Entre el 70 y 80 por ciento de lo que consumimos depende de la polinización de las abejas y su desaparición impactaría a distintas escalas. (Foto: Especial)

Plaguicidas, monocultivos y enfermedades; entre las causas de muerte de abejas en Jalisco | Investigación Especial

en Investigaciones Especiales

Más del 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización de las abejas, mariposas, pájaros, polillas, escarabajos e incluso los murciélagos, ayudan a que las plantas se reproduzcan, de acuerdo con la FAO.

Por: Mayra Vargas

Autlán de Navarro, Jalisco; 17 de octubre de 2019. (Letra Fría) Las abejas y otros polinizadores como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, se ven cada vez más amenazados por las actividades del ser humano. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, los insectos invasores, los plaguicidas, los cambios en el uso de las tierras y los monocultivos, suponen una amenaza para las colonias de abejas.

La Dra. Francisca Contreras Escareño, profesora investigadora titular C del Departamento de Producción Agrícola del Centro Universitario de la Costa Sur de la Universidad de Guadalajara, coincide con estas teorías; señala que se han hecho análisis que confirman, por ejemplo, la presencia de plaguicidas en las abejas:

“Un apicultor de un día para otro llega a su apiario y encuentra 80 colmenas con todas las abejas muertas, se toman muestras, se mandan analizar y la conclusión fue, mal manejo del apicultor, ¡Dios! Un apicultor que tiene cerca de 25 años trabajando con abejas, ¿De un día a otro ya no supo manejar las abejas? De esas mismas muestras, se mandaron otras a otro laboratorio y ahí sí detectaron presencia de diversas moléculas de insecticidas”, comparte la investigadora a Letra Fría.

La experta en estudios en abejas señala que se trata de silenciar o acallar el problema, porque no es conveniente que salga a la luz pública, debido al conflicto económico que esto representa:

“Porque estamos en el dilema, de que tenemos que producir grandes cantidades de alimentos para alimentar a una gran población, pero a la vez estamos atacando el mismo sistema. Porque si no cuidamos los polinizadores aun cuando le apliques todos los herbicidas y todos los nutrientes, si no hay polinización, los cultivos no van a dar un fruto adecuado”.

¿A qué situación nos puede llevar esto? La investigadora señala que entre el 70 y 80 por ciento de lo que consumimos depende de la polinización de las abejas y que su desaparición impactaría a distintas escalas:

“Ahí está un gran problema, además de que a lo mejor relacionamos a las abejas solamente con el alimento vegetal, pero ¿Qué comen los animales? ¿Vacas, cerdos? Pues alimentos de origen vegetal, entonces también la proteína de origen animal podría verse en riesgo y además los árboles que polinizan las abejas ayudan a fijar agua, producen oxígeno, es todo un círculo”, señaló.

Mortalidad multifactorial

Contreras Escareño mencionó que en Jalisco, hasta este momento, la apicultura se ha mantenido, sin embargo, ha habido momentos críticos en cuanto a despoblación de colmenas de hasta un 30 por ciento. (Foto: Especial)

Las abejas mueren por un síndrome multifactorial, es decir, que hay muchos factores que están ocurriendo y sumando para la muerte de las abejas.

Los diversos factores han provocado una crisis no sólo en México, sino en países como Estados Unidos que desde el 2006 a la fecha no ha parado. Se habla de trece años en crisis de mortalidad, de acuerdo con la académica:

“Podríamos decir, que históricamente las abejas han pasado por diversos momentos de crisis, sin embargo, se diferencian en sus anteriores momentos de crisis a la actual, en que antes duraban un año o dos la crisis de las abejas de la mortalidad, pero la situación que hoy se ha presentado está aproximadamente desde el 2006 a la fecha y no ha parado (trece años en crisis de mortalidad), tenemos casos como Estados Unidos, que han tenido mortalidades hasta cerca del 60 por ciento de colmenas”, enfatizó.

Uno de los factores de muerte que más se ha popularizado es el uso de plaguicidas, entre ellos el glifosato, este herbicida de alto espectro clasificado por la Organización Mundial de la Salud como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. La investigadora señala que en ocasiones los apicultores desconocen los efectos de este agroquímico:

“A veces causa un poquito de preocupación, el ver que inclusive los mismos apicultores desconocen el efecto del glifosato, que de pronto los apiarios se nos enmalezan, más ahorita que estamos en temporal de lluvias y se vuelve difícil el acceso a las colmenas y los apicultores llegan a aplicar glifosato para limpiar de maleza, desconociendo lo que son. No digo que sea una práctica común, hay unos (apicultores) ecológicamente muy conscientes, saben cuál es su responsabilidad, pero no falta quien de pronto sí sea sorprendido con la bomba”.

La investigadora señaló que otra afectación para las abejas se da por la gran cantidad de terrenos que se están empleando en monocultivos, que las deja sin diversidad alimenticia:

“¿Qué ocurre con los monocultivos? Como lo estamos viendo, hay  grandes espacios de caña de azúcar, grandes espacios de aguacate, de berries, entonces la diversidad alimenticia de las abejas es muy escasa, porque puede haber varias hectáreas de un solo cultivo y entonces dentro de lo que es la proteína que ellas obtienen del polen de las flores, puede que no estén presentes los aminoácidos esenciales que deben de consumir y entonces eso está generando una mala nutrición que acorta la vida de las abejas”, explicó la investigadora.

