Realidad alterna | El adiós a los padres

En esta ocasión, Lulú Cano dedica su columna a su padre, quien lamentablemente perdió la vida en días recientes, y nos invita a reflexionar sobre el tiempo que invertimos en nuestros seres amados.  

Por: Lourdes Cano Vázquez

Autlán de Navarro, Jalisco. 7 de octubre de 2020. (Letra Fría) Uno nunca va estar realmente preparado ni tendrá edad suficiente para despedir a un ser querido; nunca se es lo suficientemente adulto para quedar en la orfandad, a pesar de las experiencias vividas, de los años recorridos; a pesar de que sabemos que la naturaleza sigue su curso natural, que la muerte es algo inevitable y que a todos nos va a suceder algún día. No importa, siempre impacta, toma por sorpresa, afecta.

Hace unas semanas despedimos a mi papá; después de varios días de sufrimiento para él y de una prueba muy difícil para nosotros como sus hijos. Después de haber recorrido todo el país durante casi toda su vida, emprendió su último viaje para dejar un silencio, un vacío, un hueco en el pecho que duele como un golpe en seco.

Su paso por este mundo fue arrebatado y de igual manera fue la despedida, no era para menos; él era ruido y era presencia. Ellos se van y quienes nos quedamos tratamos de seguir adelante con lo que nos queda, con lo que aprendimos, con la sensación de la incertidumbre; qué pasó y en qué momento, qué hiciste bien y qué  hiciste mal, cuándo fue que la rutina paró en seco y se convirtió en el final de algo, si un día todo era normal y al otro despiertas para tomar consciencia de que ahora no solo falta una, sino que faltan los dos.

Cuando se llega a ese momento en donde sabes que no habrá tiempo para nada más y que la recuperación no va a llegar, todas las cosas del mundo toman su verdadero lugar, hay cosas que dejan de ser importantes; es cuando se recorre un camino de recuerdos, cuando se valora y se agradece todo el esfuerzo de los padres.

Quedan en la memoria las largas jornadas de trabajo, ese susto con el que te llevaban en brazos al hospital con la frente abierta, la comida que tuviste en la mesa toda tu vida, el regaño por una mala calificación o por llegar tarde; no es más que darse cuenta que todo este tiempo lo único que querían para ti era que vivieras mejor que ellos y tuvieras lo que ellos no tuvieron.

Este espacio que generalmente habla de política hoy es para compartir eso que aprendí hace 6 años y que vuelvo a entender ahora de manera diferente; no desperdicien el tiempo, ocúpense de lo que es verdaderamente importante, de las personas que de verdad importan, porque nos hicieron lo que somos hoy; sabrán que lo demás es secundario y un minuto que no aprovecharon hoy con mamá o papá se vuelve mucho más valioso cuando ya no se puede tener.

LL/LL

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