América Latina: el depósito final de la basura ajena

Por: Alianza de Medios | PopLab

Desechos plásticos de uso médico como jeringas, carcasas de monitores viejos y hasta baldes que contuvieron productos tóxicos. Estos son solo algunos de los millones de residuos plásticos importados mayormente desde los países ricos que han convertido a América Latina en un basurero a nivel mundial. Empresas privadas importan este plástico para su reciclado, pero difícilmente cumplen su cometido y, así, se terminan por convertir en una fuente de posible contaminación.

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Empresas de Estados Unidos son las que más basura plástica enviaron a América Latina: salieron 111 millones de toneladas de desechos desde ese país en la última década, un negocio superior a los 500 millones de dólares, según información de bases de datos comerciales y gubernamentales. Lejos de los ojos del Estado, el negocio lo manejan compañías que se dedican a rubros tan diversos como la producción de botellas, el reciclaje o las industrias textiles, automotriz y de la cerámica, entre otras.

A nivel mundial solo se recicla el 6% de la basura plástica. El material importado debería utilizarse para fabricar otros productos plásticos de menor calidad o para la elaboración de textiles, pero se desconoce cuánta de ella se aprovecha y cuánta termina en los basureros, sumándose así a los 225 millones de toneladas de desechos que se generan al año en las naciones de América Latina que reciben estos desperdicios.

Los expertos consultados por OjoPúblico consideran que este producto, en algunas ocasiones puede ser altamente contaminante. En teoría, los desechos plásticos ingresan para ser reciclados, pero muchas veces los productos no están en condiciones para afrontar ese proceso. Algunos tienen residuos tóxicos altamente dañinos para el medio ambiente y la salud. En casos menos graves, deben ser lavados, lo que implica gasto de agua y uso de productos químicos contaminantes.

América Latina ha recibido más basura plástica desde 2018, cuando China decidió cerrar sus puertas a los desechos de países en todo el mundo. De entonces a la fecha, esta parte del continente ha recibido 53 millones de toneladas de estos productos.

En su informe El colonialismo de la basura no se detiene en América Latina, el Global Alliance for Incineration Alternatives (GAIA), señaló que tras el cierre del gigante asiático a los desechos plásticos del mundo, América Latina se convirtió en uno de los destinos para recibir estos productos junto con países del Sudeste Asiático, África y Turquía.

Latinoamérica recibió en 2017 unos 10 millones de toneladas de desechos plásticos solamente de Estados Unidos, según datos de exportaciones globales. Para 2018 –cuando China cerró sus puertas a la basura plástica mundial–, la cifra se incrementó a 11 millones de toneladas de desechos plásticos depositados en la región. Una cifra ligeramente mayor se envió en 2019.

Los siguientes años, la cantidad de basura plástica importada desde Estados Unidos reflejó incrementos más marcados. En 2021, se recibieron 12 millones de toneladas de plástico desechado.

México, Ecuador, Perú, Chile y Colombia han ingresado 1.06 millones de toneladas de este tipo de residuos en la última década, proveniente de casi todo el mundo, según los datos oficiales analizados por OjoPúblico. La cantidad de desechos plásticos importados por países de la región entre 2012 y 2022 es equivalente a 118 veces el peso de la Torre Eiffel.

Solo los cinco países revisados para esta investigación sumaron desechos plásticos por un valor de 330.4 millones de dólares en la última década. Pero no en todos los casos se pudo obtener la cifra de dinero recolectado a través de los negocios con basura plástica, pues existe un vacío de información que ha sido señalado por expertos en la región como uno de los principales problemas para dimensionar la problemática.

La deficiente supervisión en las aduanas permite el ingreso, pero la falta de seguimiento de las autoridades competentes impide que se tenga total certeza de cuál es el fin de estos desechos. Por eso, varias organizaciones ambientalistas creen que las cifras pueden ser superiores.

La Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) ha advertido que estas omisiones permiten el aumento del comercio ilegal de desechos plásticos y su tratamiento inadecuado, que a veces involucra trabajo ilícito, lavado de dinero, corrupción, evasiones fiscales, entre otros delitos. Interpol ha detectado la utilización de documentos falsos para envíos que se declaran como destinados a la recuperación o como materia prima cuando no es ese su destino.

GAIA, por su parte, acusa a las potencias mundiales de mantener sus políticas ambientales con un alto costo para los países menos desarrollados. “Gran parte de ese paraíso sustentable se alimenta gracias al envío a otros países de cientos de contenedores repletos de residuos plásticos que, en el mejor de los casos, se reciclan, pero que en muchos otros terminan en destinos imposibles de rastrear, incinerados, enterrados o reciclados en condiciones que nunca se aprobarían en los países exportadores”, señala el informe antes mencionado.

*Esta es una investigación especial de PopLab, pudes leerla completa en su pagina web*

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