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Panchito y su Reglamento de cementerios

"Este cuento nos enseña varias lecciones importantes. En primer lugar, nos muestra la importancia de no interrumpir los servicios de una administración pública durante una transición. Además, evidencia la falta de una correcta administración y archivo del cementerio, lo cual impide proyectar una adecuada recaudación de fondos y planificación para su mantenimiento", comparte nuestro columnista en su espacio.

Foto: Archivo LF.

Por: Brígido Ernesto Rosas Romero | Piruetas y otras danzas

Autlán de Navarro, Jalisco. (Letra Fría).- Había una vez un hombre llamado Panchito, quien tenía la importante tarea de cuidar y mantener el Cementerio Municipal de su ciudad. Panchito era un hombre amable y trabajador, pero al principio se encontró con algunos desafíos en su nuevo empleo.

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Un día, justo después de recibir las llaves del cementerio, una carroza fúnebre llegó con una multitud de personas que querían enterrar a un difunto. Panchito se puso nervioso, ya que no conocía los procedimientos y no sabía qué hacer. Sin perder la calma, decidió llamar a la Sindicatura Municipal para pedir ayuda.

El Síndico Municipal le explicó que necesitaban un permiso del Registro Civil y el pago correspondiente en la Presidencia Municipal para poder enterrar el cuerpo en el cementerio. Tristemente, los familiares no tenían el permiso necesario porque el día anterior no los habían atendido en la presidencia debido a la transición de la administración.

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Panchito les explicó a los familiares que no podían enterrar al difunto sin el permiso adecuado, pero esto causó enojo entre ellos. Incluso llegaron a agredir a Panchito, creyendo que tenían derecho a enterrar a su ser querido. Ante esta difícil situación, Panchito se vio obligado a llamar a la policía para controlar la situación.

Afortunadamente, el presidente municipal se enteró de lo que estaba sucediendo y decidió intervenir. Dio instrucciones a Panchito para que permitiera la sepultura del difunto, pero también pidió a los familiares que acudieran a la presidencia municipal para completar los trámites administrativos necesarios.

Sin embargo, debido a la falta de un archivo digital y un historial de administración adecuado, los trámites se retrasaron durante dos semanas. Esto causó frustración entre los familiares, quienes no entendían por qué algo tan importante como enterrar a un ser querido podía ser tan complicado.

Después de estos eventos, Panchito se dedicó con aún más empeño a mejorar el cementerio. Durante su trabajo, descubrió la cripta de Don Santiago, un hombre que había donado el terreno para el cementerio. Desafortunadamente, la cripta estaba en mal estado y abandonada.

Panchito decidió tomar acción y limpiarla. Pasó horas limpiando y reparando la cripta, además de colocar flores frescas para mostrar respeto a Don Santiago y su generosidad. Panchito agradeció a Don Santiago, ya que gracias a su empleo en el cementerio, podía mantener a su familia.

Con el tiempo, Panchito se familiarizó más con su trabajo y estudió detenidamente el reglamento del cementerio. Se dio cuenta de que había ciertos cambios necesarios para mejorar el servicio, pero cometió un error al no someter el nuevo reglamento al cabildo para su aprobación.

Cuando el presidente municipal se enteró de esto, decidió hablar con Panchito. Reconoció su dedicación y esfuerzo por mejorar el cementerio, pero le recordó la importancia de seguir los procesos establecidos y respetar los protocolos adecuados. También le explicó que incluso los presidentes municipales a veces pueden cambiar los reglamentos de manera arbitraria, y los servidores públicos, por falta de conocimiento, pueden cometer errores, incluso llegar a tener demandas por las partes afectadas.

Reflexiones: Este cuento nos enseña varias lecciones importantes. En primer lugar, nos muestra la importancia de no interrumpir los servicios de una administración pública durante una transición. Además, evidencia la falta de una correcta administración y archivo del cementerio, lo cual impide proyectar una adecuada recaudación de fondos y planificación para su mantenimiento. También resalta cómo se van olvidando a los héroes ilustres de cada una de las comunidades.

Posdata: Este cuento se lo dedico a Jetzael Michel Ramos, con quien juntos hemos compartido este cuento, pero en una versión extendida que incluye risas, supuestas sesiones espiritistas con los inquilinos del cementerio para poder tomar su opinión y hacer mejoras continuas; siempre con la intensión hacer llegar una reflexión sobre la administración pública en épocas de transiciones.

MV

Maestro en Administración Pública, Licenciado en Estudios Políticos y Gobierno por la Universidad de Guadalajara, con Diplomado en Derecho Electoral por el Tribunal Electoral del Estado de Jalisco, Diplomado en Presupuesto Basado en Resultados por la UNAM, Diplomado en Políticas Públicas y en Alta Dirección por Tec de Monterrey.

Practicante en la LVII Legislatura Cámara de Diputados del Estado de Jalisco, asesor en la vicecoordinación del Grupo Parlamentario del Partido de Trabajo en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión en la XLI Legislatura, fue candidato a Diputado Local por la vía de Representación Proporcional por el Partido Movimiento Ciudadano para la LX Legislatura Cámara de Diputados del Estado de Jalisco, actualmente Director de Sistemas Informáticos de la Secretaría General de Gobierno del Estado de Jalisco.
Correo: ernesto.rosas.romero@gmail.com

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