Agenda ciudadana | Virus y algoritmos

en Plumas

Esta semana, David Chávez habla de las capacidades del modelo socioeconómico mundial para enfrentar los estragos de la pandemia.

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 13 de abril de 2020. (Letra Fría) Si puedes mejor quédate en casa, porque el mundo globalizado deja que te las arregles solo. No hay organismo ni institución pública con plena capacidad de protegerte de una epidemia vuelta pandemia, ni siquiera la OMS. No sé si se capta la dimensión del problema. La casa es el mundo privado, la calle es el mundo público.

Al mundo globalizado le gustan las cosas, pero no tanto los seres vivos y aún menos las personas. El mundo global funciona a la perfección si envías y recibes datos digitales o pesados contenedores de mercancía. Hay una red tecnológica para ello, con una eficiencia instantánea. Pero el tránsito de personas con sus células le resulta una anomalía para la cual tiene respuestas lentas, y les deja ahogarse en las aguas del Mediterráneo.

Hay un símil que podría servir para ilustrar lo que ocurre hoy por todo el mundo. Un virus en las redes digitales produce la misma caída de sistemas que el SARS-COV-2 genera en la sociedad humana. Lo más novedoso no es el reciente y biológico coronavirus —que tiene por lo menos un antecedente también reciente— sino sus consecuencias sociales de todo tipo, como si ahora actuáramos ya más como red digital que como red biológica. Más como una red digital, pero sin programa antivirus.

El Neoliberalismo —o como se llame el modelo socioeconómico de las últimas décadas—, generó un mundo digitalmente ordenado, cuyos algoritmos no saben qué hacer con la enorme necesidad de solidaridad que un virus biológico genera en la sociedad. No sabe qué hacer porque sus instrucciones a toda persona eran las de ser emprendedor individualista y codicioso, no solidario. Tan no sabe qué hacer que repite las mismas instrucciones: quédate en casa, como ya le decía a los aspirantes a emprendedor free lance sin seguridad social. Quédate en casa y arréglatelas tú solo como puedas. Tanto se repite que el único “empleo” al alza en plena pandemia es el de entrega a domicilio Didi, Uber y esto y aquello, sin prestaciones sociales.

No se me malinterprete, no digo aquí que no debamos quedarnos en casa, pues el peligro es real. Sí existe el virus, sí es nuevo, sí se contagia, sí enferma y sí es letal. Sólo describo el problema enorme en el que estamos, con un modelo social, económico, tecnológico y cultural que no pareciera saber qué hacer ante un virus novedoso, sí, pero no extraterrestre.

Los sistemas de salud no saben qué hacer ante la pandemia, porque el algoritmo les ordena privatizarse, ser negocio, rechazar a pacientes carentes de solvencia económica y no proteger debidamente ni a su propio personal. Este el mundo del Dr. House, no el de Hipócrates. Este es el mundo de Trump, es el mundo que tiene como ideal humano a un tipo llamado Steve Jobs, pirata informático devenido en súper empresario, capaz de simplificar tecnológicamente lo complejo, pero incapaz de aceptar tratamiento científico para su enfermedad.

¿La civilización se va a reiniciar?

LL/LL

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