"Algoritmos de la creación", de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad de Nuevo León. (Foto: Israel Aguilar)

Bailar la vida | Entrevista con Leslie González, maestra de danza de la UNL

en Cultura e Identidad

Texto: Esther Armenta

Vídeo: Israel Aguilar

Autlán de Navarro, Jalisco. 17 de noviembre de 2019. (Letra Fría) Las butacas vacías son el público de las palabras de Leslie Gabriela González Gómez. Sentada al borde del escenario, la profesora de danza escucha las felicitaciones de una anciana todavía conmovida por la puesta en escena que recién terminó. Gabriela González insiste en llevar el halago al lado opuesto del escenario donde, con flores en los brazos, la directora de “Carmen” sostiene una charla con más personas. Tras 10 minutos de adulaciones no correspondidas, la frenética admiradora cede al adiós y despide a la directora del taller de danza de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad de Nuevo León.

El momento de halagos hacia Gabriela llega un día tarde; su obra “Algoritmos de la creación” fue presentada apenas 22 horas atrás (miércoles 16 de octubre) en el mismo escenario donde se desarrolla la entrevista que revela a la danza y a la música como los grandes amantes, a la geometría como creadora de la vida y a México como el país que goza de un buen momento y un mal público para la danza contemporánea. Gabriela lo dirá luego de cada interrogación, aunque ahora sólo asiente con un gesto cuando se le pregunta si está lista para comenzar la grabación.

Una pregunta tal vez básica, pero necesaria: ¿qué es la danza?

Es una pregunta básica pero bastante difícil de responder porque yo creo que tiene que ver con los enfoques. Creo que un bailarín te va a decir una cosa diferente de qué es la danza comparada con lo que diga el público o un coreógrafo; dependiendo del acercamiento que hemos tenido con la danza es la forma en que vamos a definirla. En mi caso, puedo decir que la danza es una manifestación que el ser humano ha tenido como recurso para poder expresar ciertas ideas, conceptos, momentos, sucesos que le pasan en la historia. Es un fenómeno social que ha sobrevivido a través de los años y que se sigue retroalimentando. La danza registra lo que somos y lo que vamos siendo.

¿Qué es ser creadora y ser maestra en un país como México?

Ser creador en un país como México puede tener varias perspectivas. México es un país que tiene mucho qué decir, muchos temas importantes de qué hablar, que no tenemos nosotros que estar copiando de otras culturas o ideas para hablar de danza. Es uno de los trabajos que menos se toman en cuenta a la hora de hablar de profesiones. La gente piensa que ser coreógrafo es sólo poner una serie de pasos pero también es ser alguien que registra lo que pasa en el entorno, a través de la música, la danza, el tiempo, el espacio. Es una manera de tratar de rescatar lo que nosotros somos y de tratar de encontrarnos a nosotros mismos.

Yo creo que ser creador en México es lo mismo que ser creador en otro país. Tu trabajo más bien se trata de estudiar el fenómeno social en el que estás, ver qué le inquieta a la gente y qué te inquieta a ti de tu propia existencia y tratar de manifestarlo en el escenario, en una idea concreta que el público pueda entender.

Hablamos de una proyección del entorno en el que se vive; en el caso de Algoritmos de la creación, ¿qué es lo que proyecta?

Algoritmos de la creación es prácticamente matemáticas. La estructura, a lo mejor eso no se ve en el escenario porque ahí solo queda la geometría, el juego del espacio, pero en cuanto a estructura, técnica de la composición tanto coreográfica como musical, son algoritmos matemáticos, ahora sí que estuvimos jugando con la tabla del nueve.

Después hicimos una justificación como la creación del universo a través de la geometría sagrada o a través de la matemática, de cómo el universo y la naturaleza están en simbiosis como en una organización matemática; todo está extrañamente armonizado aquí. Esa coreografía habla principalmente de eso, de la geometría en que estamos existiendo sin que nosotros lo notemos.

