[Imagen: Letra Fría]

Realidad alterna | ¡Sálvese quien pueda!

en Plumas

El día de hoy, Lourdes Cano habla de la responsabilidad individual a la que apela el gobierno estatal frente a la pandemia, y las fallas que implica en una sociedad como la nuestra.

Por: Lourdes Cano Vázquez

Autlán de Navarro, Jalisco. 17 de junio de 2020. (Letra Fría) La combinación es un caldo de cultivo con un mensaje confuso para todo el mundo; el gobierno federal dice que el estado crece exponencialmente en contagios, que no es seguro volver, pero también sabemos que el gobernador rompió hace rato con todo lo que venga de la federación, así que aquí operamos igual pero diferente.

La fase cero, que a grandes rasgos significa un proceso de transición hacia la “nueva normalidad” de López-Gatell pero con las reglas impuestas por gobierno del estado, permite abrir a negocios no esenciales que cumplan los requisitos para reabrir en condiciones de sana distancia e higiene rigurosa.

Pero la realidad es mucho más compleja que comprar un tapete sanitizante y un despachador de gel antibacterial; la de México es una sociedad sin disciplina que poco acostumbra los buenos hábitos, no saben o no quieren usar un cubrebocas correctamente, no pueden hacer una fila con distancia apropiada, no quieren dejar de asistir al supermercado en familia, no quieren privarse de sus vacaciones a la playa, etcétera.

Habrá que sumar a esto los factores de un país en desarrollo; la desesperación de muchos que viven con lo que logren ganar en el día o el colapso económico que representa para cualquier comerciante o microempresario cerrar el negocio indefinidamente, ante el pago de obligaciones de cualquier tipo; ahí es donde la balanza entre economía y salud empieza a ser cuestionada.

Cuando alguien dice que termina la jornada nacional de sana distancia o empieza la fase cero de reactivación económica, la gente escucha lo que quiere escuchar e ignora lo demás; por eso los negocios abren con o sin engomado fase cero, la gente sale con o sin necesidad de salir, vuelven a trabajar, a ocupar el espacio público.

Porque con o sin medidas coercitivas, la responsabilidad de nuestra salud siempre empieza por nosotros mismos, sabemos de la existencia de un virus, conocemos los riesgos, nos han dicho cómo cuidarnos para prevenir y las consecuencias de no hacerlo, se han respondido las mismas preguntas hasta el cansancio y cuando queda poco por decir, entonces también es válido decirle a la gente que se haga responsable y haga su parte en algo en dónde todos nos estamos jugando la vida; ahora sálvese quien pueda.

LL/LL

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