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En Cuzalapa se cultiva limón persa con agricultura orgánica

Foto: Cortesía de los investigadores.

En el año 2017 en la comunidad indígena de Cuzalapa inició un proyecto de cultivo de limón persa con prácticas de agricultura orgánica, en una superficie aproximada de 60 hectáreas; en esta manera de producir no se utilizan herbicidas, ni venenos, no se tumba arbolado nativo, se utilizan la cazanga y el machete para limpiar las parcelas y se respeta a la fauna y flora nativa.

Colaboración de M.C. Victor Manuel Villalvazo López, pasante Fabiola Cisneros Hernández, Dr. Gerardo Cruz Sandoval, M.C. Pedro Figueroa Bautista y Dr. Demetrio Meza Rodríguez.

Cuzalapa, Jalisco. 15 de diciembre de 2020. (Letra Fría) En el amanecer de la Sierra de Manantlán el sol comienza su faena, rasgando como hilachos viejos el betún de la neblina que durmió sobre los viejos y los nuevos.

Los viejos montes arriba de Cuzalapa, se despiertan cubiertos  de pinos, encinos, nogales, y más abajo aparecen abundantes los arrayanes, mameyes, cabezas de negro, chicozapotes, clavellinas, mangos, limas, guayabas, entre muchos más, que no solo cobijan a los ancestrales cafetales, sino también las necesidades alimenticias de las familias que habitan los caseríos.

Los nuevos montes, en cambio, se proyectan como batallones de soldaditos, bien formados, homogéneos, en hileras y tresbolillo que demarcan con cuidado cultivos como el aguacate, la caña de azúcar, las hortalizas, el limón, entre otros, que pareciera se expanden sin control buscando afanosos el agua para riego, la tierra y la mano de obra de los campesinos del lugar.

Una ONG dirigida por la visión de uno de los más apasionados guerreros de la agricultura orgánica en Manantlán y financiada por varios empresarios, inició en el año de 2017, en la comunidad indígena de Cuzalapa, municipio de Cuautitlán de García Barragán, un proyecto de cultivo de limón persa con prácticas de agricultura orgánica, en una superficie aproximada de 60 hectáreas, en un intento por volver diferente a las prácticas del  monocultivo, es decir, volverlo más social, más participativo, más sustentable, más sano, que forme más parte del monte viejo.

En esta manera de producir  se utilizan abonos orgánicos y compostas al momento de plantar, no se utilizan herbicidas, ni venenos, no se tumba arbolado nativo, se utilizan la cazanga y el machete para limpiar las parcelas, se respeta a la fauna y flora nativa, se utiliza el riego por goteo en varias parcelas para el ahorro de agua.

Se desarrollan policultivos es decir otros cultivos como la jamaica y plantas medicinales en las parcelas, se utilizan caldos minerales repelentes, como sufocálcicos, jabón potásico, lixiviados de lombriz, supermagros, entre otros, elaborados por ellos mismos.

Se invita a los campesinos a volverse socios, con su trabajo, con sus aportaciones, se quiere cosechar un limón libre de pesticidas, amigable con la naturaleza y sus co-habitantes.

En un estudio de percepciones campesina que se hizo desde el Departamento de Ecología del DERN en el 2020,  encontró que el cultivo de limón orgánico presenta diferencias respecto al cultivo agroindustrial convencional, estas diferencias se notan en su forma de producir, los insumos que utilizan, el sentido social de participación campesina, el respeto por la naturaleza y la vida, la integración del conocimiento científico y los saberes campesinos, entre otros.

Sin embargo, a decir de los campesinos, eso no lo es todo, algunas tareas quedan pendientes, falta hacer la planeación sobre la entrada de nuevos cultivos a la comunidad, para no tener que competir por el recurso agua, tierra y pasturas con los aguacateros, la caña de azúcar, la hortaliza y otros nuevos cultivos que pretenden llegar a Cuzalapa.

Plantar mucho una sola cosa no es bueno, dice un campesino, en el monte nativo hay más vida, más pájaros, más comida, más libertad, más paisaje, más historia, más saberes  y sabores.

Se encontró que, también los productores están de acuerdo en que hay una necesidad actual de producir de manera más sana para el medio ambiente y para la sociedad. De esta manera se cree que las prácticas de agricultura orgánica en el cultivo de Limón pueden ser integradas a los monocultivos que se están extendiendo a las comunidades campesinas.

Además, se debe reconocer y considerar a la participación campesina como fundamental para lograr el ordenamiento, respeto y defensa de su territorio con la llegada de nuevos cultivos a sus comunidades. Pugnar por el respeto al paisaje y las prácticas sociales campesinas, (monte viejo y sabidurías), desarrollar espacios de formación y capacitación para los nuevos profesionistas del campo, soñar con la utopía de construir nuestro futuro sobre la sensibilidad y sencillez del campesino que no ofrece dificultad para el “Vivir Bien”, esas son las enseñanzas de los campesinos de Cuzalapa, cuando fuimos a aprender con ellos sobre el monte viejo y los nuevos montes que empiezan a aparecer todas las mañanas sobre el betún de la neblina.

MA/MA

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