Consultando los objetivos de la Facultad de Artes Escénicas, encontramos la intención de crear bailarines conscientes de su entorno. Lo que presentaron ayer, ¿cómo ayuda a entender el contexto mexicano? Se hablaba de una representación general de la vida, pero particularmente a los mexicanos,  ¿cómo ayuda a entendernos?

Yo creo que la magia de la danza es que en sus fundamentos nos permite conectarnos persona a persona. Porque es imposible hacer una coreografía si no tienes bailarines, es imposible hacer un bailarín si no tienes compañeros que bailen contigo. Entonces, algo que me ha interesado mucho a mí del fenómeno de la danza es justamente que es un lugar en donde podemos ponernos de acuerdo. Si como sociedad, afuera, todo mundo va para un lado y luego para el otro y unos van para allá y cada quién jala hacia sus intereses; la danza es tan fuerte que tiene esta potencia de poder concentrarnos a todos con un fin, en un bien común que es la obra. Tiene la capacidad de unirnos a todos. La danza en su principio ahí nos ayuda, seamos mexicanos, alemanes, norteamericanos, de donde sea, nos ayuda a conectarnos con la necesidad de ponernos de acuerdo, de cantar en coro, entonados, de bailar en coro. Este juego natural que tiene la danza es en donde radica su valor más fundamental como tesoro que es.

“Algoritmos de la creación”, de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad de Nuevo León.

Esta interpretación aplica para todos los bailarines, hombres y mujeres. Tema recurrente en esta expresión es la presencia de la figura masculina en la danza contemporánea y su inclusión,  ¿cuál es el rol que juegan los hombre, qué tanto participa?

Principalmente, en la historia de la danza, siempre fue para hombres. Si uno estudia la historia oriental e incluso las artes occidentales, se da cuenta de que los hombres representaban a las mujeres, se vestían de mujeres para bailar. Las mujeres tenían prohibida la danza, con el tiempo fueron integrándose y fueron tomándola como su autenticidad porque las mujeres tenemos una gran habilidad para bailar. Los hombres, dentro de la danza contemporánea, aquí en México eso sí te puedo decir, obviamente el alumnado masculino es mucho menor y contrario a lo que se cree, no todos los hombres que están en la danza son homosexuales; contrario a lo que se cree, no todas las mujeres que están en la danza son heterosexuales. Entonces, por ejemplo; yo tengo muchos alumnos que entraron a la carrera por el fenómeno de la danza urbana, que está tomada por los hombres principalmente. Como desean un título universitario para ejercer la carrera, la danza urbana atrae a los hombres a entrar a las universidades públicas de danza.

Creo yo que hasta los hombres son privilegiados dentro de la danza porque como son menos, hay menos competencia, en las mujeres hay competencia porque hay una sobrepoblación de bailarinas.

Es muy triste cuando uno se da cuenta o conoces muchachos, gente, que te dice “es que yo siempre quise bailar pero mi papá no me dejó porque pensó que me iban a gustar otras cosas” y dices, “que triste que no hayas podido desarrollar tu talento sólo porque hay un gran estigma de ser bailarín”.

Creo que es una cosa que debe terminar pronto porque así como hay cosas femeninas que se deben expresar a través de la danza, también hay cosas masculinas que se deben expresar a través de la danza y por fortuna, es una cosa que está cambiando.

Gabriela González baila con las palabras unos minutos. Los pasos son direccionados por ella, su compañero es un hombre, el que se atreve a ir en contra de los estereotipos.  Gabriela gira en sus declaraciones, se detiene y cambia de pareja, ahora es una mujer, la mujer bailarina, la que es juzgada por dedicarse a lo que ella llama “fenómeno social” y es capaz de interpretar el mundo y su complejidad.

Tristemente, para la gente las mujeres bailarinas tenemos reputación de otra cosa y te lo digo abiertamente: “soy bailarina” y “ah sí, ¿y en un table o qué? ¿y te encueras o qué?” y dices tú: espérame, ser bailarín es ser alguien comprometido primero con descifrar su cuerpo, el misterio que es el cuerpo, saberlo trabajar; y al mismo tiempo comprometido con expresar todo aquello que no podemos con palabras. Creo que es un trabajo de los más nobles que puede tener una persona, el tratar de entender el mundo a través de la danza, porque al final de cuentas la danza no debe ser un proceso de intelectualizar, de decir: “voy a leer un libro ¿lo entiendo o no lo entiendo?”, es por eso que la gente no viene a ver la danza, porque dice “no lo voy a entender”. Uno tiene que saber y reconocer que la danza no es un proceso intelectual, pero eso no significa que no hay una reflexión, claro que la hay.

