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Pochtecatl: sororidad y resistencia | Guerreras cotidianas

El Pochtecatl es un proyecto de economía solidaria que nació en el 2014, como un espacio para que campesinos y campesinas de la región vendieran e intercambiaran sus productos, sin la presencia de intermediarios. Son aproximadamente 25 mujeres de entre 19 y 70 años, quienes mantienen en pie este proyecto alternativo. Provenientes de la Sierra del Tigre, Zapotiltic, San Gabriel, Gómez Farías y Tapalpa, son un grupo heterogéneo, pero unido en el sentido del trabajo y la solidaridad.

Anterior a la pandemia por COVID-19, todos los miércoles era común ver al interior del Centro Universitario del Sur, en Zapotlán El Grande, un pequeño tianguis en donde una diversidad de agricultores, artesanos, artesanas, y pequeñas productoras confluían distribuidos a lo largo de una hilera de mesas y sombrillas de colores, para vender e intercambiar sus productos. 

Fotografía: Integrantes del Pochtecatl.

El Pochtecatl es un proyecto de economía solidaria que nació en el 2014, como un espacio para que campesinos y campesinas de la región vendieran e intercambiaran sus productos, sin la presencia de intermediarios.

Pese a la diversidad de productores, fueron las jefas de familia quienes comenzaron a protagonizar El Pochtecatl, al ofrecer alimentos preparados a un precio accesible para estudiantes y profesores. 

Los alimentos que preparan estas mujeres están encaminados a una filosofía que promueve la economía solidaria, al estar elaborados a base de frutas, verduras y hortalizas cultivadas en huertos locales, por pequeños productores. 

Son aproximadamente 25 mujeres de entre 19 y 70 años, quienes mantienen en pie este proyecto alternativo. Provenientes de la Sierra del Tigre, Zapotiltic, San Gabriel, Gómez Farías y Tapalpa, este grupo tan heterogéneo, pero unido en el sentido del trabajo y la solidaridad, no solamente son el pilar de la economía de sus hogares a través de sus ventas en El Pochtecatl, también imparten talleres de educación ambiental a la comunidad universitaria, y desarrollaron la estrategia de “cero desechables”, donde se estableció que un requisito para el consumo era llevar recipiente propio, o tener para prestar en los puestos de comida. 

La diversidad de mujeres del Pochtecatl en una fotografía. Fotografías: Integrantes del Pochtecatl. Collage: Israel Aguilar.

A raíz de la pandemia, las productoras se han organizado para desarrollar otras estrategias para comercializar su producto; como armar canastas solidarias, donde incluyen un poco de lo que vende cada una, y las ofertan a través de redes sociales.

Lizeth Sevilla, impulsora del proyecto, enfatiza que este acto, no solamente es una muestra de sororidad al interior de El Pochtecatl, sino también hacia afuera, con todas las jefas de familia que están pasando por momentos de crisis a causa de la pandemia, y que tienen dificultades para conseguir alimentos saludables a un precio justo. 

Ejemplo de una de las numerosas canastas solidarias que arman las integrantes del Pochtecatl. Fotografía: Integrantes del Pochtecatl.

El Pochtecatl empezó con una participación de hombres bastante nutrida, pero quienes permanecieron fueron las mujeres, quienes muestran mayor interés por ser solidarias con el medio ambiente y en resistir desde la economía alternativa, a pesar del contexto de crisis que atraviesa actualmente el mundo entero. 

Ya sea resistiendo desde las economías alternativas, o preservando la salud alimentaria de sus comunidades a través de la tortilla de a mano; estas dos historias de mujeres nos enseñan que organizarnos entre nosotras es la mejor manera de cambiar el mundo y de inspirar a toda una generación de niñas y jóvenes a que trabajen en conjunto con otras mujeres. Porque no hay que olvidar que la unión hace la fuerza.

MA/MA

*Queda prohibida la reproducción total o parcial. El contenido es propiedad de Letra Fría*

Egresada de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Colaboró como reportera para Radio Universidad de Guadalajara Ciudad Guzmán, y en el periódico mensual El Puente. Apasionada de las letras y la defensa de los Derechos Humanos.

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