Idas y Vueltas | Fragmentos…

en Plumas

Por: Néstor Daniel Santos Figueroa.

Guadalajara, Jalisco. 11 de julio de 2018. (Letra Fría).- México es un país increíble. Su diversidad biológica, geográfica y sociocultural, si bien no es única en el mundo, es tan vasta que no alcanzaría una vida para conocerlo por completo. No por nada los mexicanos presumen al país asegurando poseer peculiaridades fuera del alcance de cualquier otro.

Y no es para menos, en este país hay playas, desiertos, montañas, volcanes, llanuras, selvas, ríos y lagos, en los que viven y florecen millones de mamíferos, reptiles, plantas, árboles, insectos y aves, muchos de ellos únicos en el planeta.

Hay ciudades modernas que conviven con un pasado colonial y prehispánico, pueblos y rancherías que conservan los elementos rurales que le han dado identidad al país. Pequeñas ciudades emprendedoras, que han crecido gracias al trabajo y esfuerzo de sus habitantes. Todas estas poblaciones unidas por caminos de todo tipo, desde las obras de ingeniería más sofisticadas hasta veredas por las sierras.

Y en las que viven, conviven y sobreviven 120 millones de personas, entre las que podemos encontramos artistas, profesionistas, practicantes de oficios, estudiantes, obreros, agricultores, campesinos, ganaderos, comerciantes, etcétera. Personas que día a día cumplen con sus obligaciones, viven y disfrutan de sus momentos de ocio, cultivan amistades y pertenecen a una familia, además de gozar de plenos derechos entre los que se encuentra el de desarrollar una personalidad acorde a sus intereses y aficiones.

Este espacio geográfico en el planeta Tierra, con el paso de los años se delimitó y organizó como una república democrática representativa, conformada por estados libres y gobernados por tres poderes, con leyes e instituciones que existen para que la convivencia sea pacífica y benéfica para todos los ciudadanos, garantizando educación, salud y libertades sociales.

Por supuesto que existen condiciones distintas para las personas. Las circunstancias socioeconómicas son tan desiguales como diverso es el país. En muchos casos son determinantes para que haya quienes decidan vivir al margen de las leyes, cometiendo desde faltas administrativas, corruptelas, infracciones y delitos menores, hasta los más abominables crímenes.

Aquí entran en el juego los políticos, los que dicen tener las soluciones y buscan gobernar, y con ellos sus simpatizantes.
(Y esto que se menciona en apenas dos renglones, hace que el retrato del país se fragmente, como un vidrio golpeado por una piedra…)

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