Agenda Ciudadana | Elecciones, equilibrio o incertidumbre

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 11 de enero de 2021. (Letra Fría) Ya en tiempos de precampañas, vale la pena reflexionar como ciudadanas y ciudadanos, respecto a la política y sus posibilidades. Por supuesto, hay que comenzar con lo obvio: la política permanece en su desprestigio, y ello incluye a todos los partidos y a todas las posturas ideológicas, en mayor o menor grado.

Sin embargo, antes que caer en indiferencia, la ciudadanía debe hacerse oír cada vez más. La expresión de las y los ciudadanos es fundamental para la democracia. Hay que decirlo una y otra vez, aunque pareciera ya sabido, ya dicho. Sin la presencia ciudadana, la democracia permanecerá mal estacionada en la partidocracia degradada en complicidad.

Tal complicidad evidentemente sospechosa, es ya rechazada, como fue visto al anunciarse la alianza nacional PAN, PRI y PRD, una monstruosidad política, una traición a la historia, a los principios y a la militancia de cada uno de tales partidos vendidos al mejor postor, o mejor dicho, al peor.

Tal alianza es tan sospechosa que sólo es posible entre sospechosos, y vuelve imposible a la confianza. Por ello, en Jalisco ya el PAN ha anunciado que mejor va solo. Era previsible y ello se explica en la rebatinga por las candidaturas que debieron haber tenido. Tal es el síntoma de la partidocracia, que lleva a los políticos a repartirse el poder público como si fuese de ellos y de nadie más.

Por lo que respecta al PRI en Jalisco, lo cierto es que parece un museo saqueado por los mismos priistas. El problema del PRI es que traicionó su propia historia y hoy no tiene nada qué decir a la sociedad. Quizá no tenga nada que decirse ni a sí mismo.

En esos partidos, justamente llamados tradicionales, es lamentable la ausencia de ciudadanía, de sociedad civil. Y es lamentable porque nos cuestan, gozan de financiamiento público, sin que aporten prácticamente nada a la democracia. Es de notar que ejercen un extremismo, el de ser excesivamente indiferentes ante las y los ciudadanos. El suyo es extremismo de omisión.

Obsérvese lo ocurrido en Estados Unidos, lo que deriva del debilitamiento de las instituciones democráticas, de convertir a la política y a la gobernación en un espectáculo fundamentado más en el carisma de una persona que en las ideas y en el funcionamiento institucional.

Las ciudadanas y los ciudadanos deberemos de evaluar a los partidos políticos y a sus candidatas y candidatos. A los parámetros con que los calificaremos habría que agregar su disposición al equilibrio, rechazar carismas narcisistas, egóticos al estilo Mr. Trump, de derecha o de izquierda.

Está muy visto que lo importante en toda sociedad es evitar el pensamiento único, el personalismo político, el extremismo, sea cual sea. Para lograrlo es mejor el partido abierto a las ciudadanas y a los ciudadanos, el que incluye a la sociedad civil, las diferencias.

La reflexión, en todo caso, corresponde a cada una y a cada uno de los ciudadanos. Ojalá se use para ello la razón y no sólo las emociones. La democracia es imperfecta, pero es lo menos peor; nadie como un mago justiciero vendrá a mejorar la situación.

MA/MA

*Queda prohibida la reproducción total o parcial. El contenido es propiedad de Letra Fría*

Deja una respuesta