La inestabilidad en los temporales es otro factor, pues en los temporales erráticos de lluvias no hay una adecuada floración y sin embargo, si llovió muy bien y hay buena floración se adelantan “las heladas” que queman la flor y entonces no hay alimento para las abejas, así que ellas dependen mucho del medio, del comportamiento del clima.

La académica expresó que también existen enfermedades diversas, una de ellas es conocida como varroasis o varroa destructor, que es un ácaro que ataca a las abejas:

“No es solamente el hecho y el daño mecánico que ocasiona cuando se desarrolla dentro de la celdilla donde está la abeja, se alimenta de la cría, de la larvita o también si no hay crías, se alimenta de las adultas, pero ese sería como el menor problema. El mayor es que es vector de enfermedades, dentro de ellas dejan virus y estos pueden ser tan letales que a veces nos pueden dar mortalidades masivas de abejas”, detalló la experta.

Panorama de los apicultores y abejas en Jalisco

(Foto: Especial)

Contreras Escareño mencionó que en Jalisco, hasta este momento, la apicultura se ha mantenido, sin embargo, ha habido momentos críticos en cuanto a despoblación de colmenas de hasta un 30 por ciento:

“¿Qué tanto podríamos considerar que es lo normal? Por así decirlo de mortalidad de abejas entre un año y otro, podríamos hablar del 10 por ciento, sin embargo, los apicultores son unos eficientes cuidadores de las abejas y colmenas que se despueblan, inmediatamente están viendo la manera de recuperarlas y de repoblar”, manifestó Escareño.

La investigadora recordó que el año pasado se tomaron alrededor de 600 muestras a nivel estatal, que comprendió las zonas de los Altos, Norte, Centro, Costa Sur, Sur y Sureste de Jalisco. Entre los resultados de este muestreo, se encontró que la varroa estuvo presente en el 100 por ciento de las colmenas.

También se tomaron muestras de panal para detectar la presencia de agroquímicos:

“A nosotros nos preocupa qué tanto en las abejas puede ser tolerado porque nosotros somos unos organismos grandes y de fisiología diferente a las abejas, entonces a las abejas qué tanto les afecta, los niveles de concentración que en este caso esté teniendo la miel, pero entonces es evidencia que hay ese contacto de las abejas con el agroquímico”, así lo explicó la académica.

Este tipo de sustancias ocasionan desorientación en las abejas, entonces no regresan a la colmena y por ello la colmena cada vez va teniendo menos abejas. De acuerdo con la académica, hay una investigación en donde se menciona que les puede generar cierta adicción a las abejas:

“Que no es letal inmediatamente que mueran por ese agroquímico, sino que es con efecto residual, van estando en contacto y las abejas se van volviendo como adictas a ir a esas plantas que tienen ese tipo de sustancias, hasta que por fin se desorientan y ya no llegan a la colmena”.

Respecto a si considera que las abejas desaparecerán, Contreras Escareño tiene una mayor preocupación por las abejas silvestres, que son solitarias y nadie las está reproduciendo:

“Podría preocuparme un poquito más por las abejas silvestres porque son abejas solitarias y qué tanto se están afectando ellas -apis melífera-, el apicultor la está reproduciendo, que si bien es desgastante reproducir para que mueran y mueran, pero están bajo el resguardo del apicultor y las abejas silvestres no, y si estamos hablando que tenemos 20 mil especies de abejas entonces cuantas son las abejas que tenemos que proteger”, cuestionó.

Actualmente la investigadora está trabajando en un proyecto en el Parque Nacional Nevado de Colima, en el que realiza identificación de especies de abejas que habitan en ese lugar y la vegetación con la que están relacionadas. 

También le dará continuidad a un proyecto que busca identificar las polinizadoras de pepino y entre eso evaluar la eficacia de la abeja en la polinización del cultivo, para identificar las ventajas productivas en la zona en la que se tiene abejas y en la zona en que no se tiene. La intención es concientizar a los agricultores de que, si hay un cuidado de las abejas, ellas pueden convertirse en sus mejores aliadas, es decir que puedan darse cuenta de las ventajas de tener abejas. Con ello se pretende que haya acuerdos para evitar el uso de ciertos agroquímicos o aplicarlos en momentos que no las afecten.

MA/MA

Egresada de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur, de la Universidad de Guadalajara. Ganó el Premio Especial James Rowe al Periodismo de Investigación 2015, en la categoría estudiantes universitarios, otorgado por el Foro de Periodismo Argentino, en Buenos Aires. Recibió mención honorífica en el 2do. Hackatón de Periodismo Científico e Innovación, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Guadalajara, Jalisco, también en 2015. Ha publicado trabajos en diversos medios como Aristegui Noticias, en la revista digital Votán MX y Zona Docs. Desde 2017 es miembro de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia (Red MPC), con sede en la Ciudad de México y es miembro activo del Capítulo Juvenil Costa Sur de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco (BSGEEJ) desde junio de 2018. Ganó el Premio Juventud 2019 en Autlán, Jalisco. Periodista en Letra Fría desde 2013.

Deja un comentario

Latest from

Hacia Arriba Inicio