Agenda ciudadana | Responsabilidad individual

en Plumas

David Chávez recalca en su columna de hoy el error de convertir un asunto de salud pública, derivado de la pandemia, en una disputa política de carácter partidista.

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 15 de junio de 2020. (Letra Fría) Lo cierto es que la prevención del contagio del nuevo coronavirus SARS-COV-2, que genera la enfermedad conocida como COVID-19, siempre ha sido una responsabilidad individual.

La idea choca con otra previa, la de que el COVID-19 es una enfermedad social, pero la responsabilidad individual es la base de lo social, considera a otros ante los cuales se es responsable.

Por ello, en su tremenda obviedad, el reciente pronunciamiento del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, ha sido entendido por la población en lo general, aunque ha habido los interesados en la política partidista que le han criticado.

De hecho, es posible que el llamado del mandatario estatal a la responsabilidad individual hubiera sido lo pertinente desde que la pandemia se hizo presente en México y en Jalisco.

Por supuesto, no es esta una situación para jugar a las conjeturas, como han hecho inevitablemente las autoridades de todos los órdenes de gobierno, incluso los científicos y las misma Organización Mundial de la Salud, lo que ha derivado en una incoherencia en la que todos han participado.

No es momento, digo, de aportar más conjeturas, pero se antoja lógico pensar que poner en paro al país y al estado ha sido muy dañino económicamente, al igual que el confinamiento, con todas las consecuencias negativas que implica, incluyendo las mentales.

Del confinamiento no emergió ninguna nueva normalidad que festejar, sino desesperación. Y aquí la conjetura mayor, la de que pudo ser mejor haber llamado a la responsabilidad individual sin paro ni aislamiento.

Sin embargo, lo anterior habría requerido de un intenso y muy inteligente esfuerzo de comunicación social, ajeno a intereses políticos partidistas y personales de todos los gobernantes y de todos los políticos, quienes abundaron incoherencia en la opinión pública.

Es preciso decir que responsabilidad individual no tiene por qué significar ausencia de la responsabilidad institucional, ya que una enfermedad social sólo puede ser superada con una presencia de instituciones efectiva y coordinada.

Una nueva normalidad sería lograr rescatarnos de la política mezquina a la que nos hemos acostumbrado los mexicanos, con un hartazgo que aún no logra curarnos de tal mezquindad. Hay asuntos que requieren trascender lo político partidista, y la salud de la población es uno de ellos.

Si lo anterior no se entiende, si no lo entienden sobre todo los gobernantes y los políticos, México y Jalisco permanecerán afuera de su propio desarrollo, de sus aspiraciones sociales.

Lamentablemente, las y los ciudadanos hemos participado de tal división del poder, nuestro poder, el poder social, el de los ciudadanos, quienes debemos olvidarnos de los partidos y las diferencias ideológicas en muchas situaciones.

Algún día descubriremos que es más importante el hecho de ser mexicanas y mexicanos, y no miembros o simpatizantes de una u otra opción política, lo que no desaparece, sino que se pospone para el momento preciso, el electoral.

LL/LL

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