El sexenio de los estudiantes desaparecidos

in Columnas y Opinión

Tres estudiantes fueron detenidos, asesinados y disueltos en ácido por el Cártel  Jalisco Nueva Generación después de ser confundidos con gente de un grupo rival. Las autoridades, como en otros casos, no se inmuta  

Por: Darwin Franco | Pie de Página

Guadalajara, Jalisco. (25 de abril 2018) ¿Es posible que un grupo de la delincuencia organizada pueda en Jalisco: desaparecer, asesinar y exterminar todo el rastro de humanidad de una persona en total impunidad? Sí, es posible y es algo que hemos padecido en más de una ocasión desde que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) surgió en el año 2007; sin embargo, afirmar que esto fue lo que les ocurrió a Javier Salomón Aceves Gastélum, Marco Francisco García Ávalos y Jesús Daniel Díaz García, estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV) desaparecidos desde el 19 de marzo de 2018, no resulta creíble porque los resultados de las investigaciones presentadas por la Fiscalía General de Jalisco, a más de un mes de la desaparición de los estudiantes, se sustentaron en “inferencias lógicas” pero no en pruebas científicas que permitieran tener certeza de que, en efecto, los cuerpos de los tres jóvenes fueron disueltos en ácido el mismo día en que sucedió su desaparición.

En rueda de prensa ofrecida por la Fiscalía General de Jalisco, el 23 de abril, y a través de un video se mostró una línea de tiempo con la que se buscó explicar qué fue lo que pasó después de que los jóvenes fueran desaparecidos entre el kilómetro 19 y 20 del nuevo Periférico Oriente, en el municipio de Tonalá, por presuntos elementos de la Fiscalía General que tras sus pesquisas ahora se sabe portaban uniformes falsos, ya que en realidad eran integrantes del CJNG.

A través de 400 entrevistas, 15 cateos en diversos domicilios y la confesión directa de dos de los ocho responsables de los hechos, la Fiscalía General de Jalisco aseguró que la desaparición de los jóvenes sucedió por una confusión pues el lugar donde éstos realizaron una filmación escolar, el día de su desaparición, había fungido como casa de seguridad de integrantes del Cártel de la Nueva Plaza (grupo que se creó tras una escisión del CJNG en la zona); específicamente, de Diego Gabriel Mejía Oliden, detenido el 15 de julio de 2015 tras habérsele localizado en ese domicilio armas de alto calibre y droga. A pesar de este hecho, el domicilio no fue incautado o asegurado por la autoridad pues, en 2016, fungió como domicilio del Centro Especializado en Conductas y Adicciones para Jóvenes y Adolescentes (CECAAJ), tal y como puede apreciarse en su página de Facebook, en la cual aparece poca información sobre este centro; sin embargo, su dirección y las fotografías colocadas ahí coinciden con lo presentado en las indagatorias de la Fiscalía General de Jalisco.

Este domicilio, a decir de la autoridad, era propiedad de Mejía Oliden; sin embargo, éste utilizaba prestanombres para acreditar la propiedad; uno de ellos era Edna, tía de Javier Salomón Aceves Gastélum, hoy detenida por lenocinio tras haberse comprobado la existencia de este delito en las estéticas masculinas de las que ésta era dueña y/o administradora. La Fiscalía asegura que algunas de estas estéticas eran propiedad de la pareja sentimental de Mejía Oliden; sin embargo, no mostró evidencias para asegurar esto.

Edna fue quien facilitó a los estudiantes del CAAV, el domicilio para grabar su tarea escolar; sin embargo, los estudiantes desconocían que éste estaba siendo vigilado por integrantes del CJNG quienes pensaban que Mejía Oliden podría regresar ahi. La Fiscalía no ofreció datos para saber si el señalado podría estar a días de recobrar su libertad, lo cual habría generado la vigilancia de sus rivales o si dicho domicilio seguía siendo utilizado por la delincuencia organizada. Su dicho se quedó en señalar que era un domicilio vigilado y que los estudiantes tuvieron la mala fortuna de encontrarse en un lugar de “alto riesgo”.

