Sinfonía de una región; 10 años de la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Grullo

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La Orquesta Sinfónica Juvenil de El Grullo cumple 10 años de deleitar con piezas clásicas al público de la región. Su director, Daniel Flores, comparte con Letra Fría la experiencia y el impacto social que implica una década trabajo duro y satisfacciones.

Por: Esther Armenta

Autlán de Navarro, Jalisco. 24 de marzo de 2020. (Letra Fría) Daniel Flores pide un agua embotellada antes de comenzar a conversar. Vestido con una camisa negra deportiva, toma asiento en una mesa redonda de un café de la ciudad para recordar los días de su llegada a la región, que años antes había dejado para cumplir su sueño de ser músico. Daniel Flores Regalado es originario de El Grullo, Jalisco, es filarmónico y  director de la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Grullo, fundada en 2010 y a la cual llegó en 2011.

¿Cuándo se formó la orquesta sinfónica de El Grullo?

Marzo de 2010, es un proyecto que el doctor Gabriel Gómez Michel, que en paz descanse,  tuvo a bien empezar a proyectar junto con el profesor Elías Vélez y Guillermina Elizondo, regidora, y la directora de ese tiempo era Susana Cárdenas.

Mira, posterior al 2010 se estaba conformado con ensambles, ellos tenían proyectado hacer una orquesta sinfónica, sin embargo, en ese año, lo único que se había conformado era una orquesta de cámara de pura cuerda, un ensamble de maderas y otro de metales. Yo llegué hasta el 2011, fue que vine a El Grullo, ya estaba jubilado de la sinfónica de la marina en México, pero vine de vacaciones y me encontré al doctor Gabriel y ahí fue cuando me invita, me dice: “Daniel, ocupamos un director”, obviamente no era lo que yo quería, mi proyecto de vida, ya tenía yo 21 años en el DF y antes de regresar me insistieron y decidí pensarlo, fue en abril de 2011 cuando tomé la dirección del programa.

¿Cómo han sido estos 10 años?

Es un proyecto que se ha construido con base en trabajo y las dificultades que hemos tenido son bastantes; lo primero fue hacer conciencia en las autoridades municipales que entran cada trienio y a veces no siguen el mismo proyecto. Ha sido benéfico para toda la ciudadanía y toda la región porque me he enfocado no solo con gente de El Grullo, desde que llegué di la apertura a todos los municipios porque no pasa nada (…) lo que es la orquesta es un programa musical pero aparte es un programa social y ahorita el país está pasando por una situación muy difícil en cuestiones de inseguridad, falta de valores y tantas situaciones que se nos están dando pero lo que se busca precisamente con este proyecto de sinfónica es que, mediante la música, crear mejores ciudadanos.

¿A lo largo de los 10 años la orquesta de El Grullo ha logrado cambiar a la sociedad regional a través de la música?

En un tanto por ciento sí, no puedo decirte un parámetro grande pero tal vez 1 por ciento o 2 por ciento, pero 2 por ciento que cambies el entorno, que cambies la visión, o sea, es lo importante y te diré una cosa; los estamos incentivando a trabajar en equipo, que se cuiden ellos, perciban la belleza de las obras musicales y al percibir esa belleza, empiezan a percibir todo su entorno de diferente manera.

Hace un momento comentó que hubo que hacer conciencia en quienes gobiernan los municipios de la región, pero, ¿fue necesario hacer conciencia en el público para que se abriera a lo que presentan?

Mira, los últimos 80 a 100 años de El Grullo, ha tenido un auge musical tremendo, lo comento porque el fundador de la orquesta de la Marina es grullense, era Estanislao y venía seguido aquí a El Grullo y apoyaba, ahí comenzó esa tradición y de alguna manera comenzó el gusto entre la gente a la música clásica, a una música que entendemos como hermosa y cuando yo inicio las presentaciones con la orquesta sinfónica, elegí un programa muy digerible sin entrar tanto en detalles musicales ni complicados auditivos. Esa vez, la primera, junté el gran final de la Sinfonía nº 9 de Beethoven, el himno de la alegría básicamente, y ¿quién no conoce el himno de la alegría? pero orquestado y con un gran final que la gente se pone de pie en ese mismo momento elegí una pieza de Mozart.

Trato de que sea música digerible. Yo no te voy a poner los tres movimientos de la Sinfonía nº 5 de Beethoven o el Réquiem de Mozart para que la gente esté llorando o durmiendo, tengo que ver qué hacer para que haya un impacto. Últimamente tenemos un programa con música de películas, es estar viendo qué hacer para renovar, para que sigue subsistiendo y no perder la fe porque cada año se me van alumnos como no tienes idea y a veces son los principales.

La orquesta sinfónica juvenil de El Grullo tiene una temporada desde 2014 en CUCSur, ¿cómo fue presentarse por primera vez, hubo miedo por la respuesta?

Me ha tocado estar en Bellas Artes, televisado a nivel nacional, en Teatro Degollado, en Brasil, a estas alturas no puedo tener miedo y si yo tengo miedo o seguridad, mis alumnos lo perciben, eres su líder, ellos tienen confianza en ti y yo tengo que cuidarlos. Entonces no, nada, nunca tuve ese nerviosismo.

