 93 porciento votó que sí, un número que se logró por medio de la persistente comunicación del presidente de México, además, de la capacidad de operar la movilización por parte de MORENA que representa una decepción al objetivo popular, pero que no es despreciable en términos de operación política ya que es cercano al total de los votos que obtuvo la oposición política en las pasadas elecciones de junio. Los número para los partidos fueron estos: (PAN: 8.969 millones de votos, PRI: 8.715 millones, MC: 3.449 millones, PVEM: 2.670 millones, PRD: 1.792 millones, PT: 1.594millones).

Los límites de las reglas políticas y electorales que en esta ocasión resaltan por su vigencia, fueron concebidas a raíz del PactoXMéxico, el que buscaría una reforma que mejorara la relación entre los poderes del estado con los órganos electorales. Casi siete años después, se puede observar que incluso en una reforma que buscaba la permanencia de múltiples fuerzas políticas en el país, en la práctica, se ha pronunciado nuevamente un sistema que busca posicionar una fuerza predominante al resto. En este punto es difícil distinguir si realmente culpar a un presidente y a un partido en el poder por introducir un proceso único en la historia de la democracia, es la mejor forma de darle un curso al entendimiento general de la ciudadanía y su progresiva introducción en futuros procesos de democracia directa que involucren otras problemáticas. Poner en riesgo este tipo de ejercicios es algo que obviamente tiene que responsabilizar parcialmente al presidente y a MORENA por la ejecución inapropiada de la consulta, pero también a un sistema político que en su conjunto se ha vuelto a poner al límite de volver a ser reformado por actores con una fuerza política desmedida, legítimamente obtenida, por lo tanto se percibe como un problema del sistema que se encuentra agotado y un poco expuesto por mecanismos que le obligan a su apertura e inclusión.

Ma/Ma

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Licenciado en Estudios Políticos y de Gobierno y Diplomado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Guadalajara.

Temas de interés y de investigación: Partidos Políticos, Sistemas Electorales, Procesos de Institucionalización y Comunicación Política.

A partir del 1 de julio de 2021 forma parte de la Red de Columnistas de Letra Fría.

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