Agenda ciudadana | Comunicar o no comunicar, esa es la cuestión

en Plumas

Este lunes, David Chávez Camacho cuestiona la capacidad de Enrique Alfaro para comunicarse con los jaliscienses de cara a la temporada electoral.

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 20 de enero de 2020. (Letra Fría) Las encuestas inventan mayorías, no las descubren. Sin embargo, los aparentes malos resultados de posicionamiento del gobierno de Jalisco —derivados de encuestas realizadas al término de 2019 por Arias Consultores, y en estos días de enero por Massive Caller—, no deben generar sorpresa. En la situación que los mexicanos y los jaliscienses sufrimos desde hace décadas, ni Dios tendría resultados positivos en las encuestas, dicho con todo respeto.

Según Massive Caller, el gobernador Enrique Alfaro registra un 20.9 por ciento de confianza, en el puesto 26 de 32 gobernadores. El mejor posicionado sería Quirino Ordaz, de Sinaloa, con 43.8 por ciento, resultado que tampoco invita a vítores. En resumen, ¿qué caso tiene saber que uno está reprobado cuando todos lo están?

El gobierno de Enrique Alfaro recibió un Estado lleno de simulaciones gubernamentales, de un Aristóteles Sandoval exgobernador que celebró el último día en tal cargo con una borrachera en la cantina La Fuente, acción que lo pintó tan frívolo como siempre fue. Al igual que a Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de la República, a Alfaro Ramírez no le ha sido fácil corregir lo recibido en tan sólo un año, especialmente en materia de inseguridad pública.

Sin embargo, a ningún gobierno y a ningún gobernante le estorba la autocrítica. En materia de encuestas, es decir, en materia de opinión pública, la comunicación es estratégica. Es interesante observar cómo lo que a AMLO le sobra, comunicación, a Alfaro le falta. ¿Entenderán en el actual gobierno de Jalisco para qué sirve la comunicación?

Es contradictorio que la gran fortaleza de Alfaro Ramírez, como político opositor y candidato, se le haya convertido en debilidad ahora como gobernador: la comunicación. Es, se puede decir, su Talón de Aquiles. ¿Por qué será que el área de comunicación simplemente no comunica? No es un asunto de personalidad del gobernador, sino de política pública y de un equipo que debe hacer su trabajo.

¿Sabrá reaccionar tal equipo? La respuesta a esta pregunta es importante pues ya son pocos meses los que faltan para estar plenamente en periodo preelectoral. En Jalisco, todos los partidos y grupos políticos han de estar enfocados en el desarrollo de estructuras territoriales, pues no se ve por ningún lado la preocupación en materia de comunicación y discurso.

En tal condición, el diagnóstico que más se escucha es el de que no hay nada para nadie de cara al 2021 y la elección intermedia. La omisión al respecto de la importancia de su comunicación, por parte del gobierno del Estado, es notable. Y estarán en juego las presidencias municipales y el congreso estatal.

La mudez no parece ser una buena política de comunicación.

LL/LL                                                                                                                                                                     

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