No tengo el gusto de conocer en persona a Diego Yael Contreras Guerra; por las fotografías que se han compartido, lo ubico como participante en algunas actividades de la pasada Semana Cultural Taurina, principalmente las que protagonizó el torero moreliano Isaac Fonseca, tanto en la charla que compartimos en el Museo como en las clases prácticas que ofreció a estudiantes de secundaria en el ruedo de la Alberto Balderas.
Diego ganó un concurso nacional al que convocó el matador Isaac, lo que puso de nuevo a Autlán en el mapa nacional, una virtud que siempre he argumentado a favor de la fiesta de los toros.
Hace muchos años que dejé de pelearme con las personas antitaurinas, a veces incluso las defiendo. En democracia tenemos derecho a disentir, y si bien mi afición a la fiesta de los toros es pública y muy genuina, creo que las personas que no la encuentran acertada tienen el legítimo derecho a expresarlo y a vivirlo, sin que eso signifique que tienen el derecho de imponerlo, como sí lo han en pocas ciudades mexicanas, la capital del país concretamente.
Convocatoria del himno taurino
Isaac Fonseca ha sido uno de los toreros que ha asumido una función de activismo social, para, en el ruedo legal y de la política, promover la legitimidad de la tauromaquia que este año cumple cinco siglos de existir en México. Entre las acciones promovidas por Isaac estuvo publicar una convocatoria para que se escribiera el «Himno Taurino de México» con un proceso que incluye, primero, la selección de la mejor letra, misma que será musicalizada por alguna banda taurina en una segunda fase.
A esa convocatoria respondió Diego Yael, 19 años tiene la criatura, pero después de escuchar a Isaac, de unirlo con una historia personal y de identidad autlense, se decidió a escribir una composición de cinco estrofas y un coro, en los que habla de vivir con libertad, con valor, de actuar con honor.
Un autlense
La noticia de que un autlense ganó, de que el autor no llega a las dos décadas de vida, que su experiencia taurina se remite a su historia familiar, a las corridas de carnaval, a la celebración de la semana cultural taurina, se convirtió en una noticia que, difundida en la geografía taurina mexicana, emparejó a Autlán de la Grana con expresiones que dan lustre, de las que te hacen sentir orgullo y de las que abren tantas puertas de intercambio como la creatividad lo permita.
Autlán aparece como un referente donde la raíz está viva y hace concebir esperanzas en el futuro.
Enhorabuena, Diego, qué orgullo y felicidad que existas aquí en Autlán. Hago votos para que tú y yo, que vemos en el ruedo lecciones éticas y estéticas que merecen perdurar en la historia, podamos seguir conviviendo en este pedacito de mundo de manera pacífica y libre con quien piensa diferente, porque la democracia se construye con pluralidad y también por eso, el ruedo tiene 360 grados y desde cada uno la corrida se ve distinta.





