Encuentros | Política, pandemia y oportunismo

en Plumas

En su columna de hoy, Oswaldo Ramos habla de las disputas políticas entre Enrique Alfaro y el gobierno de la República, intensificadas por la emergencia sanitaria del COVID-19.

Por: Oswaldo Ramos López

Autlán de Navarro, Jalisco. 29 de abril de 2020. (Letra Fría) Desde que fue electo, gobernador Enrique Alfaro tuvo enfrentamientos mediáticos con el entonces también electo presidente de la República Andrés Manuel López Obrador. Lo que parecía un normal ejercicio de oposición, se convirtió pronto en algo que se asemejaba más a un golpeteo constante y esto significó una oleada de críticas para el que actualmente encabeza el ejecutivo estatal.

Ya en funciones, las primeras grandes afrentas fueron por la estrategia del gobierno de la república en su lucha contra el robo de combustible y la designación de presupuestos a estados y municipios, evento en el que conocimos su frase de “basta de cabezas agachadas”. La opinión se dividió, pero al final la razón no le asistió como lo esperaba y se encontró con un escenario en el que su popularidad se vio afectada. Así pues, con una aprobación baja y un presidente de la república fuerte, Alfaro comenzó su gestión.

La llegada a escena de esta emergencia sanitaria que vivimos, la narrativa no ha sido muy distinta. Su voz ha regresado a aquel protagonismo al que nos tenía acostumbrados cuando en 2009 fue alcalde de Tlajomulco. Fiel a su estilo en un mensaje de confrontación, anunció en sus redes sociales que era imprescindible quedarnos por cinco días en casa para evitar que la curva de contagios aumentara, acción que fue bien recibida por las y los jaliscienses.

Según algunos sondeos, por su iniciativa, el gobernador regresaba a niveles altos de aceptación, lo que implicó que la disputa entre el ejecutivo federal y estatal se agudizará. Sin embargo, la oposición tenía un nuevo nombre: Hugo López-Gatell. Primero fueron las pruebas rápidas, después las cifras sobre el número de personas infectadas a causa del coronavirus, para rematar con el amago de salirse del pacto fiscal. Esto último fue una acción poco contundente, pues no tuvo trascendencia; fue inadmisible que en una crisis que no tiene precedente en la época moderna, la “politiquera” tuviera relevancia, porque a pesar de reconocer la necesidad de analizar el pacto fiscal, el momento fue desafortunado.

Así pues, un día Alfaro aparece como aquel que hace frente a la 4T y al siguiente pareciera que la necesidad de protagonizmo lo lleva a los errores del inicio de su sexenio. ¿Jalisco ha sido responsable? La respuesta puede ser un sí, pero cuesta mucho separarse de la idea de que más que solidaridad con la población jalisciense, la apuesta ha pasado por “ganarle” y descalificar la estrategia del gobierno federal.

Ya mucho se ha escrito sobre la disputa de algunos gobernadores con AMLO, las diferencias sobre cómo se ha actuado frente al coronavirus son una realidad y podemos entenderlas, pero hay algo fundamental: es momento de que los políticos se pongan a trabajar en un solo sentido, esto es la solución de la crisis. Lo que es cierto es que quien busque politizar en medio de una pandemia tendrá un rechazo, -o al menos es lo deseable- del electorado en las elecciones intermedias del año próximo.

La política es natural, y más cuando de poder se trata, la disputa y los contrastes siempre serán el espacio en el debate político. Queda claro, la pandemia ha venido a desmenuzar la ambición de algunos grupos políticos, ha abierto la puerta para que las estructuras sociales de representación cambien. También ha dejado claro que en nuestro país la oposición ya no la representan las estructuras territoriales de los partidos o el corporativismo.

Los partidos deben regresar a su origen y comprender que su papel en la historia significa revivir la lucha de sus ideólogos, y no simplemente ser serviles de los personajes más funestos de la vida pública de nuestro país. Alfaro debe comprender que el momento que vivimos no da para disputas políticas, el entendimiento debe ser el de “jalar parejo”, el de ser solidario. Qué alguien le diga al gobernador que se espere, la política se encuentra a la vuelta de la esquina. 

LL/LL

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