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Laicismo: guerra de egos  | Un letrero en la pizarra

Preguntar cuánto dinero público se invirtió en la ceremonia que convirtió a Monseñor Javier Herrera Corona como Nuncio Apostólico y Obispo Emérito, no representa, ni de lejos, una afrenta a la libertad religiosa, es un derecho consagrado por las leyes mexicanas. Que el alcalde y legisladores hayan asistido al nombramiento de un Embajador de una institución de alcance planetario, se inscribe en el marco de correctas prácticas diplomáticas y no en las violaciones al Estado Laico.

Por: Carlos Efrén Rangel 

Autlán de Navarro, Jalisco. 03 de mayo de 2022. (Letra Fría) La sangre casi llegó al río. Afortunadamente la prudencia ganó la batalla y todo quedó en un intenso debate. El nombramiento del autlense Monseñor Javier Herrera Corona como Nuncio Apostólico en el Congo, originó reclamos al gobierno municipal por su participación directa en el acto protocolario, argumentado vía la laicidad del Estado, que la inversión realizada estaba fuera de norma. La respuesta fue airada y virulenta, hasta condenatoria de procesos y figuras educativas, así que sin más vela en el entierro que esa, aquí me tienen metiéndome entre las patas de los caballos. 

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El artículo tercero constitucional que consagra el derecho a la educación en México, ha mantenido desde su redacción a la laicidad como uno de sus principios filosóficos fundamentales. Las escuelas públicas y privadas, tenemos el derecho a educar con un enfoque laico, que en su concepción más pura significa una separación de la esfera pública de la religiosa.  

Hay que reconocer, sin embargo, que la manera de materializar esa separación, tiene muchos rostros. En lo personal, un enfoque que trato de llevar a la práctica, tiene qué ver con la fuente de la legitimidad de los conocimientos, por ejemplo: explicar la lluvia como parte del proceso del agua que implica la evaporización, condensación y precipitación de la sustancia del que hay evidencias científicas y numerosa teoría que lo explica como un fenómeno natural y no como un milagro de los Dioses. Los gobernantes que asistieron a la unción, no consiguieron su legitimidad por imposición de los altos mandos católicos que asistieron a Autlán, esa la consiguieron en las urnas y la aumentan o disminuyen según sus acciones de gobierno. 

Otro enfoque sobre laicismo que me parece adecuado, y que tomé de la investigadora Mariana Molina, es la que señala que “la laicidad se traduce en un régimen social que apuesta por la convivencia armónica entre grupos con creencias diversas” (2018, UNAM). No hay en este enfoque ningún atisbo de prohibición, ni de veto. 

Al principio de esta columna dije que el principio laico estaba presente desde la redacción del tercero constitucional, pero hay otros enfoques que se han actualizado para la formación de las personas que el mundo actual reclama. Edgar Morín, es un pensador al que la SEP no ha dejado de recurrir, ni siquiera con el cambio de gobierno, entre sus ideas aparece la formación de un ser humano completo: “hipercomplejo”, le llama el francés, que considera su estructura biopsicosocial, pero también espiritual. La complejidad a la que aspiramos, no puede negar el enorme mosaico en el que se construye la esperanza en lo posible que representa la fe. 

Hay en los debates un intento evidente de deslegitimar posturas ajenas, de culpar al enfoque religioso del retraso social, para esto ayuda darle un ojo al PIB per cápita en un régimen islámico como el de Arabia Saudí, o del poder que conserva Inglaterra cuya máxima cabeza de gobierno es la reina, quien al mismo tiempo es la Jefa de la Iglesia Anglicana, legalmente reconocida como religión oficial, para darnos cuenta que el desarrollo social y económico, puede no estar peleado con una dimensión de fe. Es más complicado que eso. 

Ahora, preguntar cuánto dinero público se invirtió en la ceremonia que convirtió a Monseñor Javier Herrera Corona como Nuncio Apostólico y Obispo Emérito, no representa, ni de lejos, una afrenta a la libertad religiosa, es un derecho consagrado por las leyes mexicanas. Que el alcalde y legisladores hayan asistido al nombramiento de un Embajador de una institución de alcance planetario, se inscribe en el marco de correctas prácticas diplomáticas y no en las violaciones al Estado Laico.

Lo que sí viola el Estado Laico, es, por ejemplo, cuando la dependencia llamada a institucionalizar las demandas del movimiento feminista, encuentran en su titular oposición y agravios con argumentos religiosos, a la demanda de un sector que pidió el debate en torno al aborto. O cuando una psicóloga de este centro, les dice en una conferencia a estudiantes adolescentes, que las culpables de la violencia, son las mujeres que la provocan con acciones impropias de su rol. 

La educación está llamada a la formación de seres humanos que vivan en un mundo donde quepan muchos mundos, donde se reconozca y valore la diversidad, donde los ateos y los religiosos vivan con la seguridad de que la existencia del otro no les representa una amenaza. 

MA/MA

Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Educación Básica.

Actualmente es profesor de español en secundaria y de Maestría en la Unidad 143 de la UPN. Desde los 17 años ejerció como reportero y comunicador en radiodifusoras y periódicos locales en Autlán. Aficionado práctico de la literatura, la crónica taurina y las columnas de opinión.

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