¿Qué momento vive la danza en México?

A diferencia de hace 10 años, creo que el panorama de la danza en México ha tomado muchísima fuerza con el mundo y en Latinoamérica también. Tristemente, como todas las artes, siempre tienes que andar viendo cómo mover tu obra, viendo cómo hacer para que la gente vaya, incluso aquí (en Autlán). Mi proyecto original de Algoritmos tiene música en vivo, producción de iluminación que no te puedes imaginar y el primer límite que te dicen es que “el presupuesto es tanto”, no podemos traer músicos, no podemos traer instrumentos, el teatro no tiene este equipo de iluminación. Tristemente, por cuestiones presupuestales, todos los proyectos van mermando en calidad, no porque no la haya, sino porque no está la disposición o apertura de aceptar que un proyecto como tal tiene un costo y se tiene que pagar por él.

Luego se van haciendo las cosas más pequeñas, más simples, más baratas y no es justo, porque gente brillante y gente que tiene grandes ideas las hay. ¿Cuál es la diferencia entre la danza en Holanda y la danza México? Que la danza en Holanda tiene presupuesto, que la danza en Holanda vende y saben que esto es cultura, esto es arte y la gente que tiene más consciencia le invierte a la cultura. Lamentablemente, la gente aquí todavía está pensando en qué van a comer mañana, están pensando en eso, qué van a comer. De pagar un boleto de teatro de $200 pesos a comprarme unos tacos, pues la gente se compra los tacos y yo creo que mientras esa mentalidad no cambie, el arte en México no va a despuntar en cuanto a calidad mundial, no porque no la tenga, claro que la tiene; pero a nadie le interesa invertir, todo el mundo está pensando en sus beneficios.

El arte de una sociedad define su calidad como individuos. Hace 10 años estaba peor, ahora ya se están trayendo estos proyectos, antes no. Ahora, debemos hacer que la gente valore y que sepa que las cosas no son baratas y que sepa que hay mucho trabajo detrás. Y que no es un juego, como ahorita al final (de la presentación) que dijeron “denle un fuerte aplauso a los muchachos por su gran esfuerzo”, ese es el problema, no son unos muchachos que hacen un gran esfuerzo, es su trabajo y es su profesión, así como la sociedad necesita un buen médico, un buen abogado, arquitecto, la sociedad merece y necesita buenos artistas. El hecho de decir “apláudanles por el esfuerzo”, claro, lo hay, pero todo mundo está haciendo un gran esfuerzo. Es un gran trabajo, somos los que estamos registrando la historia y el arte siempre ha sido un arma silenciosa, la gente no teme de los artistas pero los artistas tenemos registro de todo. Los que entendemos por qué hacemos las cosas, entendemos la psique del hombre, los que entendemos cómo se mueve una sociedad o hacia dónde va, podemos estudiar la historia y saber qué puede pasar en el futuro a través de estudiar el arte. Es un regalo que nos han ido dejando, pero como está en libros, está en pintura, está en colores, está en danza, parece inofensivo, pero no lo es tanto, es un gran poder y una gran herramienta para descifrarnos como seres humanos.

El último paso se da en las palabras de la profesora de danza, llega el silencio. No hay preguntas, sólo una última declaración: “Que viva el arte siempre”, dice Gabriela antes de quitarse el micrófono de la playera.

Vídeo: Israel Aguilar | Patrocinado por Llantas y Servicios Robles.

LL/MA

*Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la fuente. Se prohíbe su reproducción si es con fines comerciales.

Periodista egresada de la Licenciatura en Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Tiene afinidad al periodismo narrativo. Colaboradora en Letra Fría desde 2017 y reportera a partir de mayo del 2019.

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