La pandemia de los no vacunados

Los gobiernos han emprendido una serie de medidas restrictivas y legislaciones para contener la renuencia a no vacunarse en detrimento de la salud colectiva

Texto y foto: Revista Espejo

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CULIACÁN, SINALOA.- A pesar de la constante amenaza que significa convivir con un virus que se ha propagado por el mundo y se ha mantenido a lo largo de dos años, también ha crecido el número de personas en diversos países que se rehúsan a aplicarse las vacunas contra la covid-19.

Este llamado “movimiento” ha encendido ya los focos rojos en diversos países de Europa y en menor medida en Estados Unidos, donde los gobiernos han emprendido una serie de medidas restrictivas y legislaciones para contener dicha renuencia en detrimento de la salud colectiva.

En Francia, por ejemplo, el presidente Emmanuel Macron se ha dirigido contra estos grupos directamente, quien ha sostenido que “no existe la libertad sin nada a cambio”. De hecho desde hace un año el parlamento de ese país aprobó la Ley del Pasaporte Sanitario para vacunados, tras un acuerdo entre todas las fuerzas políticas.

Esta legislación implica que todos los franceses que quieran ingresar a cualquier lugar público, por ley deben mostrar su constancia de vacunación. Sin embargo, esta medida también fue para lanzar una advertencia a quienes todavía se oponen a ella, al obligar a las personas a vacunarse si quieren desempeñar correctamente sus rutinas diarias, lo que implica ingresar a sus propios trabajados.

Por su parte, a un año de la ley, el pase sanitario todavía enfrenta una dura oposición de algunas personas que consideran que “amenaza sus libertades civiles”.

“A los no vacunados, tengo muchas ganas de fastidiarlos. Y así lo seguiremos haciendo, hasta el final”, dijo por su parte el presidente Macron en una entrevista ofrecida al diario francés Le Parisien hace unos meses.

Italia también ha decretado sus propias restricciones para quienes no se han vacunado contra el virus Sars-Cov-2, entre ellas la prohibición de entrar al transporte público, cafés, gimnasios y otros locales a menos que muestren sus constancias de vacunación.

Esta decisión fue adoptada apenas hace unos días a diferencia de Francia, la cual fue consensuada debido a la cuarta ola que ha causado un aumento de contagios, incluso entre niños y niñas. Tan solo ese país ha registrado hasta 100 mil casos activos a covid en un solo día.

Al respecto, países como Dinamarca, Grecia, Israel y Chile han apostado por una cuarta dosis de vacunación entre sus ciudadanos.

La nueva embestida de la pandemia en Europa también ha obligado a recuperar restricciones que se habían suavizado tras las campañas de vacunación. Sobre esto último, el gobierno de Alemania busca la manera de aumentar la presión sobre quienes todavía se niegan a vacunarse, con varias regiones imponiendo medidas para que solo sus ciudadanos inmunizados puedan acceder a ciertos lugares públicos.

“Actualmente estamos viviendo una pandemia de los no vacunados, que es masiva”, expresó hace unas semanas el ministro de sanidad alemán, Jens Spah.

Los motivos por los que algunas personas se niegan a vacunarse podrían ser, por un lado, que no son pocas las personalidades que abiertamente se han negado a ser vacunados, entre los que destacan cantantes, deportistas, youtubers, incluso políticos estadounidenses; personas con cierta influencia entre la opinión pública y que concentran en muchas ocasiones las discusiones digitales en redes sociales.

El caso más reciente fue el del deportista de élite, el tenista serbio, número uno en el mundo, Novak Djokovic, quien generó una polémica con el gobierno de Australia, luego que proclamara su derecho a permanecer en ese país sin estar vacunado contra la covid-19.

“Hoy ejercí mi poder para cancelar la visa del señor Novak por motivos de salud y de orden, sobre la base de que era de interés público hacerlo”, declaró el ministro de Inmigración de Australia, Alex Hawke.

¿Por qué hay gente que no quiere vacunarse?

El doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), José Ramón Orrantia Cavazos, opina que la resistencia entre ciertas personas a la vacunación contra la covid-19 inicia cuando existen dudas y la evitan.

Este fenómeno se presenta muchas veces entre poblaciones que cuentan con estudios superiores y justo lo que llama la atención de los especialistas. Parte de esta resistencia, explica Orrantia, está vinculada con creencias religiosas y con concepciones sobre la propiedad del cuerpo y de los hijos, además de los cuestionamientos sobre los límites del Estado.

Consideró que sin lugar a dudas los movimientos antivacunas pueden ocasionar daños en la sociedad, porque entre otras cosas contribuyen a los reiterados brotes u oleadas de contagios en la actual pandemia.

Al respecto, recomienda que al planear estrategias de vacunación es muy importante asegurarse que se están conduciendo con los principios bioéticos de autonomía, consentimiento informado, transparencia y acceso a los datos sobre la seguridad y eficacia de las vacunas.

El especialista destaca la importancia de lo anterior porque a este ritmo en pocos meses quienes todavía se rehúsan a aplicarse la vacuna llegará un momento en que no puedan desempeñarse libremente en la sociedad, quedando excluidos de los beneficios y derechos que contempla un estado democrático.

*Letra Fría tiene permiso para compartir esta información. Esta nota fue realizada por REVISTA ESPEJO, integrante de la alianza de la Red de Periodistas de a pie*

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