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Si los agresores no escuchan, seguirá la violencia de género

(Foto: Especial)

Al atender a la víctima de violencia, ella recibe la atención pero si el agresor no recibe esas propias herramientas a través de los procesos y atención psicológica, el agresor va a buscar una nueva víctima. «Entonces no estamos atacando el problema de raíz. Jamás van a ser suficientes las instituciones o el personal, pero sí considero que en el municipio y en el estado hacen falta más apoyos hacia los agresores, más programas para prevenir hacia ellos y que no violenten a más personas”, sostiene la jefa de la Unidad Especializada de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia en El Grullo.

Por: Esther Armenta

El Grullo, Jalisco. 14 de septiembre del 2021. (Letra Fría).- Las opciones que mujeres, niñas y adolescentes tienen para salir de sus círculos violentos se han diversificado, pero la posibilidad de que su agresor siga violentando es alta y no desaparecerá hasta que éste reciba atención y rompa el círculo. La teoría anterior es sostenida por la Unidad Especializada de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia en El Grullo, un área de Seguridad Pública Municipal promovida a través de la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Hombres y Mujeres de Jalisco, que desde agosto del 2020 justo intenta erradicar la violencia de género en los municipios al interior del estado.

Durante los meses que han transcurrido en este año, el indicador en El Grullo dice que son alrededor de 7 mujeres atendidas, al mes, por la Unidad Especializada, las cuales, una vez enlazadas con el área reciben atención psicológica y jurídica en caso de que querer levantar denuncia ante el Ministerio Público, aunque esta parte es todavía complicada, pues no todas se atreven a denunciar después de ser agredidas, según cuenta la jefa de la unidad, Yatsil Arroyo González.

“Claro está que hay muchas usuarias, mujeres víctimas de violencia que aún no están preparadas para realizar las denuncias correspondientes, pero es ahí cuando abordan los elementos especializados en atención para poder invitarlas a que hagan las denuncias o en su caso tomen los servicios y cuando ellas se sientan listas, hagan las denuncias”, compartió a Letra Fría.

Para que haya siete mujeres sobrevivientes de violencia, existen siete acometedores, pero de ellos apenas el 0.7 por ciento reconocen sus actos, toman la asistencia psicológica sugerida y escuchan las responsabilidades jurídicas que podrían derivarse de continuar  ese comportamiento. Esto quiere decir que el número de agresores que aceptan ayuda, no llega ni al 10 por ciento en El Grullo, Jalisco, el segundo municipio con más denuncias por violencia familiar en la Sierra de Amula.

“Constantemente les digo a mis compañeros de unidad que nosotros al atender a la víctima de violencia, ella recibe la atención pero si el agresor no recibe esas propias herramientas a través de los procesos y atención psicológica, el agresor va a buscar una nueva víctima. Entonces no estamos atacando el problema de raíz. Jamás van a ser suficientes las instituciones o el personal, pero sí considero que en el municipio y en el estado hacen falta más apoyos hacia los agresores, más programas para prevenir hacia ellos y no violenten a más personas”, expresó la funcionaria.

La negativa en los abusadores reduce las posibilidades de disminuir los casos de violencia familiar y además, mete en aprietos a las instituciones que buscan erradicar esos comportamientos sociales. Este no es el único problema que tiene la Unidad Especializada. A la falta de apertura de los agresores se suma la escasez de equipo, material como radios, patrullas y utilería que agilicen el servicio con el fin de garantizar una vida libre de violencia.

“Los agresores son la parte más complicada, también la falta de vehículos nos implica que no podamos actuar de la manera en que quisiéramos para poder vigilar más. No contamos con una patrulla y tampoco con dispositivos de geolocalización que están en proceso, pero aún no los tenemos”.

Las sirenas por lo general llegan tarde al lugar de los hechos. Cuando se recibe una denuncia de agresiones, los uniformados arriban y el victimario se ha ido; no hay intervención temprana, tampoco posibilidad de conversar para sugerir el acompañamiento profesional que resuelva la relación en miras de desaparecer la violencia en las familias.

“No es sencillo, es muy complicado. La mayoría no acceden, la mayoría son hombres, entonces no es fácil. Claro que trabajamos en la sensibilización pero es importante saber que desafortunadamente cuando llaman a los servicios de emergencia o que acude la unidad, es cuando el agresor ya no se encuentra y muy rara vez se puede tener contacto con ellos, pero cuando se logra contactarlos, inclusive se les otorga atención psicológica, nos hemos coordinado con el Instituto Municipal de la Mujer para que se les brinde la atención”.

La mayor cantidad de casos se quedan en atención a la mujer que vive la violencia, pero la Unidad Especializada cuenta con un proceso específico para ayudar al victimario, asegura Arroyo González, quien narra que existe una estrategia llamada CECOVIM, con la que se pretende eliminar conductas violentas hacia las mujeres; para lograrlo se hacen talleres de nuevas masculinidades con enfoque de género y derechos humanos.

“Con los agresores a través del juez municipal se les invita a que cursen el proceso de formación desde CECOVIM, que es otra unidad encargada exclusivamente de agresores. Nosotros les hacemos la invitación porque no tenemos la autoridad para obligarlos, sin embargo, los invitamos y hablamos de los beneficios de cursar CECOVIM”, detalló.

En la región Sierra de Amula de 2019 a la fecha, 514 mujeres denunciaron ante la Fiscalía Regional de Autlán ser sobrevivientes de la violencia en la intimidad de sus hogares, de ellas el 18 por ciento, o sea, 94 casos, corresponden a denuncias de habitantes en El Grullo.

La violencia en el hogar se ubica como el delito más denunciado en la Fiscalía Regional Distrito VII, con sede en Autlán, desde 2020 y lo que va de este año. En su mayoría las denunciantes son mujeres.

El año pasado, 2020, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) compartió que el 9 por ciento de los hogares mexicano experimentaron alguna situación de violencia familiar en ese momento y detalló que los delitos que más se cometen en contra de las mujeres son abuso sexual con 42.6 por ciento y violación con 37.8 por ciento.

Ma/Ma

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Periodista egresada de la Licenciatura en Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Afinidad por el periodismo de investigación, narrativo y derechos humanos. Reportera en Letra Fría a partir de mayo del 2019. Conductora de Matutino LF, el noticiero de Letra Fría.

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