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«Me embaracé a los 17 años»; radiografía de un embarazo adolescente

De acuerdo con el Censo de Natalidad 2019, realizado por el Instituto de Información, Estadística y Geografía de Jalisco (IIEG), hay tres municipios pertenecientes a las regiones Sierra de Amula y Costa Sur, que figuran entre los municipios con mayor proporción de nacimientos ocurridos en madres menores de 20 años; se trata de Cihuatlán, Tuxcacuesco y Cuautitlán de García Barragán. En este último municipio, durante el 2019 prácticamente 1 de cada 5 nacimientos fueron de madres adolescentes de entre 10 y 19 años.

Por: Darinka Rodríguez

Autlán de Navarro, Jalisco. 26 de septiembre de 2021. (Letra Fría) “Me embaracé con tan solo 17 años. Mi pareja y yo estábamos muy chicos, él tenía 17 años también, pero los dos queríamos tener al bebé. A pesar de tener mucho miedo de decirle a mis papás que estaba embarazada, una vez que les conté, tanto mi mamá como mi papá se emocionaron. Entonces el apoyo de ellos fue inmediato”, relata Mariana, al rememorar el embarazo que vivió años atrás, cuando aún era una adolescente. Mariana, a quien llamaremos así para guardar su identidad, es habitante del municipio de Zapotlán El Grande.

Desde el año 2006, en México el 26 de septiembre se conmemora el Día Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente. Esta fecha se instauró con el propósito de sensibilizar a la población respecto a esta problemática de salud pública que impacta en el desarrollo social, económico y en la salud de las mujeres y personas gestantes, que viven un embarazo durante su adolescencia. 

Al corte de la última actualización de su registro de control de natalidad, ocurrida en agosto de 2020, la Secretaría de Salud Jalisco, reportó que un total de 9 mil 909 adolescentes de entre 10 y 19 años, dieron a luz durante los primeros 7 meses de ese año. Del total de nacimientos antes señalados 258 corresponden a niñas de entre 10 y 14 años, y 9 mil 651 a mujeres de 15 a 19 años.

Mariana cuenta que después de que su bebé nació, constantemente la invadía una sensación de temor y desasosiego, que ahora ella relaciona a su corta edad al momento de ser madre. 

“El puro hecho de tener que hacerme cargo de él (de mi bebé), me ponía muy nerviosa, para mí era muy difícil, porque yo lo veía todo chiquito y frágil. Gracias a Dios tuve el apoyo de mi mamá, porque si no, yo no sé qué hubiera hecho con mi criatura”, dice la joven, que después añade cómo poco a poco fue aprendiendo a realizar todas las tareas de cuidado de su bebé.

De acuerdo con información del Instituto de Información, Estadística y Geografía de Jalisco (IIEG), según datos obtenidos por el último censo de natalidad en 2019, y recopilados en sus estadísticas en materia de salud, hay tres municipios pertenecientes a las regiones Sierra de Amula y Costa Sur, que figuran entre los municipios con mayor proporción de nacimientos ocurridos en madres menores de 20 años; se trata de los municipios de Cihuatlán, Cuautitlán de García Barragán y Tuxcacuesco. 

En la gráfica elaborada por el Instituto de Información, Estadística y Geografía de Jalisco, y que incluye a los 15 municipios con mayor proporción de nacimientos ocurridos en madres menores de 20 años, el municipio de Tuxcacuesco aparece en la novena posición, con una tasa del 22.7 por ciento. Por otro lado el municipio costero de Cihuatlán se ubica en el quinto lugar con una tasa de embarazo adolescente del 23.9 por ciento. Sin embargo, el caso documentado más alarmante, es el del municipio de Cuautitlán de García Barragán con una tasa de 24.1 por ciento; donde durante el 2019 prácticamente 1 de cada 5 nacimientos fueron de madres adolescentes de entre 10 y 19 años.

Embarazo prematuro; un riesgo latente para la madre y el bebé

“Mi embarazo fue un embarazo de alto riesgo, pues por la edad que tenía tuve amenaza de aborto. Los primeros tres meses estuve en reposo absoluto, no podía hacer ningún esfuerzo, sólo tenía permitido levantarme para ir al baño. Pasando esa etapa pude disfrutar un poco más de mi embarazo. Pero a partir de los 7 meses me bajaron mucho las plaquetas, presenté anemia avanzada y me tuvieron que inyectar hierro, también darme mucho medicamento para evitar que el bebé naciera prematuro”, asevera Mariana, al preguntarle respecto a su condición de salud durante su embarazo.  

Al igual que Mariana, muchos de los embarazos adolescentes que ocurren en el país, son embarazos de alto riesgo, y lamentablemente en ocasiones las jóvenes llegan a perder la vida. La Organización Mundial de la Salud, coloca las complicaciones durante el embarazo y el parto, como la segunda causa de muerte entre muchachas de 15 a 19 años a nivel mundial. Simplemente en 2019 se registraron 695 muertes maternas en nuestro país, de las cuales 66 (9.5%) corresponden a menores de 20 años; entre las que se incluyen seis casos de niñas de 10 a 14 años, de acuerdo con datos proporcionados por el Instituto Nacional de las Mujeres.

