Zapatos de rumbera | 17 años sin Roberto Bolaño

en Plumas

El día de hoy, Esther Armenta rememora a uno de los escritores latinoamericanos más aplaudidos de las últimas décadas, el chileno Roberto Bolaño, en su aniversario luctuoso.

Por: Esther Armenta

Autlán de Navarro, Jalisco. 15 de julio de 2020 (Letra Fría) Para ser un súper ratón hay que tener los ojos de niño y la voz ausente, por eso Roberto nunca pudo serlo; sus ojos de adulto al que le gusta trasnochar rompían abruptamente la fantasía del escritor que trazó su deseo de ser Súper Ratón, el héroe animado de los años cuarenta. Con la ilusión inalcanzable, Roberto, Roberto Bolaño, el chileno, solo logró consolidarse como un autentico ladrón de libros en la Feria Internacional del Libro de Santiago 1999, al definir al acto como “una necesidad”.

Frente a su interlocutor, un Bolaño de 43 años descifra el hurto de escritos como un don de la juventud, del que admitió hacer uso en más de una ocasión.

“Yo veía cómo mis amigos iban creciendo sus bibliotecas menos la mía, entonces me decidí a entrar en el gremio de los ladrones y al principio me fue bien, luego tuve dos o tres caídas y deje de hacerlo, me ponía muy nervioso pero yo creo que es algo que todos los jóvenes hacen y me parece buenísimo. Robar libros no es delito”, dijo el escritor sobre el escenario compartido con Cristián Warnken.

La devoción del autor de más de dos decenas de libros lo llevó a declarar a su biblioteca como la posesión más atesorada que tenía. Está justificado; los libros le dieron voz, una que sonó más que aquella rasposa con que llegaba a las presentaciones y acudía a los cafés. A través de su escritura, las palabras fueron desvestidas para negar la timidez con que se describía el hombre de rizos, y en su lugar, llevaron la abundancia de personalidades en cada uno de sus personajes, los que lo dicen todo, a bocanadas.

La suya, la primera bocanada, fue dada en Santiago de Chile el 28 de abril de 1953, a partir de entonces su respiración se desplazó a otros países de América y Europa para seguir escribiendo vidas imaginarias hasta el 15 de julio de 2003, cuando dio su última exhalación; previo a ella, Bolaño se ganó el reconocimiento de los lectores por su destacada obra, de la que sobre sale Los Detectives Salvajes, su novela más icónica, que se desarrolla en México, merecedora del Premio Herralde en 1998 y el Premio Rómulo Gallegos en 1999.

Frente a una escritura bien lograda, Bolaño siempre tuvo la respuesta modesta, como rechazando los aplausos. En la misma entrevista de 1999, el escritor está inquieto cuando Cristián Warnken le pregunta: “¿Porqué escribir una novela así?”,  en referencia a la extensión de Los Detectives Salvajes, la cual tiene 600 páginas.

“Es una muy buena pregunta, pero la respuesta englobaría también al cuento y a la poesía. ¿Porqué escribir? ¿Porqué escribir una novela larga, un cuento, más sonetos? Una novela es larga en principio porque hay una estructura que está allí que necesita ser llenada, no puedes plantear una estructura de seis pisos y construir uno solo, dejando solo el esqueleto de la casa.”

Cuando termina de responder, los movimientos de Bolaño continúan un instante, hasta que sus labios sostienen un cigarrillo mientras las manos buscan el fuego y entre palabras mal logradas, se descifra  la respuesta al siguiente cuestionamiento:

—Ahora, ¿por qué? ¿O la respuesta es que ‘ni modo, no hay más que hacer’? —sugiere Warkner.

—Seguro que hay una respuesta más inteligente, pero yo me quedaría con esa: Ni modo, no hay más que hacer.

Tan pronto sale la contestación, las risas frotan de la audiencia, que se queda muda cuando al fin, el fuego sale de entre sus manos y el cigarrillo se enciende para continuar la charla con la misma profundidad que antes. Así es Bolaño, volátil, sutil en los saltos que da al ir de una persecución intensa a una escena ridícula que rompe la quietud, y luego, el silencio se impone para dar protagonismo, de nuevo, a la intriga. Leer a Bolaño permite explorar la versatilidad del lector, su posibilidad de ser cobarde y héroe a través de una lectura activa que exige poseer los ojos de adulto al que le gusta trasnochar.

LL/LL

*Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la fuente. Se prohíbe su reproducción si es con fines comerciales.

Periodista egresada de la Licenciatura en Periodismo en el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Tiene afinidad al periodismo narrativo. Colaboradora en Letra Fría desde 2017 y reportera a partir de mayo del 2019.

Deja un comentario

Latest from

Hacia Arriba Inicio