(Foto: Esther Armenta)

Las pitayas fueron el centro de conversación; “Se han convertido en un símbolo de los autlenses”

en Área Metropolitana/Cultura e Identidad

En la actualidad la pitaya es conocida por pintar de colores las calles, portales del centro histórico y del mercado municipal, exhibidas sobre chiquihuites que cargan personas de la región. Anoche en el Museo Regional las pitayas fueron el centro de la conversación por su relevancia social y cultural en la región.

Por: Esther Armenta

Autlán, Jalisco. 30 de mayo de 2019. (Letra Fría) Conversar sobre Autlán es hablar de pitayas, entorno a ellas se ha creado parte de la identidad del municipio y la región. Su relevancia social fue tema recurrente durante la conferencia “Las pitayas y las familias pitayeras de Autlán de Navarro”, durante el ciclo de conferencias Conversaciones sobre Autlán, realizado este miércoles.

“La pitaya en Autlán es un fruto importantísimo, se ha convertido en un símbolo de los autlenses”, dijo el Mtro. Alfredo Castañeda, panelista del encuentro, quien además de nombrar a las zonas semiáridas y áridas como suelo predilecto para la reproducción de la pitaya, explicó que su producción va desde el sur de Estados Unidos, atravesando por México, hasta llegar a Venezuela.

Más del El 50% del territorio nacional son zonas semiárida y áridas. Esas zonas influyeron para que la población originaria de México sobreviviera, en la época de lluvias tuvieron problemas en el cultivo del maíz y del frijol, las lluvias eran de baja precipitación, esa condición originó para que la gente de ese tiempo buscara otras alternativas y justamente la pitaya fue uno de los cultivos que garantizó la supervivencia de esa población junto con el guamúchil, la guácima, entre otros.

(Foto: Esther Armenta)

En la actualidad la pitaya es conocida por pintar de colores las calles, portales del centro histórico y del mercado municipal exhibidas sobre chiquihuites que cargan personas de la región. Aunque coloridas, las pitayas consumidas en Autlán no son las mismas que en otras zonas del estado y del país, a diferencia de otros municipios, las pitayas de la Sierra de Amula son de color rojo y amarillo.

Creo que se debe diversificar la producción de pitaya. Aquí no había blancas, se las trajeron. Hay que diversificar para que haya de otros estados, de otros colores con otros sabores… En la república hay como 33 especies y nada más aprovechamos una en Jalisco. En Autlán para fortuna nuestra ya tenemos unas 12 especies, compartióel pitayero Jesús Huerta.

(Foto: Esther Armenta)

La diferencia de especies se da por la ubicación geográfica, “en México su nacimiento se da en dos “grandes zonas de producción que son la subcuenca de Sayula que cubre Jalisco, Michoacán, Querétaro y Aguascalientes” y la “región de la mixteca baja conformada por Puebla, Guerrero y Oaxaca”, comentó el Mtro. Castañeda.

Además del docente del Centro Universitario de la Costa Sur y el productor de pitayas, los asistentes pudieron escuchar a Adora Lague, cosechadora de pitayas junto con su esposo Jesús Huerta, quien señaló que en su familia el corte de pitayas se hace, principalmente, con la mano, para preservar la integridad del fruto.

De acuerdo con el investigador por el CUCSur, un órgano, cactácea que produce pitayas, “da entre 133 y 255 pitayas en forma natural y por hectárea existen 231 órganos”, lo que da un total de 58, 905 pitayas por hectárea si se toma la referencia de 255 pitayas por hectárea. Situación que podría estar en riesgo por factores ambientales, respondió el investigador a una pregunta de la audiencia.

En la región existe la cosecha de pitaya silvestre y la realizada en zonas agrícolas adecuadas a la producción de pitayas, resultado de la apertura que ha tenido la pitaya en el mercado regional.  

Periodista egresada de la Licenciatura en Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Tiene afinidad al periodismo narrativo. Colaboradora en Letra Fría desde 2017 y reportera a partir de mayo del 2019.

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