Pese a que podría creerse que la región no es público 

Mira, tengo que ver qué puede gustarles o no, no soy tonto para ponerles una sinfonía completa, puedo manejar oberturas, sí, pero no me voy a meter en camisa de fuerza, en problemas, debo saber qué. Son conciertos públicos para diferentes formar sociales y lo que quieren escuchar aquí es el tamborazo, mariachi o norteño, entonces debes conocer el contexto en el que estás y la ventaja es que yo sé lo que precisamente se ha desarrollado en El Grullo y en Autlán. Las situaciones en ambos municipios no cambian mucho, sin embargo hay gente meticulosa en cuestión musical y sí, la Orquesta Sinfónica de El Grullo no será la gran orquesta profesional pero podría llamar que es semiprofesional, que puede darle el gusto al público dependiendo el lugar y el contexto en el que estemos. 

Hay que conocer al público 

Sí, definitivamente. 

¿El público de Autlán y El Grullo son iguales a los del resto de la región?

Decía mi padre, decía mi maestro, decían varios: donde sea se cuecen habas. No sabes en dónde te encontrarás a una persona con un conocimiento tremendo, musicalmente hablando, entonces no puedo generalizar. Lo que sí que El Grullo y Autlán tienen la peculiaridad de ser grandes conocedores de la música. Realmente no sabes si hay diferentes formas porque no sabes en donde te encontrarás a grandes conocedores. 

¿Qué simboliza tener una temporada?

Al año tenemos, fácil, de 40 a 50 presentaciones y solo una temporada en el Centro Universitario, tenerla es como un jugador de fútbol: significa estar en forma, que te preocupes por tus pasajes, que te preocupa que al público le gusta lo que haces. Anímicamente es muy padre, ver el Aula Magna llena y con el conocimiento de que hay personas que se quedaron afuera en diversas ocasiones, te llena de orgullo y te incentiva a querer dar lo mejor de ti.

¿Cuál es la preparación de los músicos y qué edad tienen ellos? 

La preparación comienza con niños de 8 años y hasta la edad que quieran estar porque la orquesta es de la región, de El Grullo. Entran precisamente con el filtro que tenemos de lenguaje que es solfeo durante un año y posteriormente ellos se van con el maestro del instrumento que elijan. Cuando desarrollan una técnica de la metodología entonces brincan conmigo a la orquesta, que está dividida por secciones: cuerdas, maderas y metales. Posteriormente cuando ya hay una sincronía y conocimiento de la obra tanto técnicamente como musical, lo que se hace es conjuntar y hacemos ensayos generales.

¿Qué tanto permanecen los alumnos en la orquesta?

Oscilan entre 3 a 4 años. Han pasado alrededor de 170 personas por la orquesta, de las cuales, se les ha sembrado la semilla para el cambio social de su entorno y musical. 

¿Cuáles son los instrumentos que más solicitan los integrantes de la orquesta?

Todo ha sido etnológico y lo cierto es que depende de los estilos musicales que se escuchan en cada lugar y aquí predomina la banda y el mariachi. Entonces, por lo tanto, lo que más piden son: violines, trompetas y clarinetes. El fagot afortunadamente lo echamos a andar pero está salado porque hay alumnos que llegan, aprenden a tocarlo y se van, pero siempre hay una forma de lograr echarlo a andar, el oboe también porque no son instrumentos muy comunes, con sonidos muy peculiares porque etnológicamente no los estamos escuchando. 

¿Cuáles son las dificultades a las que se enfrenta la orquesta cuando algunos se van?

Tienes que comenzar otra vez, desde cero. Iniciar a enseñarles a los músicos por qué debe de tocarse de esa manera, la técnica, es desesperante en ocasiones porque te encuentras gente comprometida y gente que va a fuerzas, pero es nuestra labor el convencer, decirles por qué es bueno e inicias a desarrollar, es picar piedra hasta que se convierta en hábito y no es conveniencia de nadie, es para beneficio de ellos. 

Uno trata de incentivarlos, de decirles que lo que hacen es lo correcto, que tengan conciencia, que toquen bien, que sean los mejores. La responsabilidad de que funcione la orquesta es del director y si no funciona, ¿de quién es la culpa? del director, y sí funciona todo mundo quiere colgarse la medallita, ¿crees que no me ha pasado?

¿Qué significa ser el responsable de que todo esto suceda?

Un orgullo. Un agradecimiento por la confianza. Pero yo soy el medio nada más, el que ha hecho que de alguna manera funcione pero detrás de mí hay gente muy talentosa, no dudo que hasta un alumno mío llegué y me diga “yo te supero”.

¿Cómo se mantiene la orquesta?

La orquesta sinfónica los maestros tenemos un sueldo del municipio y otro por parte de Secretaría del Estado a través de un proyecto y para los instrumentos musicales son con programas estatales de equipamiento, metemos proyecto para equipar.

¿Hay orquesta sinfónica juvenil para otros 10 años?

La orquesta es de El Grullo, de la región, sí se dan cuenta de lo que tienen, subsistirá, yo solo soy el medio. 

LL/LL

*Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la fuente. Se prohíbe su reproducción si es con fines comerciales.

Periodista egresada de la Licenciatura en Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Tiene afinidad al periodismo narrativo. Colaboradora en Letra Fría desde 2017 y reportera a partir de mayo del 2019.

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