La procreación prematura aumenta el riesgo tanto para las madres como para los recién nacidos; además, bebés de madres adolescentes tienen una mayor probabilidad de registrar peso bajo al nacer, con el consiguiente riesgo de efectos a largo plazo.

“Me alivié en un hospital público. Al momento del nacimiento, tuvieron que hacerme la cesárea dadas las mismas complicaciones de mi embarazo. De igual manera como estaba baja de plaquetas la anestesia me afectó. Afortunadamente mi hijo nació bien, pero yo sí estuve delicada unos días”.

¿Cuánto cuesta embarazarse a los 17 años?

El monto económico que representa un embarazo adolescente es sumamente elevado; empezando por el hecho de que la misma condición de riesgo del embarazo implica un gasto fuerte en medicamentos y atención médica. En su caso, Mariana señala que fue gracias a su familia que ella pudo cubrir sus necesidades como gestante.

“Todos estos gastos que tuvieron que hacerse durante mi embarazo para garantizar mi salud, los cubrieron mi pareja y mi papá. Había medicamentos muy caros; me daban un medicamento no recuerdo el nombre, para evitar que se me viniera un aborto, venían 5 pastillas en el botecito que costaba mil 800 pesos. Aparte también se tenía que comprar las vitaminas, el hierro, el ácido fólico. Igual los ecosonogramas y los chequeos médicos que eran frecuentes y todo costaba una buena cantidad de dinero”, dice Mariana, y se lamenta por la situación de otras jóvenes embarazadas que no corren con la misma suerte y deben costear estos servicios por su propia cuenta.

Un embarazo adolescente no solamente representa un desembolso económico tremendo durante la gestación. Después del nacimiento de su bebé, las nuevas madres tienen que lidiar con el gasto fijo de alimentación, productos higiénicos y atención médica para el recién nacido. Es por esa razón que no sorprende que la tasa de participación económica de las madres adolescentes, es decir que están actualmente ocupadas en el mercado laboral, o en busca de un empleo,  sea del 22.9 por ciento, mientras que la de las adolescentes sin hijas/os es del 17.5 por ciento. 

“Los productos para recién nacidos son tremendamente caros; de todo a todo, el shampoo, los pañales, las fórmulas de leche ni se diga. Cuando mi bebé nació por más que le quería dar pecho no podía, porque por la edad que yo tenía mis pechos no estaban totalmente desarrollados. Después resultó ser intolerante a la lactosa, y lo tuve que llevar varias veces al pediatra y comprar varias fórmulas de leche, hasta encontrar una que le cayó bien a su estómago. Una lata chica de fórmula materna costaba 700 pesos, y teníamos que comprar una cada semana. Mi marido y yo nos la veíamos muy complicada, y más porque como él también era muy joven no le pagaban lo justo en su trabajo”

Dejar de ser adolescente para ser mamá

Actualmente Mariana tiene dos hijos, con 4 años de diferencia entre cada uno. Ella asegura que sí percibe una gran diferencia entre la experiencia de su primer embarazo a los 17 y el segundo cuando ya era mayor de edad, pues agrega que aunque ambos fueron embarazos deseados, el primero sí le representó dificultades y sacrificios por la etapa de vida en la que se encontraba.

“Cuando me embaracé todo lo que antes hacía en mi adolescencia desapareció; dejé de ver a mis amigos, me retiré de fiestas, ya me enfocaba solo a mi bebé. También me salí de estudiar, la verdad fue porque yo así lo quise, la escuela nunca me llamó la atención. Pero si hubiera querido seguir estudiando estando embarazada, y ya después siendo madre, con el bebé recién nacido, no hubiera podido”:

En su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 2021, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), refiere que respecto al nivel de escolaridad de las madres adolescentes en México, el 28.2 por ciento tiene su educación básica incompleta, 59.1 por ciento completó hasta el nivel secundaria, y solo el 12.7 por ciento concluyó su educación media superior o superior. 

Finalmente Mariana concluye que fueron sus circunstancias particulares -el apoyo económico y el acompañamiento brindado por sus padres y su pareja-, las que la ayudaron a poder llevar un embarazo sano y apacible a pesar de tener tan solo 17 años. 

“Yo creo que en mi caso, si yo no hubiera tenido el apoyo de mis papás, si hubiera estado sola… no hubiera podido ni con los gastos económicos, ni con el cuidado del bebé. No hubiera podido mantenerme, porque sí eres una mujer menor de edad no en cualquier lado te dan trabajo, menos si se enteran que eres mamá soltera, y los trabajos son de casi todo el día, tienes que encontrar quien te ayude a cuidar al bebé, o pagar para que te lo cuiden, todos esos gastos extras se hacen difíciles de solventar. Para tener un bebé a esa edad, la verdad es que sí necesitas el apoyo de tu familia o de alguien cercano, porque sola quizás sí puedes pero sería muy complicado”.

*Queda prohibida la reproducción total o parcial. El contenido es propiedad de Letra Fría*

Egresada de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Colaboró como reportera para Radio Universidad de Guadalajara Ciudad Guzmán, y en el periódico mensual El Puente. Apasionada de las letras y la defensa de los Derechos Humanos.

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