Cuando los estudiantes salieron de este sitio, se trasladaron por el nuevo Periférico Oriente y entre el kilómetro 19 y 20, uno de los vehículos en los que viajaban tuvo una avería provocando que los estudiantes se detuvieran a un costado del camino; ahí fueron interceptados por sus captores, quienes luego se someterlos a todos sólo se llevaron a Javier Salomón, Marco Francisco y Jesús Daniel.

Los tres jóvenes, según confesaron los detenidos Gerardo N. y Omar N., fueron trasladados a una casa de seguridad ubicada en la calle Lechuza, en la colonia Pinar de Las Palomas en Tonalá, donde fueron golpeados y torturados para obtener información del por qué estaban en el primer domicilio y qué información tenían de sus rivales. Ninguno de los jóvenes tenía vinculación con la delincuencia organizada.

En esa casa de seguridad, los estudiantes fueron golpeados, razón por la cual se encontraron allí rastros hemáticos que resultaron positivos con la información genética de Marco Francisco García Ávalos y Jesús Daniel Díaz García; sin embargo, de Javier Salomón Aceves Gastélum no se encontró registro hemático en este domicilio. Los hoy procesados por el delito de privación de la libertad (no por el desaparición) también confesaron que de ese lugar, los estudiantes fueron trasladados a una segunda casa de seguridad ubicada en Amapola, colonia Rancho de la Cruz también en Tonalá, donde aparentemente fueron asesinados y sus cuerpos disueltos en ácido. En dicho lugar, la Fiscalía aseguró haber localizado 46 tinacos y 56 litros de ácido sulfúrico, comúnmente utilizado por la delincuencia para disolver cadáveres; sin embargo, esta instancia no presentó los resultados de los análisis forenses realizados a los restos biológicos localizados en dichos tinacos o en las tuberías del domicilio; sus inferencias lógicas basadas en la declaración de los detenidos y en los hallazgos localizados en el lugar, aseguraron, les hizo inferir que los estudiantes pudieron tener este triste final, así lo precisó en reiteradas ocasiones, Elizabeth Torres, encargada de la investigación.

Lo cierto es que no se presentaron los resultados de las confrontas entre el material genético localizado (más de 20 perfiles) y las muestras de ADN otorgadas por las familias de los estudiantes, la aseveración de que los cuerpos de los estudiantes fueron disueltos en ácido fue algo que la Fiscalía General de Jalisco no pudo sostener científicamente en su rueda de prensa, aunque en ella y en el video se señalara que: “los estudiantes fueron privados de su libertad con la finalidad de dañarlos, para quitarles la vida, y posteriormente sus cuerpos fueron disueltos en ácido”.

Otros antecedentes del terror

La disolución de cuerpos en ácido para borrar toda evidencia de los crímenes cometidos contra ellos, desaparición y homicidio, es una práctica que el CJNG lleva años realizando de manera sistemática; uno de los primeros registros datan del año 2012, fecha en la que un integrante del CJNG señaló que fue autor material del asesinato de dos hombres cuyos cuerpos deshizo en ácido en una finca en obra negra en la colonia Santa Isabel en Tonalá.

Un año más tarde, en 2013, integrantes de este mismo cártel utilizaron esta misma técnica en los municipios de Tepatitlán y Lagos de Moreno; en este último municipio, se lograron tener indicios tras la desaparición, el 7 de julio de ese año, de seis jóvenes y un adulto. Sus familiares realizaron una movilización pública que provocó la localización del predio conocido como “La Ley del Monte” (hoy Ley de Verdad), donde se comprobó que los cuerpos de estas víctimas fueron disueltos en ácido. En este caso, a diferencia de lo informado con los estudiantes del CAAV, se informó que se localizaron en el lugar restos óseos de los que sí fue posible extraer el ADN, esto ayudó a la identificación de seis de las víctimas. En la desaparición de los estudiantes, la Fiscalía omitió señalar qué tipo de restos biológicos localizó y si de éstos aún es posible extraer información genética.

En 2014, en la colonia Jardines de Nuevo México, en Zapopan, se localizó un domicilio que era utilizado para disolver cuerpos;  en su interior se localizaron: 10 tinacos con capacidades entre 450 y 600 litros y dentro de ellos se hallaron residuos de ácido clorhídrico y material orgánico. Todos estos tinacos estaban conectados con el desagüe. Este macabro hallazgo vino acompañado de una declaración controversial del ex Fiscal General, Luis Carlos Nájera (hoy Secretario del Trabajo en Jalisco), pues tras detenerse a una persona en el domicilio éste precisó: “Es que la persona que deshizo los cuerpos, no participó ni en el secuestro, ni en la privación, ni en la ejecución, así que estamos viendo en qué ámbito se le puede juzgar”, así lo dijo, 16 días después de que se descubriera esta casa y luego de asegurar que posiblemente el material orgánico encontrado podría pertenecer a dos personas desaparecidas, pues dentro de ese domicilio se localizaron sus prendas y credenciales. Después de esto no se volvió a dar información sobre el tema.

En ese mismo año, en un bar en pleno centro de Guadalajara fueron localizados tambos es los que encontraron los cuerpos de tres personas que estaban siendo disueltos en ácido. De estos hechos tampoco existieron más detalles.

En el municipio de Zapopan, el 4 de septiembre de 2015, las investigaciones sobre una banda dedicada al robo de autos permitió la localización de un predio donde se corroboró que integrantes del CJNG lo utilizaron para deshacer cuerpos en ácido; ahí dentro de grandes tinajas de plástico se localizaron restos óseos y material orgánico. La Fiscalía, ya a cargo del Eduardo Almaguer (hoy candidato por el PRI a la Presidencia Municipal de Guadalajara) no informó si estos restos fueron identificados o si por los hechos existieron personas detenidas. Sólo existió información del hallazgo a través de un boletín de prensa.

A pesar de que los antecedentes sobre este modus operandis del CJNG, en el caso de los tres estudiantes del CAAV aún no se han presentado las pruebas científicas que confirmen que el ADN localizado en el material biológico localizado en la casa de la calle Amapola, ha dado positivo con las muestras genéticas que se tiene de sus padres en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

La lucha continúa

Estudiantes universitarios y población en general tras conocerse la versión oficial sobre la desaparición de los estudiantes realizaron una velada de memoria y protesta a las afueras de la Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador del estado Aristóteles Sandoval Díaz. El lugar fue custodiado todo la noche del 23 de abril y la madrugada del 24 por policías antimotines. Ninguna autoridad salió a ofrecer ningún tipo de explicación.

El 24 de abril, se convocó a una movilización en la Glorieta de los Desaparecidos (nombrada así tras la desaparición de los estudiantes del CAAV), ubicada en el municipio de Guadalajara, a las 6 de la tarde para mostrar la rabia e indignación por lo que la Asamblea de Estudiantes Universitarios de Jalisco considera una “nueva verdad histórica” que pretende cerrar la investigación sobre la desaparición de sus compañeros.

Jalisco es el segundo estado en el país con mayor número de personas desaparecidas con 5 mil 547 casos, esto conforme a los datos obtenidos por la Unidad de Transparencia de la Fiscalía General de Jalisco. El 35 por cientos de estos desaparecidos y desaparecidas son jóvenes entre los 14 y 29 años de edad. Sí, una tercera parte de los desaparecidos de Jalisco son jóvenes como Javier Salomón Aceves Gastélum, Marco Francisco García Ávalos y Jesús Daniel Díaz García, a quienes la Fiscalía General de Jalisco, sin dar certeza científica que sustente su dicho, pretende dar por muertos.

Texto y fotos de Darwin Franco publicado en Pie de Página.

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