[Imagen: Letra Fría]

Realidad Alterna | El México primitivo

en Plumas

Por: Lourdes Cano Vázquez

Guadalajara, Jalisco; 19 de febrero de 2020. (Letra Fría) Qué será eso que tiene alguien en la sangre para ejercer tal grado de violencia. Qué demonios les pasará por la cabeza al momento de semejante barbarie. Cuánto odio hay, cuánta saña y falta de humanidad; cuánta necesidad de justicia tenemos las mujeres mexicanas.

Porque no terminamos de reponernos de un golpe brutal para recibir uno peor; no podemos reponernos del feminicidio de Ingrid cuando ya estamos ante el horror que padeció Fátima a sus 7 años, y confirmar día con día que estamos solas en esto, ante el estado más primitivo del hombre que es capaz de tales aberraciones.

No hay empatía; porque parece más importante culpar a la maestra que dejó salir a Fátima de la escuela, o a su madre que se retrasó al recogerla, que a quien se la robó, a quien la violó, la torturó y la mató. No. Aquí lo importante es que en nuestro país, como en cualquier otra parte del mundo, una niña debe poder estar sola unos minutos en la calle sin que nada le suceda. Los culpables son quienes la violentaron, no nos equivoquemos.

La violencia de género no debe traer como consecuencia el confinamiento de las mujeres; nosotras no tenemos por qué vivir con miedo de salir a la calle, no somos nosotras las que deben dejar de salir, de vivir en plenitud, y los delincuentes no deben tener libertad e impunidad.

Es el Estado mismo quien debe garantizar nuestra seguridad, echar mano de todos sus recursos y herramientas para proteger a los grupos vulnerables, el Estado es quien debe protegernos y asegurarse de que todas y cada una regresemos con bien a casa todos los días.

Pero el Estado está en otra parte, sólo tiene ojos y oídos para los adversarios políticos, tiene un vocabulario muy reducido: conservadores, adversarios, corrupción, Fifís, neoliberalismo; busca tanto en el pasado que ignora el aquí y el ahora donde aparecen niñas de 7 años asesinadas, con un índice preocupante de muertos con violencia, un país con los ánimos tan exacerbados donde lo politizan todo, y se puede sacar provecho de todo, hasta de las tragedias como esta.

Hace una semana fue Ingrid y hoy es Fátima, pero hace años que son varias, Lupita, o calcetitas rojas, por su padrastro, Lesvy por su novio, Vanessa, afuera de casa Jalisco, Mara Fernanda, por el chófer que la llevaba a casa, Abril por su ex esposo, Maricela y su madre por pedir justicia, Valeria, de 11 años por el chófer del transporte, Otilia de 70 años por quienes asaltaron su casa; ellas son unas cuantas, las que tienen nombre, pero por cada una de ellas hay otras más que no conocemos pero han tenido la misma suerte, son víctimas de la misoginia y de un Estado que no hizo nada por ellas.

Ya no queremos más historias como esta, necesitamos justicia y seguridad, necesitamos que el estado escuche, actúe y garantice que podemos estar libres y tranquilas en la calle, urge empatía para entender que es más importante cualquiera de ellas y de nosotras que una puerta, un monumento, o  cualquier hambre de revancha contra el adversario político del pasado; necesitamos un gobierno serio, firme y  estructurado, no uno lleno de palabras vacías.

MA/MA

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