Encuentros | Realidades paralelas desde lo rural

en Plumas

Oswaldo Ramos se alía con Juan de Dios para hablar de las dificultades que las regiones rurales de Jalisco encuentran para salir adelante tras la crisis económica agravada por la pandemia.

Por: Oswaldo Ramos y Juan de Dios

Autlán de Navarro, Jalisco. 19 de mayo de 2020. (Letra Fría) Quienes escribimos somos dos personas que vivimos en el interior de Jalisco; Juan de Dios, de la zona de Los Altos, y Oswaldo, de la región Sur. Sin embargo, tenemos algo en común: el amor por nuestros pueblos y su gente. El activismo que hacemos significa una parte esencial de nuestras vidas, lo que nos permite involucrarnos en los problemas que aquejan nuestras poblaciones. Ante esto compartimos la reflexión de que algo anda mal en los espacios rurales de Jalisco, pues lo que vivimos de manera cotidiana.

La ausencia de una visión clara que encamine las acciones de los gobiernos al momento de resolver problemas, es una constante. Por ejemplo, Temacapulín (localidad del municipio de Cañadas de Obregón) ha significado la intención de despojo, mientras que las montañas en el Sur son el centro de acción de los grandes capitales de la agroindustria que devastan todo a su paso. En ese sentido, dos realidades que parecen distantes encuentran sus similitudes, lo que nos permite llegar a la conclusión de que es necesario sumar esfuerzos para que con una sola voz podamos encaminar soluciones, la voz que demanda un desarrollo equitativo y sostenible.

La crisis generada por el COVID-19 ha significado un cambio de paradigma en la vida de millones de personas. Todos los espacios y estructuras sociales cambiaron considerablemente, el impacto de la crisis en nuestros municipios ha sido muy fuerte, básicamente la economía popular está siendo muy afectada, miles de personas que no estaban registradas en la formalidad y que dependían de actividades que no son esenciales están sufriendo en mayor medida. La pandemia ha desmenuzado una realidad en la que muchas personas se han quedado desempleadas, empresas de nuestras regiones sólo les dieron las gracias a cientos de personas, dejándolas en un hilo su seguridad económica. Pero lo más lamentable es que el esfuerzo de años ha quedado solo en la memoria. Afortunadamente hay actividades esenciales que no han dejado de generar empleos, y es en estos espacios donde las personas que quedaron desempleadas encuentran un respiro en este ciclo que en algunos momentos asfixia.

Dicho lo anterior, es fundamental mencionar que tanto en Los Altos como en la región Sur las empresas que generan la mayor cantidad de empleos tienen un aspecto negativo ligado a la afectación de nuestros recursos naturales, en parte, por la gran extensión de espacios que ocupan y porque sus estilos de producción echan mano de la extracción y el despojo. La libertad en la que actúan estas empresas se debe a que no existe un control adecuado por parte de las autoridades, que en su mayoría son cómplices.

Ante estos escenarios es fundamental reconocer que en nuestros pueblos existe resistencia para encontrar escenarios propicios que dignifiquen la calidad de vida de las personas y que a la vez nuestro medio ambiente resulte lo menos afectado. En Los Altos, Temaca ha demostrado que la lucha organizada puede evitar el despojo para darle beneficio a unos cuantos. En el Sur, se ha pugnado por que la agroindustria deje de desplazarse a pasos agigantados a espacios naturales. 

Ahora el reto más grande está en recuperar la economía, aunque vale la pena plantear bajo qué circunstancias. Nosotros consideramos que se debe hacer un nuevo planteamiento del modelo económico, político y social, esto significando que las personas más vulnerables sean punto de atención. Es decir, que las políticas públicas se encaminen hacia la economía social de mercado, logrando de esta forma maximizar las capacidades de las personas que históricamente se han organizado en busca de mejores oportunidades.

Es fundamental pensar que la recuperación debe ser sostenible, que la implementación de los programas tengan prioridad en el cuidado de nuestro medio ambiente. Que la solución no solo se encuentre en las manos de los mismos de siempre, que este nuevo camino signifique dotar de herramientas a las personas que históricamente han sido relegadas. solo así es como se puede salir a una nueva normalidad.

LL/LL

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