Tierra color grana | Todo está en los libros 

Por: Marche Garciroja

Autlán de Navarro, Jalisco. 27 de abril de 2022. (Letra Fría) Al aproximarse a la sabiduría, el lector se vuelve radiante. La iluminación es la matriz de la luz de la razón, la que enciende al hombre; la página irradia y el ojo destella. Hugo le pide al lector que se exponga a la luz que emana donde se identificará a sí mismo, al leer llegamos a conocernos. Antonio Basanta en Leer contra la nada incorpora un símil sobre el acto lector como una de esas cajas chinas que encierran en su interior la concatenación de un conjunto de acciones, de verbos fundacionales que de manera consecutiva, nos muestra el misterioso ADN de la lectura y ésta nace de un primer ejercicio de atención. 

Anuncios

Plinio agudizó en cuanto que la palabra página es referente a los surcos del viñedo si a éstas las consideramos como un conjunto; cuando se lee cosechamos, recogemos los frutos de las líneas.

Antonio Gala en su novela Más allá del jardín, presenta que en la práctica lectora sea posible que deconstruyas las vicisitudes en la vida de Palmira Gadea; imagen de un vacío; desengañada solo recobrará significado cuando pasa sus ojos por las zanjas de las tierras de vid en Santo Tirso, su alter ego, su campo privado e intransferible y el único sitio donde ella era sobre todas las cosas, ratificada y fortalecida, el verano andaluz, perfume de las delicadas rosas tardías, el de los estramonios, los heridos jazmines y el azahar del limonero.   

To read sugiere dar un consejo, descifrar, examinar con detenimiento e interpretar; el acto de leer involucra una actividad no muy disímil de la recaudación de leña: los ojos recogen las letras del alfabeto y las reúne en sílabas; la lectura determina la tarea de los ojos. La vista está al servicio de los pulmones, la garganta, la lengua y los labios, que no pronuncian letras individuales, sino palabras. Simón Rico abría los ojos y emprendía la afrenta de una nueva novela, misma que cada domingo su primohermano Rico le escondía en los rincones de su casa con el amoroso juego de Libros Libres que era la promesa de vivir según las fantasías de profesionales de las vidas posibles, todos estos que gustamos por la edificación de castillos en el aire de mundos paralelos. 

El aroma de los libros la franca declaración de amor a la literatura por Desy Icardi, cuenta la historia de Adelina, ella es una niña que tiene el extraño poder de leer los libros a través del olor sin importar la lengua en que esté escrito, esta tremenda historia sentencia —los caminos del señor son infinitos— y con ello la narrativa profusa provoca residir en la constante busqueda del “Bien”, leemos para hacer superlativa la existencia en la que hay circunstancias en las cuales no sentirse solo es prácticamente imposible. 

De todas las cosas que se han de buscar, la primera es la sabiduría, es la frase con que inicia Hugo de San Víctor el Didascalicon; escrito en 1128; manuscrito medieval sobre el arte de la lectura, Hugo sitúa su libro en la tradición didascálica, palabra griega donde la mejor posible traducción es: “asuntos relacionados con la instrucción”, reflexiones sobre la formación de los jóvenes y su incorporación a la ciudadanía. “El más ilustrado de los romanos”, Marco Terencio Varrón escribió entre otras cosas la primera gramática normativa del latín, fue el primero en definir el aprendizaje como la busqueda de la sabiduría y director de las primeras bibliotecas públicas de Roma,  escribió sobre la habilidad de trazar las letras. 

Todos, torpes o brillantes, más o menos capaces; fuertes o débiles, serán culpables si renuncian a avanzar en el conocimiento. Hugo distingue que hay algunos con mucho menos talento que otros, y entre los torpes, hay dos clases. Los primeros, los humildes ofrecen la esperanza de que su disciplina les proporcionará una percepción que irá más allá del alcance de su inteligencia. A los segundos, los autocomplacientes, se les ve yendo de mal en peor: “la ignorancia viene de la debilidad, pero el desprecio del conocimiento surge de una voluntad perversa”. Leer es, pues, una actividad moral al servicio de la realización personal. 

—Sorilegio y almanaque de una vívida espectadora—

Mi ociosa existencia… 

|| Lectura complementaria:

Simón de Maqui Otero 

Premio El ojo crítico de narrativa 2020

Editado por Blackie Books

MA/MA

Marche Garciroja es hispanista, lectora sin tiempo y espacio, de escritura intertextual y fragmentada. Se licenció en letras hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Coordina el Programa de Desarrollo de Habilidades Lectoras de la Biblioteca Antonio Alatorre dentro del Plan de Fomento, Promoción y Animación de la Lectura.
Correo: garciroja@gmail.com

Deja una respuesta

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad